Lunes, 1 de septiembre de 2014

JUEGO DE DAMAS

| 1992/05/04 00:00

JUEGO DE DAMAS

Las mujeres homosexuales han decidido dar la batalla por sus derechos. SEMANA conversó con 10 de ellas, algunas de las cuales dejaron a sus esposos por amor a otra mujer...


APESAR DE LOS LOGROS DEL MOVImiento gay, el lesbianismo sigue siendo un tema prohibido y repudiado. Al parecer en la homosexualidad existe también una discriminación sexual: mientras la masculina ha conseguido en los últimos años cierta tolerancia social, la femenina sigue siendo duramente censurada e incluso considerada un tabú del que poco se habla.
En gran parte, los movimientos reivindicativos de las mujeres homosexuales han estado vinculados a las luchas feministas. De hecho en los primeros tiempos del movimiento de liberación de la mujer, a sus líderes, Betty Friedman y Gloria Stein, se les tildó de lesbianas. Lo cierto es que mientras los homosexuales han salido a la calle a pelear por sus derechos, las lesbianas han permanecido por años al amparo de las huestes feministas. SEMANA conversó con 10 mujeres que viven abiertamente su homosexualidad. Son profesionales, con una edad promedio de 35 años, algunas madres separadas, quienes señalan que fue a raíz de su identificación con el movimiento feminista, que decidieron manifestar sus tendencias homosexuales.
Juana es una bogotana de 40 años. Desde hace más de 10, hace parte de un movimiento feminista que propicia reivindicaciones sociales, económicas y legales. "Realizando este trabajo tuve oportunidad de analizar la problemática del amor y la pareja. Mis relaciones con los hombres eran aceptables -dice- pero rechazaba ciertos patrones culturales que se establecían tácitamente, como el hombre decidiendo, el hombre gobernando, el hombre manteniendo. Decidí que el feminismo me debía conducir, más que a una transformación política, a un cambio en mi vida personal. Me convertí en homosexual". Igualmente, María, de 35 años, cuenta que cuando estudiaba en la universidad asistió al primer congreso internacional de feministas, que se llevó a cabo en Bogotá en 1982. "Una conferencia me condujo a reflexionar sobre el feminismo y la homosexualidad. Como artista encontré un camino que me permitió desarrollar mi sensibilidad, así que adopté una posición radical dentro del mundo homosexual ".
Como Juana y María hay cientos de mujeres en Colombia y en el mundo. Algunos estudios señalan que el 10 por ciento de la población tiene tendencias homosexuales. Sin embargo, estos son datos estimativos puesto que el tabú que rodea el tema no permite un análisis de fondo. Aunque las causas de la homosexualidad son inciertas, el famoso Informe Hite, que realizó miles de encuestas con mujeres homosexuales, encontró que el 46 por ciento de las mujeres homosexuales que respondieron afirman que lo eran por su "propia elección ". Así mismo descubrió que el 24 por ciento de las mujeres homosexuales se habían iniciado después de los 40 años. Y mientras sólo el ocho por ciento de las mujeres manifestó inconformidad con sus conductas homosexuales, el 92 por ciento afirmó que sus relaciones amorosas con otras mujeres eran más satisfactorias e igualitarias que las que habían tenido con hombres.
Encontrar la causa de la homosexualidad ha sido objeto de numerosos y serios estudios científicos. Desde hace décadas la ciencia ha buscado explicaciones biológicas, ambientales, sicológicas o genéticas pero nunca se ha llegado a conclusiones definitivas. El mismo Freud, en 1920, señalaba que "también la sexualidad normal reposa en una limitación de la elección de objeto y la empresa de convertir en heterosexual a un homosexual llegado a su completo desarrollo no tiene más probabilidades de éxito que la labor contraria, sólo que ésta última no se intenta". Independientemente de las causas, la homosexualidad ha sido un comportamiento controvertido, que ha tenido distintas connotaciones y significaciones a través de los siglos. En algunas culturas-como Grecia antigua- no sólo se permitía sino que incluso se fomentaba. No obstante, sobre el lesbianismo no existe suficiente evidencia histórica; al parecer, la tradicional posición de desventaja social de la mujer ha influido en que este sea un tema que ni siquiera se mencione.
Aunque desde los años 70 las mujeres homosexuales han conformado grupos, establecido comunidades y buscado un lugar social, sus preferencias sexuales las han llevado a ser maltratadas, discriminadas y segregadas. Sin embargo, a pesar del fuerte rechazo social, estas mujeres aseguran haber logrado, más que nada, una relación igualitaria de pareja. Ellas se ven reflejadas en sus compañeras como en un espejo. No es la diferencia lo que les atrae de la pareja sino la identificación total. Generalmente buscan personas de su misma clase social, nivel socioeconómico, edad, estatus e intereses y la mayoría tienen también en común una posición similar frente al hecho de ser mujer. Como en el caso de los hombres homosexuales, las hay con un comportamiento "masculino", agresivo y dominante o, un temperamento dócil, dulce y "excesivamente" femenino
En el aspecto sexual estas mujeres aseguran lograr una satisfacción mucho mayor que en sus relaciones con el hombre. "El conocimiento de su propio cuerpo y la posibilidad de expresión de la sensibilidad que tiene la mujer, lleva al descubrimiento de zonas erógenas diferentes a los genitales", explica Alicia. Aunque ninguna de las mujeres entrevistadas rechazan la sexualidad con el hombre, consideran que las relaciones heterosexuales son más agresivas y menos comunicativas."Es como si el hombre y la mujer no hubieran aprendido a compartir la sexualidad -explica una de ellas-. Cada cual busca su goce particular, empleando a su pareja únicamente como un instrumento para alcanzarlo". Y aclaran que las relaciones heterosexuales no generan ni los celos ni la ansiedad que les produce su relación con otra mujer.
Sin embargo, este tipo de relación -clandestina y sin ningún respaldo legal- les provocan una gran inseguridad. Los celos se manifiestan continuamente. "Estoy sujeta a que en cualquier momento mi pareja me deje -dice una de ellas-, lo cual me vuelve prevenida ante cualquier mujer que pase por el lado. A veces soy violenta y mi pareja también lo es". Pero el conflicto no solamente se presenta a nivel emocional o sentimental, sino tam- bién en cuestiones económicas. "Al no tener un respaldo institucional que nos dé garantías de permanencia en la relación, asumimos de otra forma el concepto de propiedad: cada cual tiene sus pertenencias y las comparte con su pareja o, vivimos en comunidades donde todo es de todas y de ninguna", señala Gloria, de 37 años.
La clandestinidad en que se viven las relaciones homosexuales por temor al rechazo social es la principal causa de la promiscuidad que rodea este tipo de comportamiento. Aunque las mujeres entrevistadas por SEMANA afirmaron no ser promiscuas. Cada una tiene su pareja fija y su relacion tiene un promedio de siete años. Pero los pocos sitios donde se reúnen los homosexuales propician la promiscuidad. Estos bares son el único lugar público donde abiertamente pueden expresar sus tendencias sin escandalizar a nadie ni ser juzgadas, porque todos los que acuden allí son homosexuales.
El lugar es oscuro y ruidoso. Está ubicado en la zona rosa bogotana. La diferencia con el resto de sitios del sector es que aquí las parejas son de hombres con hombres y mujeres con mujeres. Y como nadie parece responder por nadie, los tragos deben pagarse antes del servicio.

Al calor del alcohol y la música estridente, los ánimos se encienden. Surge la histeria, el coqueteo abierto y la seducción descarada. Unos y otras se pasan papeles secretos, se envían mensajes con la mirada o con un gesto. Las parejas homosexuales se arman, se deshacen y se vuelven a armar. Para muchos de ellos, aparentemente heterosexuales en su vida cotidiana, éste es el único lugar donde pueden dar rienda suelta a su conducta.
Fuera del bar, sólo unos pocos siguen viviendo abiertamente su homosexualidad. Según afirmaron las mujeres entrevistadas, la relación homosexual femenina es más estable que la masculina. En ese sentido ellas llevan una ventaja social: una mujer puede vivir con una amiga e incluso ser cariñosa con ella en público, sin levantar tantas sospechas y comentarios maliciosos como ocurre en el caso de los hombres. Algunas hablan de relaciones de cinco y 10 años. Sin embargo, su vida en común con otra mujer es un escándalo para sus ex maridos y sus familias. Para la mayoría de ellas, lo que está en juego es la custodia de sus hijos. No obstante, algunas la han asumido.
Varias de ellas han dejado a sus esposos por amor a otra mujer. Tienen hijos pequeños que viven en este nuevo "hogar", donde en lugar de padre y madre, los niños tienen dos mamás. Según ellas, cuando son pequeños no hay mayor problema, "los niños asumen nuestro comportamiento sin ninguna dificultad", dice una. Pero cuando ya son mayores, los hijos tienen serias dificultades para entender y aceptar la homosexualidad de sus madres. Por esta razón, las que tienen hijos mayores afirman que prefieren vivirla en secreto. Sin embargo, no pocas son víctimas del chantaje de sus ex esposos. "Mi ex marido utilizó esta información para poner a mis hijos, adolescentes, en contra mía. Y lo logró, pero a un costo muy alto para todos",señala Gloria.
Enfrentar abiertamente la homosexualidad no es fácil. El rechazo, la discriminación y la burla son parte de su vida cotidiana. Y aunque la mayoría afirma que ha decidido alejarse de sus familias y amistades anteriores y esconderse para poder vivir su vida, también afirman que se sienten satisfechas con su condición.Esto parece ser una pauta general. Una investigación llevada a cabo hace unos años por la sicóloga Marta Lucía Palacios, mostró que gran parte de las mujeres homosexuales encuestadas manifestaban sentimientos agradables hacia su comportamiento.
Lo cierto es que después de años de librar las luchas de las feministas, finalmente las lesbianas han decidido hacer toldo aparte y dar la gran batalla por sus propios derechos. El primer reto es lograr siquiera la misma tolerancia social que en las últimas décadas han logrado los hombres homosexuales. -

LA OTRA REVOLUCION SEXUAL
LOS ACTIVISTAS GAY ESTUvieron a punto de sabotear la entrega de los Oscares con sus protestas en contra de la negativa imagen que el cine hace de ellos. Señalan que así como el estereotipo de Hollywood sobre los negros es el drogadicto, los árabes el de terroristas, los latinos el de narcotraficantes, el de los homosexuales es de sicópatas asesinos. Según voceros de la Alianza de Gays y Lesbianas Contra la Difamación, pocas películas nominadas este año están libres de referencias tendenciosas sobre la comunidad gay: "El silencio de los inocentes", describe a un loco travestista quien mata y desuella mujeres. "JFK" tiene una escena de homosexuales armando la conspiración para matar al presidente Kennedy.
Pero la que más airadas protestas ha provocado es "Basic Instinct" en la cual un detective se enamora de una escritora, quien hace parte de un grupo de lesbianas acusadas de asesinar a un hombre con un picador de hielo. El movimiento gay busca convencer a los productores de mejorar su imagen ante el gran público para evitar lo que ellos llaman "la homofobia".

EL HOMOSEXUAL ¿NACE O SE HACE?
DESDE HACE DECAdas la cicncia ha buscado explicaciones -biológicas, culturales y sicológicas- para la homosexualidad. Y aunque muchas teorías se han ventilado aún no se ha llegado a ninguna explicación convincente para determinar si el homosexual nace o se hace. Se ha hablado de diferencias anatómicas, desórdenes hormonalcs, factores ambientales, pero la tesis más probada es que diferentes factores -anatómicos. sociales y personales- influyen a la hora de determinar la orientación sexual.
Lo cierto es que independientemente de las causas, la homosexualidad ha sido siempre una conducta controvertida. Mientras en algunas culturas se ha permitido e incluso fomentado, en otras se ha condenado, perseguido y castigado. Sin embargo, desde cuando la siquiatría dejó de considerar la homosexualidad como una enfermedad mental o una depravación, los movimientos gay iniciaron una activa campaña para hacer valer sus derechos.
Igualmente, la publicación en los últimos años de diferentes estudios que señalan la existencia de una diferencia congénita entre homosexuales y heterosexuales, se ha convertido en un poderoso argumento en la batalla contra la discriminación ya que el hecho de que la gente considere la orientación sexual como una elección, ayuda a legitimarla. En cambio, si la homosexualidad es vista como una predisposición genética inmodificable, no se puede culpar a una persona por ser diferente .
El sicólogo clínico Germán Hoyos señala que su teoría sobre las posibles causas descansa en la tesis de que la relación primaria padres-hijos es un fuerte determinante de la orientación " Una figura paterna debilitada y una figura materna muy dominante pueden conducir a una niña a asumir a su madre como un hombre y tener a parecerse más a la imagen que ella representa". Pero de todas formas la definición de la orientación sexual la determina el individuo en la edad adulta.
No obstante los sicoterapistas consultados señalan que, especialmente en el caso de la homosexualidad femenina, son muchos los padres que obligan a sus hijas con estas tendencias a asistir a terapia en un intento por lograr un cambio en su comportamiento. Pero el homosexualismo no es una conducta que pueda modificarse a través de terapia. "en estos casos, la terapia se orienta a tratar de desmitificar la homosexualidad ante la familia y, a nivel personal a buscar mecanismos que permitan disminuir los niveles de angustia de la persona. Pero en ningún momento se pretende volver heterosexual al homosexual" señala el especialista.
Esta tesis de reducir los niveles de ansiedad sin intentar cambios en los patrones de orientación sexual, es seguida actualmente por la mayoría de los sicólogos y terapeutas. El sicoanalista Asdrúbal Boada señala: "hace ya tiempo dejaron de darse los límites fijos de la normalidad. Desde esta perspectiva, el homosexual no se considera enfermo y por tanto no se busca una mejoría".
Similares consideraciones se encuentran en la investigación realizada por la sicóloga Marta Lucía Palacios, que además muestra que las razones que llevan a las mujeres homosexuales a consultar no se centra en la insatisfacción con sus preferencias sexuales. Por el contrario, son las mismas que llevan a cualquier pareja heterosexual a buscar ayuda profesional: problemas con su cónyuge.-

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