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| 1/30/2010 12:00:00 AM

La amenaza del asteroide

La posibilidad de que el asteroide Apophis choque contra la Tierra en 2036 tiene dividida a la comunidad científica mundial. De ser cierto, hoy no habría forma de evitarlo.

Aunque para muchos la idea de que un inmenso meteorito se estrelle contra la Tierra es sólo el argumento de dos reconocidas películas de ciencia ficción, para los rusos este panorama es una realidad. Así quedó demostrado hace unos días, cuando el jefe de la Agencia Espacial Rusa, Anatoly Perminov, convocó a la comunidad científica de su país para buscar la forma de desviar el Apophis, un asteroide de 250 metros de diámetro que impactaría el planeta el 13 de abril de 2036. "En vez de esperar sentados a que millones de personas mueran por este impacto, debemos diseñar un sistema que pueda prevenir una colisión, así la solución cueste varios cientos de millones de dólares", dijo Perminov a la radio rusa.

La preocupación de los rusos se basa en su propia experiencia. En 1908 un objeto de casi 100 metros de diámetro se estrelló en los bosques de Tunguska, en Siberia, y destruyó cerca de 2.000 kilómetros. Por fortuna, no hubo víctimas, debido a que era una zona poco habitada. "Un impacto del Apophis, sin embargo, sería otra historia", escribió Michi Kaku, profesor de física del City College de Nueva York en el Wall Street Journal. "El golpe generaría tormentas de fuego, ondas de choque y una lluvia de restos de brasas que destruirían un área del tamaño de Francia. La energía del impacto sería 100.000 veces mayor que la bomba de Hiroshima", agregó.

Desde su descubrimiento en 2004, los cálculos iniciales sobre el Apophis indicaron una posibilidad de choque del 2,7 por ciento, capaz de causar una destrucción en el nivel regional y lo ubicaba en el nivel cuatro de la escala de Torino -un método de uno a 10, que mide el peligro de impacto de objetos cercanos a la Tierra-.

Por eso planean desde ya estrategias para evitar la colisión. Una de las propuestas es usar un cohete que desvíe el asteroide de su órbita. Otra es utilizar espejos satelitales para modificar la trayectoria por medio de presión de la luz solar. Y la menos recomendada es detonarlo antes de llegar a la Tierra, ya que podría generar una gigantesca lluvia de pequeños meteoritos.

Lo cierto es que el anuncio de los rusos tiene dividida a la comunidad científica internacional. Por un lado, algunos consideran que la Tierra está inevitablemente expuesta a un evento de estos. Germán Puerta, director del Planetario Distrital, dijo que "si en estos momentos se descubriera un asteroide en dirección al planeta, no habría tecnología para atajarlo". Idea que es compartida por Raúl Joya, director del observatorio astronómico de la Universidad Sergio Arboleda, quien cree que es hora de "invertir dinero en desarrollo espacial o, de lo contrario, un día de estos una roca nos va a acabar".

A su vez, otros científicos han cuestionado la preocupación de los rusos, pues consideran que el riesgo de impacto es mínimo. De acuerdo con el último informe del Jet Propulsion Laboratory de la Nasa, las probabilidades de colisión del Apophis son de una en 250.000. Así mismo, hay quienes consideran que planear procedimientos para atajar un objeto inofensivo podría tener más costos que beneficios. Como dijo a SEMANA Edwad Beshore, astrónomo del Catalina Sky Survey de la Universidad de Arizona, "cualquier esfuerzo de desviación debería ser revisado por la comunidad científica para asegurar que este intento no resulte en una amenaza para la Tierra".

Independientemente de lo que pase con este asteroide, los científicos recomiendan no bajar la guardia, pues, como dice Puerta, especies completas como los dinosaurios se extinguieron por el impacto de cometas y asteroides. "Es un riesgo permanente, pues tarde o temprano la Tierra se va a encontrar con un cometa. Sólo es cuestión de tiempo", concluyó.
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