Miércoles, 1 de octubre de 2014

| 1992/02/24 00:00

LA BATALLA FINAL

LOS ESTUDIOSOS DE LA SICOLOGIA FEMENINA HACEN INTERESANTES REVELACIONES SOBRE LAS FORMA COMO LAS MUJERES TOMAN LA DECISION DE SEPARARSE.

LA BATALLA FINAL

LAS ESTADISTICAS SEÑALAN QUE, EN materia de divorcio, son las mujeres las que generalmente toman la iniciativa. Pero a Pesar de que el boom del divorcio ha dejado en el ambiente la idea de que hoy las mujeres aguantan poco y por eso las parejas se separan más los terapistas sostienen que, así lleven cinco o 20 años de matrimonio, ninguna mujer llega a esa decisión hasta que no se convence de que es la única salida. En realidad, dicen los expertos en terapia familiar, son pocas las mujeres que se deciden a traspasar esa puerta sin haber antes salvado su matrimonio a toda costa. Por lo general, son ellas las que detectan primero que "algo pasa" en la relación y las que insisten ante sus reacios maridos en la necesidad de solicitar ayuda profesional. Pero también son ellas las que generalmente dan el primer paso hacia el divorcio.
Aunque son muchos los factores que conducen al derrumbe de un matrimonio, en el fondo todo podría resumirse en las palabras de la vieja canción de los Rollins Stones:
"Uno no siempre puede conseguir lo que quiere". Los estudiosos de la sicología femenina han encontrado que existe una estrecha relación entre las razones que llevan a las mujeres al matrimonio y las que la conducen al divorcio. Aunque la gente se casa y se separa por muchas razones, la satisfacción o no de las expectativas originales frente al matrimonio desempeñan un papel determinante en la decisión de una mujer.
Según un estudio publicado recientemente por una revista norteamericana, las principales razones que llevan a una mujer al matrimonio son el "amor" (96 por ciento) y la búsqueda de "seguridad" (84 por ciento). Y las principales razones que llevan a las mujeres a tomar la decisión de divorciarse son precisamente lo contrario: el "abuso emocional" (63 por ciento); el "egoísmo" de sus maridos (62 por ciento) el "abuso verbal" (58 por ciento). Pero algo va de la insatisfacción a la separación. Ahora que la sociedad ha convivido con la separación tantos años como con el matrimonio, las parejas se preocupan más por buscar ayuda. "Por grave que sea la situación, la mayoría quiere encontrar una solución para continuar dentro del matrimonio", señala la sicóloga y terapista Emma Sarmiento. De hecho, muchas de las parejas que acuden a terapia forman parte de aquellas que se encuentran en el límite; pero, curiosamente, el 80 por ciento no llega a divorciarse.
Es cuando el matrimonio se convierte en una experiencia solitaria, que las mujeres deciden abandonar el barco.
En opinión de los terapistas, a las mujeres que han sido maltratadas física o emocionalmente rara vez se les aconseja seguir adelante con el matrimonio. Cuando el matrimonio es percibido como una condena a cadena perpetua, el divorcio aparece como la mejor alternativa.
Aunque las causas de problemas conyugales son tan complejas como el mismo ser humano, en el camino del desamor los mayores culpables de conflictos son el sexo y el dinero. En la encuesta antes mencionada, la incompatibilidad sexual fue señalada por las mujeres como una importante razón para el divorcio (72 por ciento). La pérdida de la pasión por su pareja fue mencionada por las mujeres dos y media veces más de lo que lo hicieron sus esposos. E incluso una tercera parte de las mujeres agregó un desequilibrio pasional: ellas quenrian sexo más a menudo y "mas exótico" de lo que querían sus esposos. Entre este grupo, por supuesto, la infidelidad fue el principal factor que originó la ruptura.
En cuanto al dinero, este fue mencionado como la principal causa de problemas por el 65 por ciento de las mujeres. Esta incompatibilidad financiera se traducía en que el 54 por ciento consideraba que su marido era muy derrochador mientras el 35 por ciento se quejaba de que era muy avaro. Pero el mayor y más frecuente problema por asuntos económicos detectado en las parejas jóvenes aparece cuando el marido no puede aceptar que su esposa gane más o cuando la mujer resiente la falta de ambición de su cónyuge.
Y los asuntos de sexo y dinero no son fáciles de conciliar. La sicóloga norteamericana Diane Medved, autora del libro "Un caso contra el divorcio", señala que existen tres situaciones que ponen a prueba hasta al mejor de los terapistas: cuando el marido no puede aceptar la exitosa carrera de su esposa; cuando el marido no logra sobreponerse a una aventura de su esposa (es más probable que un matrimonio sobreviva a una aventura del hombre que de la mujer); y, en los matrimonios de muchos años, cuando la esposa descubre un romance de su marido con una mujer más joven.
Otro factor que puede echar por tierra una relación es el sentimiento de traición que se produce cuando alguna actividad o interés acapara demasiado la atención y las emociones del cónyuge. Y esto no siempre tiene que ver con faldas. Para muchas parejas el camino del desamor se inicia cuando uno de los dos centra toda su energía en aspectos como el trabajo, el deporte, los amigos, los hijos. Finalmente, también aparecen como factores contribuyentes al derrumbe las droga y el alcohol.
Pero una cosa es pensar la posibilidad, ¿cómo llegan las mujeres a la decisión de divorciarse? los terapistas coinciden en que la gran mayoría de las mujeres pasan varios años batallando entre los pros y los contras de la decisión, hasta que, simplemente, se dan cuenta de que no hay otra alternativa. El sociólogo y terapista Peter Schwarts ha establecido siete señales que parecen marcar el camino de las mujeres hacia el divorcio.
Estas no son, sin embargo, etapas que se sorteen paso a paso, sino parte de una extenuante jornada de alta tensión en la que todos confluyen simultáneamente y, aunque puede tomar años antes de que la decisión aparezca cuando la toman es irrevocable:

1.Ya no cree que los problemas de su matrimonio son sólo el fruto de una crisis. Todos los matrimonios atraviesan periodos difíciles; por ello, a menudo no es fácil determinar cuándo los problemas son fruto de una crisis y cuándo es el preaviso de la desintegración total. Todas las parejas, hasta las más sólidas, han contemplado alguna vez en su vida la posibilidad de separarse. Las encuestas señalan que el 54 por ciento de las mujeres casadas piensa en el divorcio "constantemente"; 38 por ciento "ocasionalmente", y sólo el ocho por ciento admite que "rara vez". Sin embargo, la determinación llega cuando se establece la "duración" de los problemas y las perspectivas a largo plazo. Las mujeres que se separan logran ver si los conflictos son esporádicos o si su relación ha ido deteriorándose con problemas crónicos que están más allá de su control.
2.Ya no puede negar que algo funciona mal. (cuando se empiezan a tener indicios de que la base del matrimonio se resquebraja, la reacción más frecuente de las mujeres es hacer como la avestruz.
Afrontar el fracaso de una relación produce sentimientos de culpa y frustración y el mecanismo de defensa es negarlo. Esta actitud por lo general es reforzada por el cónyuge.
Cuando una mujer habla de problemas matrimoniales, es común que el esposo le diga que se está imaginando cosas. Esto no quiere decir que él esté tratando de enloquecerla, usualmente él no ve que exista ningún problema.
Como resultado ella empieza a cuestionarse su propio juicio. En este punto es esencial conseguir ayuda para obtener una perspectiva real. Sin embargo no es dificil para una mujer reconocer que algo va mal en su matrimonio.
Cuando se le pregunta a las mujeres divorciadas cuándo se habían dado cuenta de que su matrimonio no funcionaría, estas fueron sus respuestas:

37 por ciento: Durante el primer año.
22 por ciento: Entre el 2° y el 5° año.
17 por ciento: Después del primer año.
16 por ciento: Después de 6 años.
8 por ciento: No lo supo hasta que sus esposos lo
plantearon.

Pero como saberlo no significa actuar, la mitad de las mujeres duraron casadas un promedio de cinco años.

3. La autoestima sube y baja como en una montaña rusa.
La poca autoestima es uno de los factores que más influye para que las mujeres demoren su decisión de separarse. Especialmente si son muy dependientes emocional y económicamente de sus esposos. Muchas prefieren pasar años dentro de una mala relación, asaltadas por el temor a no poder enfrentar una vida solas.
Las razones por las cuales las mujeres que habían pensado en el divorcio desistieron de hacerlo fueron:

65 por ciento: Inseguridad económica.
51 por ciento: Temor a la soledad.
49 por ciento: Por los hijos.
44 por ciento: Porque todavía lo amo.
29 por ciento: Porque él prometió cambiar.


4. Prefiere seguir sola el resto de su vida antes que continuar la relación. La situación económica y la soledad emocional pesan mucho en una decisión de divorcio.
Sólo cuando la mujer, a pesar de las oscuras perspectivas económicas y emocionales, considera como una prioridad la posibilidad de rehacer su vida, encuentra el coraje para correr el riesgo.
La idea general que la sociedad tiene de la divorciada es la de una mujer solitaria y deprimida. Pero esta imagen no parece coincidir con lo que ellas señalan. A la pregunta sobre cómo se sentían seis meses después de la separación, las divoracidas respondieron:

50 por ciento: Felices
10 por ciento: Solas
9 por ciento: Eufóricas
8 por ciento:Resignadas
8 por ciento: Heridas
8 por ciento: Furiosas
7 por ciento: Arrepentidas

5. Ya ha evaluado el impacto en sus hijos. Los hijos son una parte crucial en la decisión de una mujer acerca de separarse. Aunque esta convencida de que es lo mejor para ella, no puede estar plenamente segura de que es lo mejor para sus hijos; por eso muchas deciden sacrificar su propia felicidad por su bienestar.
Pero también es cierto que muchas toman la decisión pensando más en sus hijos que en sus propios intereses.
Esto es especialmente cierto si los niños han sido objeto de abuso emocional o físico por parte de sus padres.

6. Sabe que no está buscando la perfección y que sus expectativas sobre el matrimonio son reales. Ningun matrimonio es perfecto y no se puede comparar una relación contra un ideal. Pedir consejo es la única forma de determinar si la insatisfacción tiene que ver con aspectos claves de la relación o simplemente por cosas que no le gustan. Según los datos de la encuesta, las situaciones que llevan a una mujer casada a considerar el divorcio como una posibilidad:

81 por ciento: Carencia de intimidad emocional.
61 por ciento: Insatisfacción sexual.
35 por ciento: Falta de ambición del hombre.
30 por ciento: Desacuerdos sobre la educación de los hijos.
30 por ciento: Un nuevo hombre en la vida de la mujer
26 por ciento: Incapacidad del hombre para aceptar la ambiciones profesionales de la mujer.
21 por ciento: Infidelidad del hombre.

7. Cree que no hay otra alternativa. El prolongado proceso de vacilación termina cuando se pierde toda esperanza.
Cada persona es única y tiene su propio momento para saber cuándo la ruptura del matrimonio es un hecho. Para algunas puede tomar años. Pero no importa cuántas veces una mujer se haya separado y reconciliado, una mañana aparece la certeza de que la situación es simplemente intolerable. Las situaciones en las que el momento de la verdad aflora son muy variadas. En las respuestas dadas por las mujeres divorciadas aparecen respuestas como: "Cuando él llevó otra mujer a mi cama y, para explicar la presencia de mis pertenencias, le dijo que yo había muerto recientemente en un accidente". "Cuando me di cuenta que mi esposo, quien tenía muchos hobbies, no me consideraba uno de ellos" y "cuando nuestro consejero matrimonial preguntó: si él hace todos los cambios que usted quiere, ¿sería suficiente?' Entonces me di cuenta que la respuesta era no".

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