Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2001/04/30 00:00

La bomba

Treinta colombianos se han sometido a un experimento revolucionario para perder peso. ¿Cómo les ha ido?

La bomba

Hasta hace poco tiempo la última solución para los obesos mórbidos a quienes no les funcionaba ninguna dieta era la cirugía bariática (bypass gástrico), una técnica por la cual se reduce el tamaño del estómago. Si bien es cierto que quienes se la hacen pierden unos 50 kilos la operación tiene dos problemas: el primero es que el paciente debe tener más de 45 kilos de sobrepeso. El otro es que se trata de una cirugía de alto riesgo, que obliga al paciente a mantenerse bajo tratamiento vitamínico de por vida.

Ahora acaba de llegar a Colombia para los gordos normales una alternativa menos radical y prácticamente sin riesgo: la bomba. Esta técnica, que se conoce en círculos científicos como balón intragástrico, también pretende achicar el estómago. La diferencia es que se usa una bomba plástica del tamaño de una bola de softball que se introduce en el estómago con un proceso que no requiere cirugía y puede ser reversible.

La bomba le quita 70 por ciento de capacidad al estómago. En términos prácticos, lo anterior significa que la persona se siente llena con muy poca comida. “De los platos rebosantes pasan a necesitar una ración de avión”, dice Fernando Sierra, gastroenterólogo que ofrece este tratamiento.

La bomba se introduce en el estómago mediante un procedimiento como la endoscopia. Sólo requiere sedación y puede tardar 20 minutos (ver recuadro). La bomba, que no se llena de aire sino de solución salina a través de un catéter, permanece en el estómago durante tres meses hasta que es desinflada y extraída. “La sensación de saciedad es instantánea”, afirma Carmen Lucía Franco, quien ya había recurrido a todo tipo de tratamientos para bajar de peso. “Pero esto es lo mejor que me ha podido pasar”, agrega. En cinco meses logró perder 17 kilos sin mucho sacrificio. Aunque tuvo que hacer una dieta sin dulce ni harinas se sentía comiendo normal y, aún mejor, satisfecha con muy poco

En Colombia se han puesto la bomba alrededor de 30 personas y en todas ellas el procedimiento ha sido muy efectivo. Los pacientes pierden un promedio de 15 kilos en menos de cuatro meses. Sólo en el 9 por ciento de los casos se les debe retirar la bomba porque no la toleran, con un procedimiento simple.

La bomba, sin embargo, no se puede ver como una solución permanente para adelgazar sino como una buena manera de empezar una dieta. Según Sierra, los pacientes tienen que comer en forma balanceada y seguir una disciplina por el resto de sus vidas para no recuperar el peso perdido. Con ese empujón, claro está, ajustarse a un régimen alimenticio más equilibrado es mucho más fácil debido a que el estómago no sólo se reduce física sino también sicológicamente. “A mí me ayudó a fijar en la mente la sensación de saciedad”, dice Ana María Londoño, una joven que pesaba 75 kilos y que en los últimos 10 años lo mínimo que había logrado era llegar a 69. Desde junio pasado, cuando se colocó la bomba, ha bajado 12 kilos y está feliz con la balanza apuntando en el número 63. “Antes era o todo o nada pero ahora sé comer en equilibrio y sin sacrificios. Me como un brownie pero no 10”.

“Hoy sé que sólo puedo adelgazar si cambio mis hábitos y la bomba fue una gran ayuda para empezar”, dice Diego Franco, gerente de la revista Cambio, quien bajó 16 kilos en cuatro meses después de que todas las dietas le habían fracasado.

Al principio el organismo reacciona al cuerpo extraño y genera una sensación de náusea. Por eso se recomienda una dieta líquida y se recetan medicamentos para disminuir el malestar y proteger las paredes del estómago. Después de tres días la sensación desaparece. Es posible que la persona sufra de acidez y que sienta dolor de vez en cuando pero todo esto se puede manejar con medicamentos o con reposo. Aparte de esto, la bomba permite llevar una vida normal. “Yo bailé, viajé, hice ejercicio y nunca tuve problemas”, dice Ana María Londoño.

El único riesgo es que la bomba explote o se desinfle en el estómago. Hay estudios que muestran mayor riesgo después de 90 días. Si esto sucediera se produciría una obstrucción intestinal que puede tener consecuencias serias. Por eso el retiro del balón lo hace un equipo multidisciplinario listo a atender emergencias.

Sólo quienes tienen un sobrepeso entre 15 y 20 por ciento pueden recibir la bomba. También se exige que el paciente no tenga problemas gástricos y que no haya tenido cirugías abdominales. Pero lo más importante es que la persona esté dispuesta a cambiar sus hábitos y a tener la suficiente voluntad para mantener una disciplina de por vida.

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