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| 3/31/2014 12:00:00 AM

La comida casera muere lentamente

Cocinar es parte de la identidad y cultura de los países. Pero la vida moderna poco a poco va acabando con esta tradición.

Tanto estudios antropológicos como arqueológicos demuestran que cocinar ha sido una parte fundamental de la evolución y todas las dietas humanas tienen en común este acto.

Sin embargo, la comida casera cada vez va perdiendo importancia y los productos procesados la van reemplazando.

Jean-Claude Moubarac, investigador del departamento de Nutrición Humana de la Universidad de Montreal e investigador del Centro de Estudios Epidemiológicos en Salud y Nutrición de la Universidad de Sao Paulo, asegura que el control que se tiene de la comida cuando se le cocina es muy diferente al que se tiene cuando se compra preparada.

“En los países donde la gente cocina hay menos obesidad, eso nos lleva a la hipótesis de que una alimentación saludable solo es posible cuando los alimentos son frescos, cocidos, con uso moderado de sal y azúcar”, afirma.

Para el experto es importante que se promuevan las habilidades culinarias, insistir en la diversidad de los platos y en el uso moderado de sal, azúcar y aceite. “La abolición de la cocina es un fenómeno global y aunque países como Colombia y Perú todavía mantienen sus tradiciones culinarias, la gente compra los ingredientes y se toma el tiempo para prepararlos, cosa que es muy diferente en Canadá, Inglaterra y EE.UU.”.

Para Moubarac, cocinar es una manifestación de identidad, cultura y autoestima. Además, tiene un rol fundamental en la socialización dentro de la familia, el cual pocas veces se analiza. Pero ante la lenta desaparición del acto de cocinar, ¿qué hacer?

Una de las estrategias es la elaboración de una nueva guía alimentaria, “Brasil la hizo hace dos años, da orientaciones y no prescripciones para que el consumidor elija alimentos de alta calidad y pautas sobre cómo comportarse frente a la alimentación. Por ejemplo, es muy importante dar y dedicar un tiempo para comer, el tiempo que este acto se merece. También indica dónde comprar los alimentos y en qué situaciones comer”, asegura Moubarac.

Otra estrategia importante es el esfuerzo para reglamentar la publicidad de productos ultraprocesados en los niños. “Es vital incentivar los cursos de culinaria para que los niños aprendan a cocinar, a amar los alimentos, que sepan de dónde vienen para que la próxima generación tenga una probabilidad más grande de continuar con la tradición de cocinar”.

Aunque por ahora la situación en Colombia pareciera no estar tan crítica, pues la proporción de consumo de productos ultraprocesados está en 20 % mientras que en otros países está en 60 % de la necesidad nutricional, es importante no bajar la guardia porque la tendencia en la gente es a pensar que no hay que preocuparse por el aumento del consumo de los alimentos ultraprocesados. “Hay que hacer todo lo posible por no llegar a una alimentación saturada, que podría aumentar los índices de obesidad y enfermedades cardiovasculares”, finaliza Moubarac.
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