Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2004/01/04 00:00

La dieta del ayuno

Un movimiento de medicina alternativa recomienda el ayuno para limpiar el organismo y prevenir enfermedades.

La dieta del ayuno

El ayuno ha sido una práctica milenaria ligada a ciertas religiones que se realiza para expiar los males del alma. Ahora una nueva corriente conocida como Higiene Natural promueve este recurso para limpiar las impurezas del cuerpo. Abstenerse de comer alimentos, excepto agua, por un período definido es, según los seguidores de este movimiento, saludable para el organismo.Para ellos este hábito ayuda a que el cuerpo se desintoxique y repare, y además a que baje de peso en forma rápida. La práctica del ayuno con fines terapéuticos se ha vuelto una tendencia que cada día toma más fuerza en Estados Unidos. Gloria Herrera, una colombiana residente en ese país y experta en el tema acaba de publicar un libro titulado ¡Autocúrese!, en el que explica las bondades del ayuno para prevenir enfermedades. Según Herrera el ayuno no es una práctica nociva y poco tiene que ver con la inanición o con algo que perjudique la salud. Todo lo contrario. Si se hace con la guía de un experto puede ser un recurso que le permite al cuerpo descansar de todas sus funciones, en especial de la digestión, para así invertir toda su energía en actividades como reparar, reconstruir y sanar. Para muchos esto puede carecer de sentido. Pero se entiende mejor desde la óptica de la Higiene Natural, un movimiento iniciado por Herbert Shelton en 1919 y cuyos conocimientos hoy difunde el Transformation Institute, con sede en San Antonio, Texas. Según esta controvertida corriente las enfermedades no son una maldición ni llegan por azar. "Cualquier enfermedad, llámese resfriado, dolor de cabeza o artritis es simplemente una eliminación de toxinas promovida por el cuerpo, con el único propósito de autopurificarse", dice Herrera. Según está visión el cuerpo se llena de toxinas debido a prácticas o influencias antinaturales como, por ejemplo, las comidas mal combinadas, el alcohol, las drogas, los aditivos químicos en alimentos enlatados, la tristeza y otros estados emocionales negativos. Aunque el cuerpo tiene una gran capacidad de eliminación de toxinas, en estos casos se ve forzado y para hacer la misma limpieza emplea una estrategia poco común que es la enfermedad. El problema radica, según Herrera, en que las personas tratan de suprimir la enfermedad con medicinas lo cual evita o retarda el proceso curativo del organismo. "Los medicamentos ofrecen un efecto anestésico sobre el síntoma, brindando la falsa y transitoria apariencia de retorno a la salud, dice. Además la droga no hace sino añadir más carga tóxica a la que ya se padecía". Cuando las toxinas se acumulan por mucho tiempo llegan a un nivel intolerable para el organismo hasta provocar enfermedades degenerativas e irreversibles, como el cáncer. Este movimiento parte de la base de que el cuerpo puede curarse a sí mismo si se suprimen los malos hábitos que llevaron a ese problema y si se emplea una práctica como el ayuno. La duración de un ayuno depende del grado de intoxicación de la persona. Un ayuno corto puede durar entre 12 horas y tres días. Pero hay quienes tiene la experiencia suficiente para hacerlos hasta por 30 días. Mientras más tiempo dure, mejores serán los beneficios. "Sin embargo es mejor comenzar con un ayuno corto, por ejemplo de 6 de la tarde a 6 de la mañana para que la persona no lo sienta tanto", dice Beatriz Orozco, dermatóloga que avala el mensaje de la autocuración. Cualquiera podría pensar que no consumir alimentos durante todo este tiempo puede ser perjudicial para el organismo. Pero según Herrera no lo es. La experta explica que durante este lapso el cuerpo cuenta con reservas almacenadas dentro de sus tejidos que se utilizan como alimento mientras hace la limpieza. El ayuno no suspende el metabolismo. Por ejemplo, el proceso de liberación de glucosa -que es de 25 por ciento cuando la persona se alimenta normalmente- aumenta a 45 por ciento cuando deja de tomar alimentos. Por eso, con esta práctica hay una constante pérdida de peso "de aproximadamente una libra por día, aunque esto varía según la persona", dice la autora. Pero hay otros beneficios. La presión sanguínea y la temperatura se normalizan; la vista, el oído y demás sentidos responden mejor y hay una mayor conciencia y entendimiento. También se observa una pérdida de energía física que es obvia al final del ayuno por lo cual es necesario reducir al mínimo las actividades. La experta recomienda no hacer ayunos largos, de más de tres días, sin supervisión médica. Estos ayunos se pueden hacer una vez por semana o cuatro veces por mes dependiendo de la duración de los mismos. La única preparación que se requiere para un ayuno es disponer de tiempo suficiente pues durante estos días se recomienda el reposo para que el cuerpo se concentre en el trabajo de limpieza. Sólo se debe ingerir agua y una vez termine se recomienda tomar un jugo de naranja y, después de varias horas, hacer una alimentación regular. El ayuno se debe acompañar con una alimentación adecuada y con principios de una buena salud que incluye tomar aire y agua puros, tener sueño reparador, descanso, juego, ejercicio físico, bienestar mental, trabajo, autocontrol y relaciones interpersonales armoniosas. Estas teorías se alejan de la medicina tradicional pero muchos médicos avalan sus principios y si se practican bajo la guía de un experto pueden llegar a alcanzar los beneficios que promete.

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