Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1995/06/05 00:00

LA ERA BIONICA

Una nueva generación de prótesis computarizadas permitirá a las personas que han sufrido amputaciones de brazos o piernas recuperar la sensibilidad al tacto, el calor y el frío.

LA ERA BIONICA

HASTA AHORA son 130 personas en el mundo las que sienten si alguien les pisa su pie artificial o que pueden detectar un desnivel en el piso. Pero en un año esta será una posibilidad para todas aquellas personas que han sufrido amputaciones y encaran la vida con miembros artificiales que, si bien sustituyen estéticamente sus brazos o piernas, las obligan también a resignarse a nunca sentir de nuevo.
El revolucionario sistema fue presentado la semana pasada en Nueva York por el científico John Sabolich, director del NovaCare Sabolich Prosthetic Center, que tiene su sede en la ciudad de Oklahoma. "Quiero suplir todas las cosas que pierden las personas amputadas", dice el investigador, quien ha creado una nueva generación de prótesis que deja atrás a las frías y tiesas piernas y brazos que cumplían más una función estética que funcional. "Primero fue el sentido del tacto y la presión", agrega. Hace cuatro años Sabolich desarrolló las prótesis con sensibilidad, las cuales permiten a una persona sentir si pisan un prado o una superficie de cemento con su prótesis e incluso a caer en cuenta de que alguien está pisando su pie artificial.
Pero el de la semana anterior es un paso mucho más largo en materia de miembros artificiales. Sabolich presentó el sistema que permite a una persona con un brazo artificial sentir el calor y el frío. Se espera que antes de un año este tipo de prótesis ya esté en el mercado estadounidense a unos precios que oscilan entre 3.500 a 6.500 dólares.
La primera consecuencia que tendrá el avance tecnológico en materia de miembros artificiales será la de reforzar en las personas impedidas la aceptación al uso de prótesis. "La sensación de temperatura y tacto dará también a estas personas una mayor motivación en el proceso de rehabilitación", aseguró el director de la American Amputee Foundation, Jack East.
Pero además estas dos habilidades sensoriales liberan a las personas amputadas de tener que mirar sus prótesis, algo que se ven impelidos a hacer constantemente en vista de que no sienten los miembros. "La biorretroalimentación (biofeedback) es esencial para permitir a la persona que lleva una prótesis establecer cuándo parar, en el caso de que esté aplicando presión, por ejemplo, con su mano o brazo", afirma el doctor East. Para quien lleva un miembro artificial, sostener un vaso puede significar un gran avance; no obstante también puede conllevar el riesgo de romperlo porque no siente lo que está haciendo. Y esta es una de las partes más críticas del uso de prótesis.

UN PRIMER PASO
Un brazo artificial que permita reconocer el frío o el calor y una pierna artificial que dé a la persona la facultad de reconocer una superficie lisa o inclinada, significan un gran paso en el sentido de que disminuyen considerablemente el sentido de limitación, no sólo en el aspecto físico sino en el sicológico. Por ejemplo, el llamado 'dolor fantasma' que sienten las personas en las terminaciones nerviosas del punto de amputación puede aliviarse a través de la estimulación eléctrica de las prótesis sensoriales.
El proyecto, financiado por el Centro Nacional para la Investigación de la Rehabilitación Médica y el Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos, ha sido considerado como el mayor avance en materia de aumento sensorial en miembros artificiales. Aquellas personas que hacen parte del estudio y que hoy prueban los avances biotecnológicos del doctor Sabolich, aseguran que la sensibilidad no sólo les permite una mucho mayor estabilidad al caminar sino que ha aumentado considerablemente su calidad de vida. "Es como era antes" dice Chuck Tiemann, de 39 años, quien hace 15 perdió un brazo y una pierna luego de sufrir una descarga eléctrica de 7.000 voltios. "Nunca olvidaré el día en que sentí la mano cálida de mi esposa con mi brazo artificial. Fue realmente emocionante".

PARA DIABETICOS
La técnica no sólo podrá ser aplicada en las prótesis artificiales. Según el doctor Sabolich, el sistema también podrá ayudar a las personas diabéticas. "Esta enfermedad puede causar una escasa circulación sanguínea en piernas y pies -dice- pero con una aplicación del sistema los diabéticos pueden recuperar la sensibilidad en áreas donde se ha perdido, previniendo con ello caídas que pueden causarles serios daños ".
El método desarrollado por el científico estadounidense hace que las personas con miembros artificiales sientan a través de conexiones al sistema nervioso en el punto de la amputación. Una especie de enchufe cubre el residuo del miembro, o muñón, sirviendo como acceso para músculos, nervios y hueso. Si el calor es sentido en el miembro artificial, los circuitos llevan la información a través de las conexiones a los nervios en el muñón, el cual envía el mensaje hasta el cerebro. El hecho es que la era del hombre biónico ya ha comenzado.-

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