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| 3/1/2011 12:00:00 AM

La eterna batalla por la música digital

Las empresas discográficas y los proyectos de internet no son los mejores amigos. ¿Podrá cambiar pronto esta ecuación?

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BBC
La industria musical no tiene sentido del humor. Tratamos de vender la compañía (Napster) para pagar los US$35 millones que decían que les debíamos en derechos de autor, pero supongo que para ellos eso era algo como vender un auto robado para pagar por la gasolina robada. Así que dijimos que se jodan y nos declaramos en bancarrota". "Sean" (de Napster) en la película "La Red Social", 2010.

La batalla entre la industria discográfica y la música por internet ha sido larga, sinuosa, y llena de desafíos.

La mayoría de estas empresas ven en la red una amenaza a sus ingresos comerciales. Por otra parte los usuarios consideran que el precio de la música es alto y que las empresas suelen ver más trabas que oportunidades en el mundo digital.

Y mientras tanto proyectos para transmitir, comprar o compartir música por internet van y vienen.

Napster -cuyo creador Sean Parker es caracterizado en la película "La Red Social"- fue uno de ellos. Quizá el primer servicio con millones de usuarios para intercambiar archivos punto a punto (P2P).

Pero su éxito -el intercambio de canciones era gratuito- despertó la ira de las empresas discográficas que demandaron a la empresa y, eventualmente, forzaron al sitio a cerrar sus operaciones.

El legado de Napster, sin embargo, continuó dando pie a un sinnúmero de proyectos similares como Kazaa, LimeWire, eMule, etc y al desarrollo de tecnologías como los torrent que permiten compartir archivos a través de múltiples puntos de acceso.

Las empresas de música ganaron la batalla a Napster, pero no pudieron impedir que crecieran cada vez más métodos en la red para compartir canciones, películas, etcétera.

Hace menos tiempo comenzaron a surgir nuevos proyectos en internet que dan a sus usuarios la posibilidad de escuchar música gratis a través de internet, sin necesidad de descargar archivos, a cambio de una dosis de publicidad.

Si los usuarios no quieren escuchar anuncios, entonces pueden pagar por una suscripción mensual.

Los servicios más populares son Pandora en Estados Unidos y Spotify en Europa. Aunque tienen diferencias en su modelo de operación, ambos servicios tienen en común el haber negociado con las empresas discográficas una cantidad de dinero que les pagan por cada canción que transmiten.

Hasta aquí todo suena bien. El problema para Pandora es que a pesar de contar con 80 millones de usuarios la empresa registró pérdidas superiores a los US$300.000 en 2010, por lo que ahora está lanzando una oferta pública a fin de conseguir inversiones.

El servicio, que originalmente llegaba a todo aquél que tuviera una conexión a internet, fue forzado a transmitir únicamente en Estados Unidos, para evitar problemas de licencia.
Por su parte Spotify con sus 10 millones de usuarios y está ganando popularidad, entre otras cosas, porque permite crear listas de reproducción que pueden compartirse por internet enfatizando así la experiencia social del servicio.

Sin embargo, a Spotify le falta ingresar en Estados Unidos. Se especula que ya ha conseguido un acuerdo con dos de las grandes empresas del ramo, pero le falta conseguir a una tercera para lanzar oficialmente su servicio en el país.

Además las celosas empresas del sector imponen a estos -y otros- sitios en internet pagos por derechos de autor por canción o un 25% de sus ganancias, lo que sea más grande. La cifra es considerable si se compara con lo que paga la radio tradicional, la televisión u otros medios.

Es claro que la industria discográfica sigue viendo a internet más como un rival que roba que como un amigo que puede generarle ganancias.

Proyectos como Pandora, Spotify, We7 o Rdio están tratando de -a base de perseverancia- convencerlos de que la red también es negocio.

En el camino, sin embargo, están perdiendo dinero. ¿Podrán resistir?

"Sean" (creador de Napster): "Yo derribé a las companías discográficas con Napster"
"Eduardo" (cofundador de Facebook): "No derribaste a las empresas discográficas. Ellas ganaron".
Película "La Red Social", 2010.
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