Miércoles, 17 de diciembre de 2014

| 2013/02/08 00:00

La felicidad también tiene edad

Un estudio analizó los factores que influyen en el bienestar de las personas y encontró que tiende a crecer con el tiempo y varía con cada generación.

La prosperidad económica y las mayores oportunidades de estudio que hubo en la segunda mitad del siglo XX favorecieron a las nuevas generaciones para sentir mayor bienestar. Foto: .

Gozar de buena salud, tener equilibrio emocional, buenas relaciones sociales, suerte en el amor, éxito profesional, riqueza, tranquilidad y confort son factores que confluyen y determinan la calidad de vida de una persona y, por ende, su bienestar. Así lo han demostrado varias investigaciones científicas y libros de psicólogos. Sin embargo, hasta ahora no era claro qué tanto cambiaban estas emociones positivas con los años y las distintas épocas.

Un nuevo estudio, publicado en la revista Psychological Science de la Asociación para la Ciencia Psicológica (APS, por sus siglas en inglés), reveló que los sentimientos de bienestar aumentan a medida que la persona va envejeciendo y que el nivel de satisfacción varía de acuerdo a la época en que nació.

Los autores de la investigación concluyeron esto luego de revisar 10.000 reportes sobre el bienestar y el estado de salud de personas mayores de 30 años. La información recopilada proviene de dos amplios trabajos, el Estudio Longitudinal de Envejecimiento de Baltimore realizado por el Instituto Nacional sobre el Envejecimiento (NIH, por sus siglas en inglés) y la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), en Estados Unidos.

Una vez el grupo de científicos finalizó el análisis de los datos de los participantes, evidenció que los adultos mayores tenían bajo nivel de satisfacción en comparación a los de mediana edad y los más jóvenes. Sin embargo, volvieron a analizar la misma información teniendo en cuenta la época en que había nacido cada uno de los encuestados y encontraron otra tendencia: el nivel de bienestar aumentó periódicamente a lo largo de sus vidas. Esto se mantuvo incluso después de separar factores particulares como el sexo, la raza, el nivel de educación y el estado de salud de cada quien.

La psicóloga de la Universidad del Estado de la Florida Angelina R. Sutin, coautora del estudio, y sus colegas encontraron que quienes nacieron entre 1885 y 1925 registraron bajos índices de satisfacción en sus primeros años de vida en comparación con quienes nacieron un siglo después. La conclusión que sacaron al ver esta tendencia es que la prosperidad económica y las mayores oportunidades de estudio que hubo en la segunda mitad del siglo XX favorecieron a las nuevas generaciones para sentir mayor bienestar.

No obstante, los autores del trabajo señalaron que esta condición puede verse afectada en el futuro debido a que la generación de jóvenes adultos de la actualidad tiene el desafío de enfrentarse a los altos niveles de desempleo y a una sobrecarga laboral.

Además, la crisis económica que azota al mundo desde 2008 y que aún sigue causando estragos, puede incidir negativamente en los niveles de felicidad y su tendencia a crecer periódicamente.


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