Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2010/03/13 00:00

La fórmula del matrimonio feliz

Unos matemáticos suizos sostienen que para lograr una relación duradera hay que enfocarse en la edad, la historia familiar y la educación de la pareja.

La fórmula del matrimonio feliz

Olvídese de la atracción, del amor y del instinto. Si está buscando pareja y quiere una relación duradera, lo que hay que tener a la mano es la cédula de ciudadanía y la prueba de inteligencia. Un reciente estudio hecho por un grupo de economistas de la Alta Escuela de Gestión de Ginebra concluyó que la fórmula del éxito en el matrimonio es que la mujer sea cinco años menor que su pareja, que ambos vengan del mismo contexto sociocultural y que ella tenga un coeficiente intelectual 27 por ciento mayor que el de él. Esto último, señalan, se traduce en más títulos universitarios. "Si siguen estos parámetros al escoger marido o mujer sus posibilidades de tener una relación feliz aumentarán 20 por ciento", dice Nguyen Vi Cao, director del estudio, publicado en The European Journal of Operational Research.

La investigación fue hecha con 1.074 parejas de entre 19 y 75 años con el fin de buscar una fórmula matemática que redujera la posibilidad de divorcio, un evento que según los autores del trabajo tiene consecuencias negativas en los niños y significa la quiebra económica para todos. Luego de un análisis profundo, Vi Cao y su grupo encontraron que los hombres casados con mujeres menores y más inteligentes eran más felices que aquellos con mujeres mayores y menos preparadas.

El ejemplo que los investigadores ofrecieron al público como prueba de que su fórmula es acertada fue el de la reina Isabel de Inglaterra, casada desde hace 60 años con el príncipe Felipe, duque de Edimburgo. Entre la soberana y su esposo hay cinco años de diferencia, ella es menor, y ambos vienen de familias reales. Y aunque sobre el coeficiente de los dos no se tiene mayor información, las constantes metidas de pata del príncipe hacen pensar que ella lo supera en inteligencia, por lo cual la pareja real contaría con los tres requisitos hallados por los investigadores.

El estudio también encontró que un divorcio previo es un indicador de fracaso, lo cual no sorprendió a los expertos. Tampoco el hecho de que es mejor una relación entre personas de un mismo contexto cultural, lo cual ya había sido corroborado como factor de éxito en otros estudios científicos. "Venir de un mismo grupo garantiza menos roces y que, en consecuencia, la pareja se acople más fácil pues comparten los mismos valores y creencias", dice la sicoanalista Geraldine Scioville.

Pero frente al tema de la edad sí hay discrepancias. Algunos expertos consideran que esta variable no es un problema y mucho menos ahora cuando los prejuicios entre las mujeres para buscar hombres más jóvenes se están derrumbando. Pero en un esfuerzo de hallar una explicación a estos resultados, algunos especialistas comentaron que las razones podrían ser evolutivas. Por un lado, si se tiene en cuenta que la mujer madura más pronto física y mentalmente, la diferencia de cinco años le daría a ella cierta equidad frente al hombre. "Tener cinco años menos podría ser un lugar seguro para la pareja, pues le generaría menos retos frente a otras que tienen más diferencia de edad", dice la sicóloga Evelin Peckel. Por otra parte, la edad podría ser un inconveniente si la esposa es mayor y el marido está interesado en tener hijos cuando ella físicamente ya no tiene la capacidad de dárselos. "Una mujer menor afianza en el hombre el éxito de procrear", explica Scioville. Otros señalan que la diferencia de edad puede ser un inconveniente a largo plazo en el tema de la sexualidad pues, como lo demostró un estudio publicado la semana pasada en el British Medical Journal, los hombres tienden a estar más interesados que las mujeres en la actividad sexual y esta brecha tiende a aumentar con el paso de los años. "A los 50, cuando a algunos hombres los golpea el 'demonio del mediodía' y quieren sentirse más jóvenes, la relación podría tambalear si no hay esa diferencia de edad a favor de la mujer", dice Nelly Rojas de González, terapeuta de pareja.

No obstante, el resultado que más sorprendió fue la disparidad entre el nivel intelectual de los esposos, pues el sentido común indicaría que tanto un hombre como una mujer tendrían más éxito al gozar de un nivel educativo similar. Sin embargo, Nelly Rojas de González considera que la explicación podría estar en que una mayor preparación académica fortalecería la autoestima de la mujer y la ayudaría a tener un proyecto de vida propio, "eso la llevaría a establecer límites y a no dejarse maltratar, lo que redundaría en beneficio de la relación", señala. Otros creen que la razón por la cual esta disparidad es importante tiene que ver con el hecho de que las mujeres son las encargadas de llevar las riendas de la relación. Una vez más, se trataría de una cuestión evolutiva. Linda Blair, sicóloga y autora de Straight Talking, dice que "desde la prehistoria, ellas han necesitado invertir más en la relación, pues los hombres son más propensos por naturaleza a dispersar sus semillas por todas partes", y mantenerlos enfocados en casa, según ella, requiere de grandes habilidades intelectuales.

El tema ha dado para críticas. Algunos expertos consideran que un asunto como el matrimonio es una alquimia compleja que no se puede reducir a tres o cuatro reglas puntuales. Chris Matyszczyk, un bloguero de la cadena Cnet, en un artículo titulado 'Por qué su esposa deber ser 27 por ciento más inteligente que usted', se pregunta qué pasaría en el hipotético caso de que una mujer, que le interesara para convertir en su esposa, le preguntase quién fue el primer presidente de Estados Unidos. "¿Contesto George Bush para que no se dé cuenta de que soy menos estúpido de lo que debería?", escribió en tono sarcástico.

Los investigadores son conscientes de que su trabajo tiene limitaciones, pues no solo se enfocaron en parejas ya establecidas sino que dentro de estas pueden existir algunas que se mantienen casadas pero son infelices. Y aunque son conscientes de que tanto hombres como mujeres deciden con quién casarse basándose en aspectos como sus sentimientos y la atracción física, aseguran que "muchos estudios han mostrado que la longevidad de los matrimonios también dependen de ciertos atributos objetivos". Por eso proponen hacer más estudios, incluso con otras variables como la religiosidad y las características de la personalidad, para entender la razón por la cual algunos matrimonios se mantienen viento en popa mientras otros son más propensos al naufragio.

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