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| 5/19/2007 12:00:00 AM

La fórmula de la gordura

El Índice de Masa Corporal es la mejor medida para saber de manera inmediata y fácil si se tienen problemas de peso. SEMANA le explica de qué se trata.

L a sigla IMC o BMI, como se dice en inglés, tal vez no les diga nada a muchas personas, pero estas tres letras cada vez reciben más atención y todo el mundo está pendiente de ellas. Se trata del Índice de Masa Corporal (Body Mass Index), una fórmula matemática cuyo resultado es uno de los datos personales más solicitados por estos días, según un reciente artículo del New York Times. Preguntar por el IMC se está volviendo tan común como preguntar el nombre o la edad, sobre todo en un país como Estados Unidos, en donde más del 60 por ciento de las personas son obesas y la gordura se ha vuelto un problema de salud pública.

El periódico cuenta cómo quienes deseen adoptar hijos en China deben adjuntar su IMC a requerimientos como el estado civil, la relación de ingresos o el nivel de educación. Otro ejemplo citado es el de las medidas que se han tomado en las pasarelas de Madrid o Milán para prevenir que las modelos sufran de anorexia o bulimia: allí están vetadas las que tienen un IMC por debajo de 18,5.

Pero ¿por qué este simple numerito se ha vuelto tan importante? Es un indicador de la cantidad de grasa del cuerpo de una persona. Su cálculo es tan básico que genera desconfianza, pero médicos y nutricionistas dicen que es bastante confiable y la mayoría lo usa como referencia. "Es un método fácil en el que no hay que invertir dinero y que arroja resultados muy cercanos a los de otras técnicas que por ser costosas no las cubren las empresas prestadoras de salud y que implican exámenes de sangre y chequeos", le dijo a SEMANA Claudia Angarita, nutricionista y dietista del Centro Colombiano de Nutrición Integral.

Obtener el índice es cuestión de niños. De niños que hayan hecho la primaria por lo menos. Sólo hay que dividir la masa en kilogramos de una persona (peso), sobre su altura al cuadrado en metros. Si definitivamente las matemáticas fallan, queda la opción de Internet, en donde con sólo poner las letras IMC en cualquier motor de búsqueda aparecen varias páginas que hacen el trabajo de calcular.

Por ejemplo, si alguien pesa 80 kilos y mide 1,60 metros, la fórmula sería 80 kg / 2,56 m. Esto da como resultado 31,25, que es el IMC de esa persona. Para interpretar este número, los médicos han establecido unos rangos que determinan si la cantidad de grasa es normal o no. Entre 20 y 24,9 aparecen quienes están en un peso normal y que no tienen por qué preocuparse. Entre 18,5 y 20 hay bajo peso normal, pero se debe controlar para manterlo estable.

Por su parte, aquellas personas que se encuentren por debajo de 18,5 presentan desnutrición y deben buscar un tratamiento médico, ya que mientras más bajo sea el índice, hay más riesgo de que se presenten problemas como la alteración del sistema inmune, enfermedades respiratorias, diarreas, deficiencias de vitaminas y minerales y la disminución de la síntesis de algunas sustancias, entre otras. En este rango están las personas que sufren de anorexia.

En la otra orilla están las personas con exceso de grasa. Según el cálculo, quienes tienen un IMC entre 25 y 29,9 sufren de sobrepeso. Entre 30 y 34,9 es obesidad grado 1 o leve y entre 35 y 39,9 es obesidad grado 2 o moderada. Por encima de 40 es lo que los médicos consideran obesidad mórbida, que son las personas que están entre 50 por ciento y ciento por ciento por encima de su peso ideal. Los especialistas advierten que mientras más alejado esté el IMC de lo que se considera normal, hay más riesgos de sufrir ciertas dolencias. Entre ellas se pueden contar ciertos tipos de cáncer, diabetes, enfermedades obstructivas pulmonares, infartos, osteoporosis, hipertensión arterial, más probabilidad de fracturas y trastornos del sueño, entre otras.

Sin embargo, el IMC no es concluyente y por ejemplo en los niños no se aplican los mismos rangos para interpretar la cifra. Los médicos deben analizar unos valores que corresponden a la edad y a las características particulares de crecimiento de cada pequeño. Otros para los que no funciona es para los deportistas de alto rendimiento.

Es por eso que en una lista que hizo el New York Times con personajes famosos aparecía Sylvester Stallone con sobre peso (30,1) y María Sharapova con aparente desnutrición (17,6), "el cuerpo humano está formado por grasa, agua, músculo y hueso; los deportistas tienen más músculo que grasa, por lo cual la medición se debe realizar de otra forma. Esto se hace con adipómetros que miden la cantidad de grasa, y otro valores como diámetros y circunferencias", explica Angarita.

Según el médico endocrinólogo Pablo Ashner, "el IMC es el mejor indicador del exceso de grasa, lo que pasa es que no dice en dónde se concentra". Esto es determinante, porque dos personas que tengan el mismo índice no necesariamente tendrán un cuerpo similar. Una puede ser más musculosa que gorda, o puede acumular la grasa en los muslos, mientras que la otra lo hará en la zona abdominal. Ashner dice que la concentración de grasa abdominal o visceral es la más peligrosa y la que causa más problemas de salud. "Por eso, también es importante la medida del perímetro de cintura, la cual se hace con un metro y no debe sobrepasar los 90 centímetros en hombres y los 80 en mujeres", dice Ashner.

Con todo, el IMC es muy acertado y es un muy buen primer indicador de la situación. De ahí en adelante, son los médicos quienes deben recomendar los tratamientos. Por ahora, si todavía no lo conoce, tome papel y lápiz y resuelva su fórmula con las matemáticas que aprendió en el colegio en las épocas en las que el peso era lo de menos.
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