Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1996/08/12 00:00

LA GOMA DEL PLACER

Un chicle que parece tener poderes afrodisíacos pone en jaque moral a los egipcios.

LA GOMA DEL PLACER

Amira andaba hace unos días con sus amigos en un carro por las calles de Mansura, Egipto, cuando uno de ellos le ofreció un par de pastillas de chicles importados. Ella, una estudiante universitaria de 21 años, empezó a masticarlas. A medida que el jugo dulce de la goma se deshacía en su boca comenzó a sentir una plácida sensación muy parecida a la excitación sexual. "Gradualmente empecé a desear muy profundamente estar con uno de ellos", dice. Amira no es la única joven de Mansura que ha perdido el control por un chicle. En esta apacible ciudad, donde todavía existen leyes que permiten a un padre matar a su hija si lo deshonra, los chicles eróticos están causando una verdadera crisis moral. Se dice que los estudiantes organizan grandes orgías inducidos por la goma de mascar y hay rumores de que una joven hizo el amor con siete amigos después de unas cuantas pastillas de Aroma, la marca del chicle aparentemente fabricado en Alemania. Otros afirman que durante el efecto las mujeres atacan sexualmente a los hombres. Al principio los padres de familia y las autoridades pensaron que se trataba de un chiste de mal gusto. Pero algunos testimonios de jovencitas que habían caído en el trance los convencieron de prestarle atención al fenómeno. El gobierno ordenó un examen de laboratorio, cuyos resultados sostienen que más allá del riesgo de la caries el chicle no ofrece ningún peligro. Por si acaso, desde los altoparlantes de las mezquitas se escuchan estrictas recomendaciones de no comer chicles y mucho menos recibirlos. Los chicles, considerados por un periódico local como 'bombas sexuales', están empacados en una cajilla rectangular en la que sin mayor despliegue artístico hay una leyenda que dice "Spanish Play Gum" y una mosca pintada. "Nosotras las mujeres somos muy débiles", le dijo una funcionaria universitaria a un reportero de The New York Times. "Nada nos puede afectar más que ese chicle".

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