Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2009/11/21 00:00

La importancia del agua lunar

La importancia del agua lunar

En octubre pasado la Nasa estrelló de manera deliberada un cohete en un cráter del polo sur de la Luna para detectar señales de agua. En un primer momento fue difícil decir si lo que habían visto era o no este preciado líquido. Pero luego del análisis, la agencia pudo confirmar sus sospechas: hay agua en el suelo lunar, en forma de hielo. La noticia se divulgó con gran entusiasmo pese a que ya se sabe que hay agua en Marte, así como en los asteroides y cometas y en Europa, la luna de Júpiter. Prácticamente, el agua extraterrestre abunda en el universo. Entonces, ¿a qué se debe tanto alboroto? La respuesta obvia es porque los seres humanos la necesitan para sobrevivir. Y como la idea es hacer bases espaciales fuera de la Tierra, al encontrarla allí los científicos se evitan el inconveniente de llevarla. “Estas no podrían viajar con el peso del agua necesaria para abastecer una colonia lunar”, dice el astrónomo Germán Puerta. “Con el agua allí se soluciona gran parte de los obstáculos”, dice. Según él, la gran apuesta de la humanidad en el momento es tener una base en Marte, pero con el hallazgo de hace unas semanas, la Luna les ofrecerá a los científicos la oportunidad de crearla primero en un lugar más cercano.

Una vieja dolencia
Se creía que la aterosclerosis, el proceso por el cual residuos de grasa, calcio y colesterol se van depositando en las arterias hasta bloquearlas, era una enfermedad del hombre moderno. Pero un estudio publicado en la revista Jama mostró que los antiguos egipcios ya la padecían. Randall Thompson, del Instituto St. Louis en Kansas City, y otros colegas en El Cairo utilizaron 16 momias, les hicieron tomografías y encontraron que nueve de ellas tenían taponamientos debido a aterosclerosis, lo que sugiere que este mal ha estado desde hace 3.500 años, mucho antes de que aparecieran factores de riesgo como la comida chatarra, el sedentarismo y el tabaquismo. Este hallazgo ha ayudado a algunos científicos a apoyar su tesis de que esta afección es un proceso inevitable cuando las personas viven mucho. Pero otros dicen que estos individuos quizá comían alimentos ricos en sal y disfrutaban de los excesos de las clases altas, por lo que sugieren seguir con los cuidados de siempre para mantener el corazón latiendo.

La inteligente Hobbie
Hobbie iba a ser una rata común y corriente. Pero cuando era un embrión, Joe Z. Tsien y sus colegas del Medical College de Georgia le inyectaron material genético que modificó el gen NR2B, que controla el tiempo en el que se comunican las neuronas en el cerebro. Gracias a esto, Hobbie puede recordar objetos por más tiempo y resolver tareas complejas como encontrar una recompensa en un laberinto. El cambio en el gen, según los investigadores, le dio una ventaja a este animal frente a otros de su misma especie: sus neuronas se comunican por un segundo más que las de las ratas normales. Aunque muchos quisieran un tratamiento similar, los médicos han advertido que esto sólo se podrá aplicar en el futuro a quienes sufren del mal de Alzheimer. Además, señalaron que recordar mucho también puede ser un problema y por eso la gente olvida cosas. Los médicos que estudian este tipo de terapia enfrentan un obstáculo ético y es el de manipular genéticamente un embrión, por lo cual deberán idear una manera de controlar el gen por otra vía. El trabajo fue publicado en Plos One.

A aprender de los gusanos
La bióloga marina Marcela Bolaños estudia desde hace tiempo los policladidos, unos gusanos aplanados que viven en el mar. Su interés en ellos se despertó cuando supo que tenían un sistema de regeneración que cuando pierden una parte de su cuerpo, emplea células madre para recuperar el tejido perdido. La experta quiere estudiar a fondo dicho mecanismo para ver cómo podría ayudar a personas con paraplejia o apoplejía. “Los seres humanos tenemos capacidad de regenerar ciertos tejidos, pero esta habilidad es limitada”, dice. Por esta propuesta de investigación Bolaños ganó el premio Unesco Loreal –que cuenta con el respaldo de Icetex y Colciencias–, que se otorga cada año a 15 mujeres en el mundo. Bolaños realizará el estudio entre la Universidad de los Andes y la Universidad de Massachussetts en Lowell.

La cifra
8.000 hectáreas de selva tropical se pierden en promedio al día por culpa de la tala comercial, la agricultura y la ganadería. Según Naciones Unidas, las tasas mundiales de deforestación tropical han aumentado 8,5 por ciento más en esta década que en los 90.

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