Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1985/03/18 00:00

LA "NIÑA IRENE" Y LA "NIÑA EMILIA"

Empezaron como plañideras en los pueblos de Bolívar y hoy son las reinas del bullerengue.

LA "NIÑA IRENE" Y LA "NIÑA EMILIA"

Irene Martínez, 75 años, y Juana Emilia Herrera García, 52 años, no se ganaron el gordo de la lotería, ni se les apareció la Virgen, pero de la noche a la mañana se convirtieron en personajes de la Costa Atlántica . Hoy son la "niña Irene" y la "niña Emilia", las cantantes de "bullerengue" más exitosas del momento que le hacen la competencia --pese a su poca sofisticación musical--a orquestas nacionales e internacionales.
Hasta hace muy poco Irene y Emilia no eran más que un par de amas de casa comunes y silvestres, la una de Gamero (Bolívar) y la otra de Evitar (Bolívar), unidas por el hecho de estar casadas con dos hermanos. El de Irene murió y el de Emilia se fue de la casa hace muchos años, pero su parentesco las convirtió en "comadres" con todas las de la ley. Además de la soledad, compartían la afición por el canto y con el correr del tiempo se convirtieron en las mejores "plañideras" de la región: velorio importante de Gamero o Evitar no podía celebrarse sin sus voces. Aunque esta costumbre se ha ido perdiendo, porque las nuevas generaciones no se interesan en conservar estos ritos, Irene y Emilia se empeñaban en cantar en los entierros "para que el espíritu de muerto se alegrara y para que los dolientes estuvieran menos tristes", afirman las dos "cantadoras".
Wadi Bedrón, descubridor de talentos, presenció un velorio en Gamero y de inmediato invitó a Emilia y a Irene para que hicieran canciones comerciales. Con hijos ya casados, las dos "viejas" se animaron y formaron los "Soneros de Gamero", con músicos de la región. Pero con el correr de los meses y ante sus exitosas presentaciones la "niña Emilia" y la "niña Irene", pensaron que era mejor "estar solas que en mala compañía", se pelearon y armaron tolda aparte. La "niña Emilia" formó su propio conjunto y se fue a grabar con el sello costeño Felito Récord. La "niña Irene" se quedó con los "Soneros de Gamero" y está grabando en Codiscos.

LA PELEA ES PELEANDO
La trifulca entre las comadres, a pesar de lo que muchos pensaban, fue en serio y las dos se han trenzado en una lucha por los derechos de autor. Cada éxito de la una es reclamado por la otra, hasta el punto de que la situación desembocó en una demanda de Codiscos contra el sello Felito Récord por la grabación que hizo Emilia del "Pájaro picón", cuya autoría reclama Irene. Esta última afirma que había grabado el tema con el título de "Se va, se va", canción de dos estrofas solamente.
Por ahora, la pelea está en tablas, aunque cada disquera asegura que va a ganar, porque el juez no ha fallado.
El enfrentamiento las ha hecho más populares y sus canciones se han convertido en verdaderos éxitos. Cada una tiene hinchada propia, aunque podría asegurarse que son muchos los fanáticos que no se deciden por ninguna de las dos. Quien oye a la "niña Emilia", de figura menuda y bailando "El coroncoro", no puede menos que contagiarse de su alegría espontánea, lo mismo que con la de la "niña Irene", sus 75 años y mucho bullerengue entre pecho y espalda.
Pero como los suspicaces nunca faltan, muchos opinan que no habría nada de raro si la pelea es ficticia --fraguada por las dos disqueras con propósitos comerciales--, pero las dos contendoras, cada una desde su esquina, aseguran que es "para toda la vida". Y asi, con pelea o sin pelea, sin importar quién tiene la razón o a quién pertenecen las canciones, lo cierto es que las dos, desde hace 3 años, vienen imponiendo los hits del Carnaval de Barranquilla y de cuanta rumba se prenda en la Costa Atlántica.

¿CUAL ES LA MUSICA DE INSPIRACION?
A la "niña Irene" se la ataca diciendo que no sabe leer ni escribir y que por lo tanto no puede componer. Con la mayor naturalidad, Irene Martinez, le aceptó a SEMANA que es analfabeta, pero le dijo que ésto no constituye impedimento "para hacer canciones". Aprovecha sus dias de tranquilidad en Gamero para componer y cuando visita a sus hijas que viven lejos, en cada salida va pensando por el camino. "Cuando me llega la inspiración, repito muchas veces el estribillo, lo memorizo y lo paso al conjunto", afirma. Un tema lo ensayan diez, quice veces, hasta que músicos y compositora estén acompasados.
"Se va,se va", uno de los temas de la pelea (la "niña Emilia" lo grabó como "Pájaro picón" con tres estrofas mas), tiene su historia. Irene cuenta que comenzó cuando "yo véía a mi abuelo salir con un canario que tenía guardado en la camisa a darle de comer a los animales tripitas de cerdo y caracoles, El está muy viejito y se pone un pantalón sin cinturón y sin botón. Claro, cuando camina se le va escurriendo. Yo al verio comencé a hacer la canción que dice 'papá, agárrate el pantalón que el pájaro se te va a salir'. El estribillo dice 'se va, se va', porque el viejo se alejaba sin hacerme caso".
La "niña Emilia", por su parte, cuenta cómo escribió "El coroncoro". "Esta canción nació en mi pueblo. Había un señor negro y feo que se la pasaba tomando trago y a quien lo apodaron 'coroncoro', que es el nombre de un pescado. Un día se murió la mamá y fueron a avisarle donde estaba tomando: 'Negro se murió tú mamá', le dijeron, y él respondió 'déjala morir'. Así que escribí con mucho sentimiento para que cuando yo muera y mi hijo, que vive en el Brasil, escuche la canción, se sienta muy triste".
Irene y Emilia, distanciadas por la pelea, han logrado, sin embargo, lo mismo: fama y dinero. Ambas remodelaron sus ranchos de bahareque y los convirtieron en casas de: ladrillo y entre sus vestidos cuelgan "trajes de luces" de más de 30 mil pesos para sus presentaciones, diseñados especialmente para ellas. Sus visitas a los municipios de Bolivár son cuestión del pasado, porque sus giras han cambiado de rumbo. Viajan periódicamente a Bogotá y realizan funciones en pueblos venezolanos. Sólo una cosa las hace diferentes: el manejo del dinero. Mientras Irene Martínez dice que lo que gane de hoy en adelante "irá pa'I baúl, pa' parir más dinero" --ésa es la fórmula de la rentabilidad--la "niña Emilia", más moderna, encuentra en las corporaciones y en los bancos su mejor manera de ahorrar.

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