Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1984/05/21 00:00

LA NOTA SEXY

Dentro de esa nueva tendencia de la música, más irreverente y agresiva, Boy George y Nina Hagen producen remezones

LA NOTA SEXY

Pocos recuerdan cuándo y por qué comenzó a experimentarse un cambio. Pero todos saben que la nota sexy de los cantantes y grupos modernos ha estado presente desde el mismo comienzo de la era del rock.
Los Beatles escandalizaron a sus contemporáneos con el pelo largo y sus vestimentas y luego con lo que en esa época se consideraban audaces declaraciones sobre el sexo y el amor.
Tom Jones ponía frenéticas a susfans con sus pantalones ajustados y esos movimientos de cadera deliberadamente sensuales que, en muchas oportunidades, las admiradoras correspondían arrojando sus ropas íntimas al escenario. Los Rolling Stones agregaron un sello de virilidad agresiva a una música que se desarrollaba paralelamente a la revolución sexual.
Aún cuando hay quienes sostienen que la nota sexy de esta nueva ola musical era la continuación de esa revolución en el comportamiento sexual de la sociedad, que no tenía por qué desarrollarse en un sólo sentido y solamente de puertas para adentro, otros afirman que el exceso de cantantes y de grupos creó la necesidad de ofrecer algo diferente que acompañara o cultivara sus defectos y que ese ingrediente estaba ahí bullendo en el ambiente: el sexo. Independientemente de cuál fuera la verdadera razón, resonancia con los tiempos o afán publicitario, lo cierto es que, a mediados de los años 70, Elton Jones, pianista compositor y cantante, se declaró homosexual y atrajo una atención que su talento no necesitaba.
Por otra parte, el grupo Sex Pistols y Sid Vicius causaron tanta sensación por la desenfrenada actividad sexual en uno u otro sentido, como por declararse cultores musicales de un nuevo estilo: el punk.
¿QUE HABIA PASADO?
Luego de la explosión de los años 60, cuando los Beatles canalizaron el entusiasmo de la era de Acuario, la década del 70 no resultó muy pródiga en manifestaciones y, a la par que grupos como The Who interpretaban canciones que hablaban de la decepción de Woodstock, Pink Floyd cantaba la caída del "flower power" y la psicodelia. El rock sinfónico de los años posteriores marcó el punto de lo que muchos consideraron la decadencia. Mientras grupos como Yes, Emerson Lake and Palrner y Taurus causaban furor entre ciertos atildados estudiantes, la frustración más patente en los estratos bajos comenzaba a vestirse, especialmente en Inglaterra, de harapos y telas raídas, a maquillarse en forma extravagante y a teñirse de colores insólitos los cabellos cortados al estilo mohicano. Eran los punks que, con un retazo de esperanza o tal vez sin esperanza, alguna, mezcla de derrotismo y fatalismo, buscaban expresarse a través de un exhibicionista estilo de vida y un lenguaje que despreciaban las normas convencionales.
La música llegó, entonces, a ser más irreverente, agresiva y violenta que antes. Pero algunos grupos lograron mantener una continuidad lógica en la evolución de la música rock y escaparon al frenesí de la influencia punk y de su música de sonidos primitivos y planos. David Bowie fue el rostro amable de esa música que ya no lo era: grupos como Madness y The Specials entregaron a los adolescentes ingleses un contenido de protesta social; otros grupos rescataron el reggae, de influencia afro-caribeña, que expresaba el ritmo de la música negra como la necesidad de una identificación étnica; otros, como The Police, trabajaron para demostrar que el estilo de comienzos de los años 70 podía ser renovador y atraer sin caer en excesos.
Un poco explicablemente, esos excesos de lo punk provocaron una reacción nostálgica: Tom Jones regresó de su exilio en California, convertido en abuelo, y recorrió a Inglaterra con éxito, haciendo suspirar de nuevo a los mayores de 35. Los Rolling Stones, con Mick Jagger a la cabeza, volvieron a los escenarios y causaron furor en una gira por los Estados Unidos y Europa. Cliff Richard reeditó antiguos éxitos y antiguos ídolos volvieron a sentir los aplausos de un público que se había dejado tentar por las extravagancias.
El boom del video, a finales de los años 70, sacudió a la industria discográfica, porque demostró que la música no solamente era para escucharse, sino también para verse. De ahí la importancia que empezó a cobrar en los grupos, la necesidad de causar un impacto visual, aun por encima del talento y la calidad musicales.
Discos y videos comenzaron a comercializarse separadamente.
Muchos subieron como la espuma y fueron efimeras superestrellas, no sin antes echarse en el bolsillo jugosas sumas de dinero por la grabación de uno o dos videos, sumas que grupos de mediano éxito apenas si habian recibido de los grandes sellos de discos después de años de estar en el mercado. Pocos recuerdan hoy, por ejemplo, a Adam and the Ants, excepto porque fue el primer grupo cuyo vocalista apareció, en 1980, con maquillaje femenino y vestimentas del siglo XVIII. Y pocos lo recuerdan precisamente, porque era más la "pantalla visual" que sus méritos artisticos.
UN "bUENO PARA NADA"
Actualmente, una figura, Boy George, el vocalista del grupo Culture Club está causando revuelo en el mundo del pop inglés y norteamericano. Con una dósis de hormonas masculinas que muchos consideran escasa, Boy George se caracteriza por un atuendo calculadamente extraño --sombrero negro de corte español, pelo largo atado en trenzas con cintas multicolores, pantalones sin forma y túnicas o camisas amplias, botas o tenis-y, sobre todo, por un maquillaje extravagante: cejas pintadas, ojos y pestañas abarrotados de pintura y lápiz labial, con lo cual acentúa rasgos y gestos achacables al homosexualismo.
El indefinible Boy George y su grupo Culture Club, no ofrecen, según la critica, sino un renovado estilo visual y su éxito en el mercado es más bien el resultado de un buen montaje publicitario que de sus calidades artisticas.
Nacido hace 22 años y bautizado como George O'Dowd, sus profesores lo calificaron siempre como "un bueno para nada" y muy pocos recuerdan haberlo visto regularmente en el colegio. Pero sus compañeros de entonces no podían olvidar que lo único claro que tenia George en mente era que no queria trabajar y que vivía obsesionado por teñirse el pelo de colores. Luego de ser expulsado a causa de sus extravagancias, vagó de night club en night club por los barrios de Birmingham y Londres y se hizo punk. Sin embargo, rehusó vestir "el uniforme" de chaqueta de cuero negro y pantalones ajustados y como carecía de recursos, visitaba con frecuencia organizaciones de caridad en busca de ropa usada. Curiosamente se inclinaba siempre por vestidos femeninos.
Sus ídolos eran David Bowie y los Sex Pistols. Comenzó escribiendo canciones y un dia las llevó a Malcolm McLaren, quien habia dirigido a Sex Pistols. Este no se tomó la molestia de mirarlas, pero sorprendido por su atuendo le preguntó si podia cantar y lo incluyó dentro de un grupo que estaba preparando. George no pudo soportar el ritmo de trabajo y desertó acusando a McLaren de ser "un hombre muy dominante". Poco después, se integró a un trío que buscaba a un cantante con voz suave. El grupo no se pudo sustraer a la estrambótica personalidad del vocalista y comenzaron a hacer arreglos para sus canciones. Consiguieron un contrato en un centro nocturno y una noche uno de los asistentes, burlándose de su apariencia, le espetó: "Eres o no un boy?". El propietario amenazó al grupo con cancelarle el contrato si George, por lo menos, no se lavaba la cara y hacia esfuerzos para evitar equivocos. A regañadientes George aceptó que le antepusieran boy a su nombre y desde entonces asi se lo conoce en el mercado de la música.
Un agente de Virgins Records dio con ellos y les ofreció grabar una de sus canciones. Pero el verdadero éxito no vendría sino cuando Culture Club grabó el video ¿Do you really want to hurt me? y Boy George apareció por primera vez ante las cámaras. El resto lo logró con declaraciones contradictorias y escandalosas como: "he tenido relaciones con hombres, pero después de un tiempo me aburro y vuelvo a las mujeres" o "quisiera ser mujer y tener mi propio hijo" o "no soy gay pero ellos son mis mejores amigos".
La moda que ha querido imponer Boy George ha ocultado sus relativos méritos musicales, aunque este año figuró como nominado al Grammy.
"Si su carrera dura, ha dicho un critico, será por esa mágica combinación de ser ultrajante y al mismo tiempo aparecer seguro de sí mismo. No por otra cosa."
LA "WALKIRIA DEL ROCK"
Otra figura que también ha venido causando remezones en la música pop europea y norteamericana es Nina Hagen. Fue considerada la reina del punk y ha sido llamada la "walkiria del rock". Pero desde que decidió hace tres años tener al hijo que esperaba, dejó la droga y el alcohol y ha adquirido un estilo cada vez más comercial. De hecho, su último disco, Angstlos ("Sin miedo"), lo ha producido quien en estos momentos es considerado el rey de la música disco, Giorgio Moroder, que también ha hecho la producción de discos de Donna Summer y de las bandas sonoras de películas tan taquilleras como Flashdance. Sin embargo, Nina Hagen no ha podido abandonar sus gestos provocadores, ni su aspecto de cabaretera loca, y sus shows continúan siendo happenings insólitos e imprevisibles.
No es extraño verla salir a escena con una túnica negra de viuda siciliana, coger de un rincón de la escena una flauta de plástico y ponerse a gatear de un lado a otro del escenario.
Su cabello, una masa hirsuta, cambia de color según cambian las etapas de su vida: rojo, naranja, verde, amarillo, remolacha, y en su cara extravagantemente maquillada se destacan unos ojos gatunamente delineados de negro. Pero esa "facha" fuera de lo comun es algo más que un montaje, porque Nina Hagen es realmente un personaje singular.
EN OCCIDENTE: LA LOCURA
Nació en Berlin Oriental en 1955, en un ambiente de guerra fria, en un país que se declaraba soberano, pero que firmó su adhesión al pacto de Varsovia. Hija de Eva-Maria Hagen, la vedette oficial del Partido Comunista, fue educada con las ideas oficiales e ingresó, por inercia, a las Juventudes Comunistas. Pero Eva Hagen conoció a un canta-autor, Wolf Bierman, que comulgaba poco con las tesis del partido y que, además, no lo ocultaba en las letras de sus canciones.
Primero fue el rock sin matices de los países de Este, porque había que aligerar el paso de los adolescentes acostumbrados a ritmos marciales.
Nina empezó, entonces, a cantar cualquier cosa en 1968, esas canciones del socialismo domesticado y en una gira por Polonia descubrió el rock. Al respecto le dijo a la revista tiempo en una reclente entrevista con motivo de su gira por España: "no me dejaban cantar más que en tugurios de mala muerte para poca gente, pero estaba contenta de poder cantar.
Todas las noches hablaba mal del régimen con Wolf. Un día entraron los policías en casa y registraron todo.
Los textos de nuestras canciones molestaron al poder."
Poco después, en 1976, la familia entera salió de Alemania Oriental. El padrastro fue expulsado junto con su madre. Nina escribió, entonces, una carta a los dirigentes del Partido y entre sus apartes decia:"en este país recortan la mente de los artistas, no te dejan ser tu misma, no te dejan escribir, no te dejan publicar". Cuatro dias después le habian autorizado salir de la República Democrática Alemana.
En occidente vino la locura. Entró en contacto en Berlin con esa cultura marginal de los cafés de atmósfera mortecina y tertulias bohemias, de homosexuales y travestis, de prostitución y droga. Empezó a cantar y llegó al movimiento punk en Amsterdam donde se casó con un ídolo holandés del rock. Pero era drogadicto y aunque ella también descubrió el mundo de la droga "dura", la heroina, acabaron por separarse.
Luego vino Londres. Los idolos punk tenían allí su imperio y ella se convirtió en la reina.
Descubrió el feminisma y aquellas ideas que le habían prohibido hasta entonces.
Un día en un show de la televisión austriaca, se masturbó en directo, mientras miles de espectadores escucha ban atónitos sus explicaciones "utilizó el sexo desde los 13 años, y en ese campo siempre me llevé muy bien con las mujeres. Hay que demostrar que las chicas pueden tener su propio placer sin los hombres. No estoy dispuesta a servir de máquina sexual para ellos". El show terminó con la intervención de la policía y fue sacada de los estudios, escoltada, directamente a la frontera.
Viajó luega a los Estados Unidos y allí fundó una comuna feminista y religiosa en Malibú, que terminó cuando decidió tener el hijo que esperaba, a pesar de la opinión de sus managers que le ofrecían la posibilidad de abortar rápida y fácilmente. Ella, sin embargo, decidió ser madre y el resultado fue Cosma Shiva--hoy tiene tres años- una pequeña de pelo corto y despeinado que lleva un lunar en la frente y que afirma sin timideces: "Me llamo Cosma, porque soy cósmica igual que el cosmos".Por esta pequeña que la acompaña durante las giras, Nina dejó la droga y el alcohol y se inició en una etapa mística en la que sus presentaciones son menos esquizofrénicas.
Actualmente, sus declaraciones escandalosas han dado paso a conversaciones en las que no hace sino hablar de Dios"Soy una esclava de Dios y estoy orgullosa de ello. Cuando sea muy rica iré a Africa o a la India para ayudar a los pobres. Ví a la hermana Teresa de Calcuta en televisión y me identifico con ella". También ha cambiado su estilo, aunque su música sigue siendo única, gracias a esos registros increíbles que puede lograr con su voz, a caballo entre la ópera y el rock. Utiliza todo tipo de trucos y juegos al cantar, para conseguir llegar a extremos agudos y graves, todo dentro de ese nuevo look, made in Hollywood, que le impuso su paso por los Estados Unidos y que Giorgio Moroder logró que llegara a públicos masivos. Moroder puso un poco de orden en la distribución de su voz extraordinaria, encauzó su repertorio de rock y reggae y le hizo cantar apartes de ópera con estilo beat y la famosa New York, New York, que hicieran famosa Frank Sinatra y Liza Minelli, pero que en la voz de Nina Hagen parece que hubiera sido compuesta especialmente para ella.
Así, pues, ese estilo que muchos no podían ni entender ni soportar, se ha transformado, como se ha transformado ella misma, pero no hasta el punto de que sus apariciones se hayan hecho menos provocadoras. Nina Hagen es Nina Hagen, una intérprete inclasificable que hace explotar sus emociones y delirios en escena, con la ayuda de su productor norteamericano que ha reducido los músicos de su orquesta a lo esencial. "La orquesta sin problemas" se compone de una batería, guitarra y dos encargados de los teclados. Con ellos basta para que Nina,vestida con una mini-falda de cuero negro, medias fosforescentes verdes, zapatos amarillos, mitones rosados y una peluca de su colección, color remolacha, salga a la escena acaballada en una escoba y acredite su fama de "walkiria del rock". -
Versión adaptada de Cambio 16 tiempo y Hoy.

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