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| 7/17/2010 12:00:00 AM

La nueva cara del cáncer

Antes el diagnóstico de esta enfermedad era sinónimo de muerte. Pero un estudio reciente acaba de mostrar que hoy se trata de un padecimiento llevadero y crónico.

Hoy cerca de la mitad de quienes sufren de los tipos de cáncer más frecuentes sobrevivirá por lo menos diez años luego de recibir su diagnóstico. En 1970 cuando el paciente conocía que tenía la enfermedad era como si recibiera una sentencia de muerte inmediata. No era para menos. En aquella época solo el 23 por ciento lograba vivir ese mismo lapso.

Esas conclusiones son del Cancer Research Group, una fundación en Gran Bretaña que trabaja en la lucha contra esta enfermedad. Los datos coinciden con otros anteriores que muestran cómo las tasas de supervivencia se han duplicado de una generación a otra, lo que hoy brinda más esperanza a muchos que padecen este mal.

Los mayores avances se han dado en los tumores de seno, colon y próstata, las enfermedades más comunes en los países desarrollados, que son los que más destinan recursos a investigar este tema. El caso más notable es el del cáncer de próstata, pues mientras solo el 20 por ciento de los pacientes sobrevivía diez años en la década de los 70, hoy lo hace el 70 por ciento. Algo similar se observa con el cáncer de seno. Del 38,9 por ciento de los enfermos que sobrevivían diez años hace cuatro décadas se pasó al 77 por ciento. En el caso de los tumores de colon, en ambos sexos, la supervivencia dio un salto del 22 al 51 por ciento. También hay avances en la leucemia y en el cáncer de estómago (ver recuadro). Incluso en ciertas enfermedades que tienen un pronóstico menos favorable, como el cáncer de páncreas, se ha visto un incremento, aunque leve, en la tasa de supervivencia al pasar del 1,9 por ciento de los pacientes al 2,8 por ciento. Lo mismo sucede con el cáncer de pulmón. Esto se debe a que son dos tumores que se desarrollan de manera silenciosa y se descubren ya en etapas avanzadas.

El cáncer con el cual sobreviven mayor número de pacientes es el de testículo, con el 96 por ciento, y el de piel, conocido como melanoma, con el 83 por ciento de los pacientes.

El trabajo fue realizado por Michel Coleman con datos del Reino Unido, uno de los pocos países que lleva un registro exhaustivo desde hace 40 años de todos los pacientes diagnosticados con estas enfermedades. Según Ramiro Sánchez, oncólogo colombiano, estas cifras reflejan una realidad mundial. "En el país hay un aumento claro de la supervivencia", dice. Para Raúl Murillo, del Instituto Nacional de Cancerología (INC), en muchos casos, como en el de mama, el cáncer se ha vuelto una enfermedad crónica. Pero aclara que "sería importante preguntarse entonces cuál es la calidad de vida de esta supervivencia, un juicio que solo lo puede dar el paciente".

La creciente supervivencia de pacientes de cáncer en el mundo se debe a muchos factores, pero Sánchez destaca el hecho de que actualmente existe un mayor conocimiento de la enfermedad. "El cáncer de seno, mi especialidad, hace una década era una sola cosa. Los libros de medicina solo le dedicaban un capítulo de 40 páginas. Hoy no es una sino muchas enfermedades y hay libros de hasta 4.000 páginas dedicados a un solo subtipo", dice. Entender la génesis del cáncer ha llevado a métodos de diagnóstico más eficientes y a que muchas personas puedan detectarlo a tiempo. Encontrarlo en fases tempranas es crucial para un mejor pronóstico debido a que es más fácil controlar un tumor pequeño localizado en un sitio específico que el que ya ha colonizado varias partes del cuerpo.

Entre el arsenal con que se cuenta para detectarlo están los estudios imagenológicos como la mamografía, la endoscopia, la resonancia magnética, la tomografía axial computarizada y exámenes selectivos como el del antígeno prostático y la citología. Estos dos últimos ayudan a la detección temprana del cáncer de próstata y el de cuello uterino, respectivamente. Los expertos aseguran que este nuevo panorama se da también gracias a los tratamientos menos invasivos y a los novedosos medicamentos, que, aunque costosos, mejoran en ciertos casos la evolución de la enfermedad. "Algunas drogas apuntan a un 'blanco' específico porque atacan un receptor en la célula cancerosa. Esa selectividad disminuye los efectos secundarios del tratamiento", señala Sánchez.

Aunque no duda de que hoy se detectan más temprano muchos tipos de cáncer, Murillo resalta que es necesario diferenciar lo que significa mejorar la supervivencia y lo que implica evitar las muertes por cáncer, pues la primera se puede deber a un diagnóstico más temprano sin que necesariamente se evite la muerte por enfermedad. "Hoy en los países desarrollados, los cánceres se diagnostican en estados más tempranos que hace 40 años". Pero no descarta que en la actualidad muchos de estos casos se diagnostiquen in situ, lo que permite un tratamiento que puede ser curativo.

En su opinión, el indicador más importante para conocer el impacto de los tratamientos actuales es la mortalidad. "Si esta se reduce entonces estamos logrando avances significativos en esta lucha", dice. Murillo explica que en Estados Unidos se ha visto una reducción en la incidencia y la mortalidad de cierto tipo de tumores esencialmente gracias a medidas preventivas, como las leyes antitabaco, que han logrado bajar el número de los casos nuevos de cáncer de pulmón. Los datos también muestran una relación entre el menor uso de terapia de reemplazo hormonal y una disminución de los casos nuevos de cáncer de mama. Así mismo, el descenso de la incidencia de los tumores de cuello uterino está asociado a la citología. "Los mayores avances hasta el momento se ven en lo preventivo o en la detección temprana, y no en el tratamiento, en donde más se invierten recursos", señala.

Desafortunadamente aún persisten desigualdades que impiden que todas las personas tengan las mismas posibilidades de gozar de estos beneficios. En Colombia hay insuficiencias institucionales propias de los países en desarrollo lo cual conlleva a que muchos pacientes todavía lleguen a la consulta con un cáncer avanzado, cuando es más difícil de tratar. "Todavía el cáncer sigue matando a la gente", dice John Marulanda, asesor médico de la Liga de Lucha contra el Cáncer. Y si bien los expertos consultados dicen que en Colombia existe la tecnología para tratar el cáncer como en los países desarrollados, en ciertos lugares los adelantos de la ciencia no llegan oportunamente y en otros, las personas, teniendo la facilidad para acudir a centros especializados, no son conscientes de la importancia de hacerse chequeos periódicos o de seguir cabalmente los tratamientos. Por ejemplo, según datos del INC, el cáncer de cuello uterino es más frecuente en pacientes del régimen subsidiado que en el contributivo. Para este experto hay otras trabas como el bajo entrenamiento médico para la detección temprana del cáncer, como en la palpación del seno. En algunos casos la calidad en la realización e interpretación de estudios críticos, como la mamografía y la citología en centros no idóneos, hacen que una cantidad significativa de pacientes no traten oportunamente su enfermedad.

Muchas de estas falencias se están tratando de corregir. Legislación reciente como la Ley de Cáncer, conocida como Ley Sandra Ceballos, busca evitar que haya pequeños centros de tratamiento de cáncer pues lo ideal es que estén vinculados a grandes centros hospitalarios, ya que se ha demostrado que un manejo interdisciplinario ayuda a la mayor supervivencia. Por otra parte, la Ley de Cáncer Infantil busca que las instituciones de salud les brinden a los niños un manejo oportuno y eficaz a su problema y que estos casos sean tratados desde el comienzo como una urgencia médica pues "a un niño una demora de pocas semanas en el tratamiento le puede cambiar el pronóstico de curación", dice Marulanda. En el mundo, el cáncer infantil es curable en el 80 por ciento de los casos, pero en Colombia, debido a estas falencias, solo lo logra el 50 por ciento de los pacientes.

Sin embargo, los datos que se dieron a conocer la semana pasada muestran que la investigación y sobre todo las políticas de prevención y concientización en el tema han surtido efecto. Como dice Marulanda: "sí se puede, y la meta es acabar con las inequidades para que todos tengan la misma posibilidad de vivir más y mejor".
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