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| 11/22/2014 10:00:00 PM

La nueva fórmula para un corazón saludable

Por primera vez una droga diferente a las estatinas no solo demostró bajar el nivel de colesterol sino el de eventos como infartos y derrames.

Muchos pacientes con riesgo de sufrir un infarto deben cumplir metas estrictas para bajar el colesterol LDL. El problema es que las estatinas, las drogas que mejor lo logran, producen efectos secundarios cuando se toman en dosis altas. Pero la semana pasada un medicamento diferente conocido como ezetimiba demostró también reducir el nivel de este tipo de colesterol, lo que podría beneficiar a muchos pacientes que no toleran o que no responden bien a las estatinas.

Ezetimiba, desarrollado hace diez años, funciona mediante un mecanismo distinto al de las estatinas. Mientras estas evitan que el organismo produzca el colesterol, esa droga controla la absorción del colesterol en el intestino. En 2008, sin embargo, el medicamento fue objeto de duras críticas a raíz de un estudio conocido como Enhace que mostró que no funcionaba como se esperaba. Mientras algunos expertos señalaron que los resultados eran producto de un trabajo mal diseñado, hecho con una muestra muy pequeña, otros cardiólogos lo consideraron un medicamento inocuo que no debía formularse. Llegaron incluso a calificarlo como “un placebo muy costoso”. “En Colombia los medios prácticamente lo destruyeron y muchos pacientes lo dejaron de tomar”, señala el cardiólogo Miguel Urina.

Por eso, los expertos reunidos en la conferencia anual de la American Heart Association en Chicago la semana pasada, esperaban con ansiedad un estudio rigurosamente diseñado que pretendía resolver las dudas al respecto. Para el trabajo se usó una muestra de 18.000 personas que habían tenido infarto o episodios de angina severos. La muestra se organizó en dos grupos a los que se les dio al azar una de dos opciones: ezetimiba combinada con simvastatina, una estatina popularmente conocida, y otra de solo simvastatina.

Al cabo de seis años, los investigadores observaron que ambas opciones lograron reducir ostensiblemente el nivel del colesterol, pero aquellos que estaban en el grupo de la terapia combinada alcanzaron a reducirlo en promedio a 54, mientras que el grupo con la estatina sola, en promedio, solo logró bajarlo a 69. Pero lo más importante de los hallazgos no fue eso sino que en el grupo con la droga combinada hubo 6,4 menos eventos cardiovasculares que en el de los que tomaban exclusivamente estatinas.

Esto se tradujo en menos infartos, muertes, derrames cerebrales, cirugías de bypass, procedimientos de stents y hospitalizaciones. Como lo explicó Christopher Cannon, director del estudio, esto significa que dos de cada 100 pacientes que hubieran tenido un infarto o un accidente cerebro vascular evitaron ese desenlace gracias a la combinación. “Más que lograr bajar el colesterol lo importante es que se trata de la primera droga que previene eventos cardiovasculares clínicos cuando se añade a las estatinas”, dijo a SEMANA Roberto Giugliano, uno de los investigadores principales del trabajo.

Aunque muchos han considerado modesto el resultado, Robert Califf, cardiólogo de la Universidad de Duke y presidente del estudio señaló a esta revista que aún “una reducción modesta de eventos cardiovasculares en una población global es significativa”.

Hay que tener en cuenta que los pacientes del trabajo tenían colesterol LDL bajo debido a que ya habían sufrido infartos o angina y por ello habían sido tratados agresivamente. Según Urina, la norma para pacientes que ya han tenido un episodio y que están en riesgo de sufrir otro es tener el colesterol LDL en 70. Aunque en teoría se creía que ir más abajo podía ser beneficioso no se había intentado porque nadie se atrevía a aumentar las dosis para lograrlo. “A muchos les daba miedo incluso imaginar las posibles toxicidades”, señala Carliff.

Según Urina a algunas personas las estatinas les producen desde dolor en el cuerpo hasta intolerancia hepática. Lo interesante del trabajo fue que con la combinación los médicos pudieron dar una dosis tolerable de estatinas, entre 40 y 80 miligramos, que combinada con ezetimiba logró niveles más bajos pero sin efectos secundarios. No se presentó mayor riesgo de cáncer, ni dolores musculares ni de cabeza. “Parece un placebo”, dice Carliff, a quien los resultados lo benefician personalmente pues reveló que su colesterol es relativamente alto pero no puede tomar una dosis completa de estatinas. “Las tomo pero con ezetimiba”, agrega.

La felicidad entre los expertos no se hizo esperar y la razón es simple: ezetimiba es segura y trabaja de una manera diferente que “complementa y potencia el efecto de la estatinas”, señala Giugliano, Por eso se espera que el estudio cambie las guías para el tratamiento de la enfermedad coronaria que establece que las únicas drogas para bajar el colesterol son las estatinas. Hay que aclarar que el medicamento es indicado para prevención secundaria, es decir, para aquellos pacientes que ya han tenido un episodio cardiovascular, “en especial para los que ya venían siendo tratados con dosis altas de estatinas antes del evento, aquellos que no toleran altas dosis de estatinas y para aquellos que empiezan con un LDL de 100 miligramos sin estatinas o que tienen el colesterol por encima de 55 con altas dosis de ellas”.

Para prevención primaria, es decir, para los pacientes que no han sufrido estos eventos, el medicamento no es indicado porque tienen un manejo diferente del colesterol y en ellos las metas de disminución de LDL no son tan bajas.

El estudio es importante además porque resuelve temas científicos que los expertos debatían desde hace décadas. Desde hace 15 o 20 años se sabe que el colesterol LDL es clave en la enfermedad coronaria y que las estatinas son la mejor manera de bajarlos, pero esto demuestra “que hay otras maneras de hacerlo que pueden lograr que haya menos eventos coronarios”, dice Califf. De hecho existen unas drogas en experimentación, como las llamadas inhibidores de Pcsk9, que podrían llegar aún más bajo. Además había dudas de qué tanto papel jugaban otras variables, como la inflamación, en la presencia de eventos coronarios. De hecho, algunos sostenían que las estatinas son buenas no solo porque bajan el colesterol sino porque también reducen los proceso inflamatorios. “El estudio confirmó que el malo es el colesterol LDL y que mientras más bajo sea su nivel, mejor”, dice el endocrinólogo Jorge Castillo.

Como se trata de un medicamento que ya existe en el mercado, no hay necesidad de aprobaciones ni esperas. Giugliano piensa que las estatinas en altas dosis siguen siendo la primera línea de terapia en pacientes de alto riesgo. La única diferencia es que los médicos podrán añadirle ezetimiba para mejorar los resultados. Y ahora podrán estar seguros de que sí funciona.
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