Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2006/11/25 00:00

La nueva lipo

El rayo láser es la nueva revolución en el mundo de la liposucción. Qué tan real es el milagro que se anuncia

Antes del procedimiento el médico señala las áreas que se deben trabajar

Con frecuencia quienes se someten a una liposucción observan que aunque la grasa incómoda desapareció, su piel ahora parece como un globo desinflado, arrugado y flácido. Una nueva técnica, recién aprobada por la FDA en Estados Unidos, elimina éste y otros problemas relacionados con dicha cirugía. Se trata de la láser lipólisis, que se ha convertido en una opción de médicos y pacientes en el mundo. Para estos últimos es lo más cercano al sueño de hacer desaparecer de la noche a la mañana los conejos y otros gordos rebeldes que no bajan con dieta ni ejercicio.

El procedimiento consiste en introducir una cánula de un milímetro de diámetro que tiene en su punta una fibra óptica, lo cual le permite al cirujano navegar sin problemas por debajo de la piel. Este diminuto tubo dispara un rayo láser que va disolviendo la célula de grasa en las áreas previamente señaladas. A diferencia de la liposucción tradicional, que emplea una cánula de tres milímetros para succionar la grasa a través de un tubo de metal, la laserlipólisis utiliza el rayo para convertir esas células de grasa en un líquido espeso que en ese estado es más fácil de extraer. La mayor parte se drena en forma natural por las mismas incisiones o se absorbe y en cuestión de 24 horas es eliminada a través del riñón. "Lo maravilloso es que al tiempo que derrite la grasa va templando la piel de modo que no queda floja. Con el otro procedimiento esto no sucede y los pacientes requieren de otra cirugía para recoger la piel. Esta lo hace todo de una vez", dijo a SEMANA el dermatólogo Bruce Katz, profesor del Hospital Mount Sinai de Nueva York, uno de los médicos cirujanos que están más familiarizados con la técnica en Estados Unidos. El calor del láser promueve la coagulación durante el procedimiento, al tiempo que estimula la producción de colágeno, que forma las fibras que soportan la piel.

Con la liposucción convencional la eliminación de la piel sobrante se hace durante la misma intervención y, en otras, seis meses después. Obviamente, esto depende del estado de la piel y de la cantidad de grasa extraída. Con la técnica láser las personas tienen la oportunidad de someterse a una lipo sin necesidad de volver al quirófano. "Muy rara vez hay que hacer retoques", aclara Katz.

Colleen Donovan fue una de las mujeres de Nueva York que aceptó ingresar a una cirugía experimental con este experto. A pesar de que hace ejercicio en forma permanente, Colleen no estaba contenta con su figura. Unos gorditos en el área del ombligo y arriba de la cadera la alejaban de la silueta esbelta con la que ella siempre había soñado. Pero hace un par de meses, el doctor Katz esculpió el cuerpo de esta mujer de 38 años extrayendo grasa de muslos, caderas y espalda en un procedimiento que duró tres horas. A las dos semanas Donovan estaba de vuelta en el trabajo, y a las cuatro, tomando sus clases de aeróbicos en el gimnasio. El médico asegura que los resultados son permanentes, pues las células grasas que se les remueven a los adultos no vuelven a crecer.

Katz, quien tiene su consulta copada hasta mediados de febrero con hombres y mujeres, desde artistas de cine hasta ejecutivos, asegura que la nueva máquina tiene otras ventajas frente a las demás opciones de liposucción. La más importante es que el dolor es mucho menor debido a que el procedimiento no es tan invasivo. "La persona siente una molestia similar a la que tiene cuando ha hecho ejercicio fuerte", dice el especialista. Además de esto, las incisiones son tan pequeñas, que no es necesario coger puntos, lo cual evita cualquier cicatriz visible. Así mismo, la inflamación es mucho menor, ya que el láser va coagulando la sangre, lo cual disminuye la posibilidad de moretones. Hasta el momento no se han registrado efectos secundarios serios. Otra ventaja que señala es el uso de anestesia local, lo cual no sólo reduce los riesgos de complicaciones, sino que permite que el paciente se ponga de pie durante la cirugía para que el médico pueda supervisar cómo va el trabajo y obtener un modelado óptimo y simétrico.

Los resultados se ven algunas semanas después y lo más interesante, según Katz, es que aunque los pacientes lucen mejores no se nota que se hubieran hecho una cirugía.

Llegar más allá

La técnica fue desarrollada en Italia y aunque sólo ahora acaba de obtener permiso en Estados Unidos, ya se conocía en países de Europa y Latinoamérica como Colombia, aunque son pocos los especialistas en el tema. El médico Santiago Umaña es uno de los que se cambiaron a la liposucción asistida por láser, pues le ha traído resultados que no se obtienen con la otra. "La láser permite llegar a áreas que antes no se podían trabajar", dice. Los muslos y los brazos son algunas de esas zonas que antes estaban prohibidas porque los resultados no eran muy satisfactorios. Ahora, por el contrario, él ofrece a sus pacientes la posibilidad de afinar el brazo y darle tono, reducir la papada y el resto del cuello. Prácticamente, el láser permite trabajar cualquier zona del cuerpo, de la boca para abajo.

Los pacientes ideales para este tipo de cirugía son aquellos que tienen grasa localizada y rebelde al ejercicio y la dieta. "Son los mejores pacientes porque logran bajar lo que no han logrado en el gimnasio y eso los anima a cuidarse más", dice Umaña.

En Estados Unidos sólo se permite extraer 1.500 centímetros cúbicos de grasa, por eso las personas con mucho sobrepeso deben primero deshacerse de unos cuantos kilos antes de someterse a una de estas cirugías. Pero en Colombia, donde la restricción es de 3.000 centímetros al día, es posible hacer lipos más extensas con esta técnica, e incluso lipoescultura. Umaña utiliza un láser de arseniuro de galio que no destruye la célula y por lo tanto la grasa que se extrae en un lugar puede ser colocada en otro para moldear mejor la figura. En otros casos, dependiendo del láser que se use, la grasa se disuelve, y esta es una desventaja de este tipo de procedimiento, pues la grasa se pierde para siempre y no es posible reinyectarla en ninguna parte del cuerpo.

La cantidad de grasa que se extrae determina el grado de incapacidad que debe guardar el paciente. Si la cirugía es pequeña, la persona puede volver al trabajo en un par de días. Pero si es grande, probablemente tendrá que permanecer mucho más tiempo en recuperación. Cuando son intervenciones más extensas, Umaña prefiere la anestesia regional. En estos casos el procedimiento puede tardar más que con la liposucción convencional, pues por seguridad evita dejar alguna gota de grasa. "En ese caso es más demorado porque hay que destruir la grasa y luego extraerla", dice.

El debate

Aunque esta técnica tiene fascinados a muchos médicos en el mundo, otros aún no están convencidos. Jorge Eduardo Aristizábal, cirujano plástico de la Asociación Médica de los Andes, es uno de ellos, no tanto porque considere que es insegura, sino porque ha encontrado que las diferencias entre ésta y la lipólisis convencional no son significativas. Un estudio reciente publicado en la revista de la Sociedad Estadounidense de Cirujanos plásticos concluyó algo similar. El trabajo hecho en Chile con 25 pacientes a quienes se les realizó un procedimiento con lipoplastia de láser en el lado izquierdo y con lipoplastia de succión en el derecho, no mostró diferencias sustanciales en los resultados cosméticos ni en la retracción de la piel. Sin embargo, el estudio comprobó que la técnica con el láser era menos dolorosa, dejaba menos morados y hacía más rápido el período de recuperación. Una hipótesis para explicar lo anterior es que "la lipoplastia asistida con láser tiene un efecto protector en los nervios sensibles y en las venas, lo cual disminuye el sangrado y el dolor", concluye el estudio.

Pero el trabajo también encontró una diferencia entre ambas técnicas, que pone en desventaja a la cirugía láser, pues se encontró que había más concentración de ácidos grasos libres en el cuerpo lo cual podría aumentar los niveles de lípidos en la sangre o de toxicidad en el hígado o en el riñón, órganos encargados de eliminarlos. El doctor Katz, no obstante, dice que en los exámenes de sangre realizados en su clínica no se ha encontrado un incremento de estos niveles, por lo tanto no habría problemas de que los ácidos grasos ingresaran al torrente sanguíneo y aumentaran el riesgo de paro cardíaco.

El tema de la seguridad de la liposucción siempre ha sido polémico. Un estudio de la Universidad de Pensilvania publicado en 2000, con base en datos de 1996, encontró que la probabilidad de muerte era de 19 en 100.000, muy alta para los estándares quirúrgicos. Katz asegura que la técnica de láser es mucho más segura que la tradicional, pues hay mucho menos trauma y pérdida de sangre, por lo cual disminuyen las complicaciones con este tipo de aparatos. Otros, sin embargo, consideran que en estos temas "lo que importa es el indio y no la flecha", dice Aristizábal. Explica que de nada sirve tener un excelente equipo láser si el médico no está preparado para usarlo. En esto coincide el doctor Umaña, para quien la seguridad depende del equipo profesional y no de la tecnología.

Katz y unos 100 especialistas más en el resto del mundo ya entrenados para practicarla consideran la técnica revolucionaria porque luego de un par de horas, el paciente puede salir con un cuerpo esbelto, sin morados ni dolores y continuar con sus actividades normales. "La tradicional podrá ser más eficiente, dice Únchleo Yeo, médico de la U Skin Clinic en Seúl, Corea. Pero la laserlipolisis es mejor en cuanto a seguridad y conveniencia. Con ella se puede tratar de manera más efectiva áreas como la cara, el mentón, el talón, las marcas alrededor de la boca, que tienden a ser irregulares".

Otros, menos entusiastas, opinan que la técnica es una herramienta más que los médicos tienen a la mano y que, si bien no es el milagro, sí es un avance en este tipo de procedimientos.

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