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| 7/12/1993 12:00:00 AM

LA PESTE DEL AÑO 2.000

Según los científicos reunidos en Berlín, en la novena conferencia internacional sobre Sida, la cura no es previsible para este siglo.

Once años después de la aparición del sida, el balance sigue siendo desalentador. Luego de una década de investigación exhaustiva los científicos saben más acerca de este virus que de cualquier otro; sin embargo, eso aún no representa una esperanza para sus víctimas. No hay una droga que lo cure, ni siquiera que retrase su desarrollo, y las posibilidades de tener una vacuna están puestas en el próximo siglo. Mientras tanto la epidemia se está esparciendo a una velocidad alarmante, especialmente en Africa, Asia y Latinoamérica.
Las cifras son espeluznantes. Según la Organización Mundial de la Salud en este momento hay en el mundo catorce millones de personas infectadas con el virus. Y la abrumadora mayoría ha sido infectada a través de relaciones heterosexuales. Pero si el balance actual es desalentador, el futuro lo es aún más. Según las proyecciones de la OMS, para el año 2.000 el número de infectados fácilmente se duplicará. Se calcula que al finalizar el siglo habrá entre 30 y 40 millones de personas contagiadas.
Con este desolador panorama como telón de fondo, se realizó la semana anterior en Berlín, la novena conferencia internacional sobre el sida. Científicos de todo el mundo presentaron los resultados de sus esfuerzos en busca de mejores armas para liderar la batalla contra el mal. Sin embargo, los 15.000 participantes regresarán a sus países con muchos datos acerca del HIV pero pocas respuestas a los miles de interrogantes que han abrumado a los investigadores desde que el sida fue descubierto en 1981.
Al parecer, a medida que la investigación sobre el sida avanza, surgen más preguntas que respuestas. Entre los mayores enigmas que se discutieron este año, está la evidencia de que el virus no afecta por igual a todo el mundo. Mientras personas con una vida de alta promiscuidad parecen inmunes a la infección, otras lo adquieren con una sola relación sexual. Los científicos piensan que esto pueda deberse, más a un factor desconocido que hace que alguna personas sean inmunes al virus, o a que entre las mutaciones que presenta hay una especie que es más virulenta que la otra. Así mismo, aunque se ha establecido que el tiempo promedio entre el contagio con el HIV y el desarrollo del sida es de 10 años, en algunos pacientes que ha visto que este periodo puede ser apenas de un año a dos años. Los científicos señalan que es posible que esto cuente un factor de tipo genético, ambiental o comportamental.
Lo cierto es que el sida se ha constituído en uno de los más grandes retos que ha tenido la medicina en toda su historia. Hoy se sabe que el virus tiene variadas mutaciones incluso dentro de un mismo paciente y los científicos se culpan de determinar cómo destruye el sistema inmunológico.
Hace poco el investigador norteamericano Antony Faug, descubrió que antes de que la infección cause el sida, el virus ya ha deteriorado los ganglios linfáticos. "Ahora que los procesos virológicos e inmunológicos de la enfermedad comienzan a entendersen, los científicos podrán enfrentar el virus".
Hoy por hoy el potencial científico no está invertido tanto en la busqueda de una cura, lo cual suena demasiado ambicioso, sino en la consecuencia de drogas más efectivas para controlar el virus y convertir el sida en una enfermedad manejable, en la cual los enfermos obtengan una relativa calidad de supervivencia. Sin embargo en opinión de numerosos investigadores, más que las terapias destinadas a controlar su virus, en mayor inpacto de la guerra contra el sida ha sido mejorar el tratamiento de las infecciones oportunistas que los pacientes desarrollan cuando el sistema inmune colapsa, y que son las causantes de la muerte.
De hecho, en este momento el tema de la efectividad de las drogas tiene enfrentados a los cientificos norteamericanos y europeos. Un estudio realizado en Inglaterra, Irlanda y Francia, duda sobre la efectividad del AZT, la droga estandar para trata el sida, utilizada en froma precoz para detener su desarrollo. Luego de un acalorado debate, los científicos se pusieron de acuerdo en que el AZT no prolonga la vida de los pacientes y sòlo es temporalmete efectivo, hasta que el virus desarrolle resistencia a la droga. En pocas palabras, drogas como el AZT, y otras aprobadas recientemente como el DDI y DDC, sòlo actùan como paliativos con beneficios y perìodos de tiempo limitado.
Es por eso que los cientìficos han diseñado nuevas estrategias parsa utilizarlas en forma secuencial y combinada. Sin embargo, segùn el descubridor del virus, Luc Montagner "probablemente seràn necesarias combinaciones complejas para luchar contra los factores que amplian la acciòn del virus". Y señalo que "la esperanza es conseguir que en lugar de que los contagiados con el HIV evolucionen hacia la enfermedad de manera inevitable sea posible estabilizarlos durante una gran cantidad de años".
En cuanto a la vacuna, en estos momentos existen una veintena de ellas en fase experimental, que estan siendo probadas. Unas, en personas no infectadas para evitar el contagio, y otras en personas contagiadas para prevenir la protecciòn del HIV al sida. Pero para que una vacuna tenga algùn efecto en el control de la epidemia global del sida, tendrà que ser barata, facil de usar y capaz de preveer inmunidad de gran espectro con un pequeño nùmero de dosis. Aunque se han hecho grandes progresos, los pasos son tan lentos que en los ùltimos años las espectativas de los investigadores han disminuido y, en este momento, incluso una vacuna que ofrezca 50 o 60 por ciento de protecciòn serìa considerada como un significativo avance. Pero como toma muchos años evaluar la seguridad y efectividad de una vacuna, se cree que ninguna estarà en el mercado antes del año 2000.
Lo que esto significa es que luego de una dècada de investigaciòn, en la cual inviertan anualemte de 200 mil millones de dòlares, la cura del sida no es previsible para este siglo. Por eso, en su intervenciòn en Berlìn, el director del Programa Mundial del Sida de la OMS, Michael Merson, pidiò aumentar los presumpuestos de investigaciòn e intensificar las campañas de prevenciòn, señalando que "si no pagamos ahora, lo pagaremos màs tarde".
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