Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2010/05/06 00:00

La píldora que revolucionó al mundo

Pequeña como es, cambió la vida de hombres y mujeres. La píldora anticonceptiva cumple 50 años y hoy es más importante que nunca. En algunos países, la píldora es un lujo.

La píldora anticonceptiva es considerada un descubrimiento científico revolucionario que cambió el mundo.

Contiene estrógeno, una hormona femenina que combinada con el gestágeno simula un embarazo. Pero se la utiliza justamente para evitarlos. Se le atribuye una seguridad del cien por ciento si se ingiere regularmente.
 
Está por cumplir 50 años: el 9 de mayo de 1960 fue aprobada y salió por primera vez a la venta el 18 de agosto de ese mismo año en los EE.UU.
 
La píldora anticonceptiva fue ideada por dos mujeres de más de 70 años: una millonaria, Katherine McCormick, y la enfermera Margaret Sanger, que encargaron su investigación. Los farmacólogos Gregory Pincus y John Rock de EE.UU, y el vienés Carl Djerassi desarrollaron el primer método contraceptivo oral de base hormonal.
 
'La píldora', como se la conoce hasta el día de hoy, fue considerada un descubrimiento científico revolucionario que cambiaría el mundo. De hecho, fue portadora del placer sexual sin culpa, hermana de la liberación sexual, impulsora del movimiento femenino, y provocó descensos considerables de la natalidad.

Pequeña pero poderosa

Esta pastilla de tamaño ínfimo produjo cambios dramáticos en la vida de la mujer, tan poderosa como para devolverle el control sobre su futuro y sus decisiones. A pesar de haber prometido acabar con la pobreza y ser el remedio para un planeta superpoblado, ahora, medio siglo después, la píldora, lejos de hacer realidad los temores que despertó una vez, sí acarreó cambios profundos, tanto en los países industrializados como en los emergentes.
 
Las ventajas de este medicamento son claras: se toman una vez por día y protege de embarazos no deseados. Y se trata de una rutina a la que adhieren más de 100 millones de mujeres en todo el mundo. Pero para las madres o las abuelas de las mujeres de hoy, las cosas eran diferentes.
 
“Antes eso era un desastre, algo destructivo y tremendo”, dice Ingar Brüggemann, ex directora de Planned Parenthood, una organización internacional para el control de los nacimientos, refiriéndose a la conducta sexual y sus consecuencias. Dice que tener relaciones sexuales era como jugar a la ruleta rusa antes de que la píldora existiera. Un embarazo cambia absolutamente la vida de una mujer, y no sólo para bien. Especialmente si esa mujer es soltera.
 
“Por supuesto que el matrimonio era obligatorio, y por supuesto que la gente se casaba con la pareja equivocada por el error de una noche. Y la presión era enorme. Conocí mujeres que se suicidaron por haber quedado embarazadas”, señala Ingar Brüggenmann.
 
Algunas se decidían a abortar, pero los abortos eran carísimos, ilegales y peligrosos. Si la mujer daba a luz a su hijo, tenía que despedirse de su carrera. Pero, en 1960, la Administración de Drogas y Alimentos de EE.UU. aprobó un tipo de píldora anticonceptiva que funcionaba suprimiendo la ovulación. Las mujeres corrían al médico para obtener una receta, preparadas para tomar el mando y controlar su fertilidad y su vida.
 
Desafío sanitario: muerte postpuerperal
 
Las tasas de natalidad en los países desarrollados cayeron increíblemente. Sin embargo, la población de los países subdesarrollados sigue siendo la que crece a ritmo más acelerado en todo el mundo.
 
Por ejemplo, en África, según un informe de la agencia informativa McClatchy, se espera que la población se duplique en los próximos 40 años. La mujer del África subsahariana tiene una media de 5,3 hijos. La muerte por enfermedades relacionadas con el parto se da en una de cada siete mujeres. En Suecia, sólo una mujer de cada 17.000 muere por este tipo de mal.
 
Y ese es el desafío de hoy. De acuerdo con Klaus Brill, vicepresidente de Bayer Schering Pharma, una compañía que produce un amplio espectro de productos para la planificación familiar, incluyendo la píldora, “bajar la tasa de embarazos es una cuestión sanitaria. Hay que apoyar a esas mujeres a decidir su futuro y a que puedan tener hijos cuando desean tenerlos. Al reducir el número de nacimientos, estamos asegurando a esos niños un futuro mejor en cuanto a más oportunidades de alimento y educación”, apunta Klaus Brill.
 
Contra pobreza y enfermedades
 
Las Naciones Unidas dicen que los contraceptivos previenen casi tres millones de muertes infantiles por año. El control de la natalidad reduce la pobreza, el crecimiento demográfico y alivia los problemas del medioambiente. Y la planificación familiar tiene éxito en los países emergentes.
 
En 1960, menos de un 10 por ciento de mujeres casadas utilizaban contraceptivos. En el año 2000, la cifra subió a más de un 60 por ciento. Y el método anticonceptivo más popular es la píldora.
 
A pesar de eso, en muchos países en vías de desarrollo, sobre todo en sociedades dominadas por hombres, la contracepción no es un método aceptado. Los maridos temen ser considerados débiles o perder su posición de poder en la familia si no pueden tener muchos hijos.
 
Ute Stahmeier, de la Fundación Alemana para la Población Mundial, piensa que “la píldora es definitivamente un método que la mujer puede usar sin que su pareja lo sepa. Y es uno de los contraceptivos más seguros, lo cual es una gran ventaja”.
 
Educación: crucial para el futuro
 
Aparte de los tabúes que se crean alrededor de la píldora, para muchas mujeres es imposible conseguirla, por ejemplo, en áreas alejadas en las que no hay farmacias ni hospitales, o donde su alto costo es todavía un gran impedimento, señala Ute Stahlmeier.
 
Tanto ella como otros miembros de la fundación piensan que lo fundamental es la educación. Es crucial educar a las mujeres y a los hombres para que conozcan sus cuerpos y sus sistemas reproductivos, así como los beneficios de tener una familia pequeña. Esa es la gran tarea, sobre todo desde que Naciones Unidas dicen que menos de un 20 por ciento de los jóvenes sexualmente activos en África usan anticonceptivos.
 
Durante estos cincuenta años, no hay duda de que la píldora anticonceptiva ha transformado la vida de las mujeres. Pero, en los países en vías de desarrollo, los obstáculos siguen siendo muchos: la imposibilidad de acceder a la información y a la educación, así como la resistencia cultural, hacen que los efectos de la píldora no se hagan sentir en toda su dimensión, a pesar de que son más importantes que nunca.
 
Autor: Kyle James/ Cristina Papaleo
Editor: Enrique López Magallón
Cortesía: Deutsche Welle

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