Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2009/06/13 00:00

La primera enseñanza

La evidencia científica muestra que la etapa crucial del crecimiento humano es la infancia temprana. Varias obras sociales trabajan en ese sentido.

La primera enseñanza

¿Educar a partir de los 3 meses? Cualquiera pensaría que se trata de una exageración. Sin embargo, hoy se considera que la enseñanza debe comenzar a esa edad, pues la primera infancia, de 0 a 6 años, es la etapa crucial del desarrollo del ser humano. Años atrás se creía que la etapa clave era el bachillerato y luego se pensó en la primaria. Pero este discurso cambió debido a la creciente evidencia sobre los problemas de rezago de algunos niños, especialmente los de escasos recursos, cuando inician su escolaridad. Desde muy pequeños éstos son desatendidos, no cuentan con juguetes que los motiven y crecen sin un adulto que los ayude a socializar apropiadamente. "Cuando ingresan a la primaria a los 6 años ya presentan problemas de desarrollo -no saben autorregularse, no tienen capacidad de jugar con otros, ni pueden concentrarse- que marcan su desempeño", dice Milagros Nores, investigadora del National Institute for Early Education Research.

Este atraso tiene tanto impacto en el desarrollo posterior que, según Nores, se puede equiparar al de una discapacidad. Explica que si un niño a los 6 años nunca se ha sentado frente a un profesor o ha visto un libro, el riesgo de deserción escolar será muy alto. Mary Eming Young, pediatra y funcionaria del Banco Mundial, sostiene que en el largo plazo cuando entran a la fuerza laboral, reciben los salarios más bajos. Luego, cuando son padres, pasan su pobreza a sus hijos. "Todo indica que en la primera infancia, en este momento crítico del desarrollo cerebral, el lema es 'use el cerebro o piérdalo'", afirma Young.

Con esta evidencia no es raro que muchos hoy estén enfocados en esta etapa de la vida. Shakira es una abanderada de la causa y con el movimiento Alas, que agrupa otros artistas, busca captar la atención de los líderes latinoamericanos sobre la importancia de dar igualdad de competencias y oportunidades a los niños de estos países. La Fundación Carulla también se alineó con el tema. Desde hace un año pasó de otorgar becas de estudio a empleados de bajos recursos -lo cual venía haciendo desde 1961-, a invertir en los niños de 0 a 6 años con la iniciativa aeioTu, presentada el viernes pasado.

Se trata de centros donde se combina educación de calidad con nutrición, lo cual, según las investigaciones, es una estrategia mucho más efectiva que la de sólo ofrecer dinero o alimento, como sucede en programas como el de Madres Comunitarias. "Estos sí ayudan a cerrar la brecha entre ricos y pobres, pues cuando la intervención comienza temprano, el niño tiene más posibilidades de desarrollarse mejor en el futuro", dice Samuel Azout, presidente de la junta directiva de aeioTu.

No se trata de hacer estimulación temprana. Para Nores, este término se queda corto a la hora de explicar la atención que un niño debe recibir antes de llegar al colegio. La intervención educativa se hace de acuerdo con la edad y con objetivos concretos que fomenten el desarrollo cognitivo y emocional. En el caso de aeioTu, la fundación Carulla puso en práctica el modelo Reggio Emilia, que se caracteriza, entre otras cosas, por respetar los tiempos y los intereses de cada niño y por el papel del maestro como guía del proceso.

El tema no es nuevo. A comienzos de los 70 ya se hablaba de intervención en edad temprana. Pero tres décadas más tarde, cuando los estudios longitudinales comenzaron a arrojar resultados sobre el impacto de dejar a los niños pobres desatendidos en estos primeros años, fue cuando recibió la atención debida. "Las investigaciones mostraron que cuando había intervención se reducían dramáticamente los índices de criminalidad de una sociedad", dice Nores. Otros trabajos muestran que por cada dólar gastado en niños de esta edad, el beneficio para la sociedad es 17 veces mayor.

El reto ahora es buscar que los gobiernos entiendan la importancia de darles un campo de juego educativo justo a todos los niños, sin importar donde nacieron. Eso implica no sólo ayudar a los pequeños, sino también a sus padres, quienes sortean a diario todo tipo de obstáculos para sostener a sus familias. Porque una cosa es clara: la educación es un agente de equidad, pero si no se interviene temprano, muchos, a los 6 años, ya tienen muy pocas posibilidades de jugar en franca lid y mucho menos de ganar el partido.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.