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| 1/22/2016 10:10:00 AM

Lo que se sabe del zika y los embarazos

Aunque no se sabe si hay una causa directa entre el virus y la microcefalia, el Gobierno aconsejó evitar los embarazos hasta julio.

El año pasado Colombia vivió un colapso en los centros hospitalarios debido a la epidemia que generó el virus del chikunguya. Y ahora, cuando se pensaba que se estaba superando la crisis, aparece un nuevo enemigo: el zika. Los colombianos se enfrentan a un virus del cual no se tiene mucha información. Se sabe que, como el dengue y el chicungunya, es transmitido por el mosquito Aedes Aeghipty, que crece en poblaciones por debajo de 2.200 metros sobre el nivel del mar, que produce malestar general, fiebre, dolor en articulaciones y conjuntivitis (Ver: Cómo se identifica el virus del zika).

También se sabe que no existe una vacuna ni un tratamiento específico. Todo parece igual, pero a diferencia de su virus hermano, el zika parece tener un efecto nocivo sobre las mujeres embarazadas.

Lo que se sabe de esta relación está ligado a casos de zika en Brasil. En el 2015, este país presenció una epidemia de recién nacidos con microcefalia, malformación donde el perímetro de la cabeza del feto no crece adecuadamente. Este brote marcó un claro aumento en la incidencia de esta enfermedad, es decir, en el número de casos nuevos. Con respecto al año anterior, pasó de reportar 10 casos al año a tener 3.172 en los últimos 12 meses.

Las autoridades sanitarias encontraron una relación entre la infección de virus de zika y el desarrollo de esta anomalía. Aunque en el momento sólo se trata de una relación causa-efecto, no se ha podido relacionar otra razón para este brote de microcefalia. Esto significa que no se sabe a ciencia cierta si el virus es el culpable y de serlo, no se conoce el mecanismo por el cual se produce.

El Center of Disease Control And Prevention (CDC) en Estados Unidos plantea la necesidad de hacer más estudios sobre el impacto de la infección y el embarazo y por ahora recomienda que las mujeres en gestación pospongan viajes a lugares endémicos del virus, y si se encuentran en espera de quedar en embarazo y residen o piensan viajar a un área con presencia de la enfermedad, deben consultar al médico para tomar las precauciones necesarias para prevenir las picaduras de mosquitos.

En Colombia el Instituto Nacional de Salud (INS) publicó una circular en diciembre pasado donde solicita a todas las IPS y EPS notificar de manera inmediata los casos de malformaciones del sistema nervioso central en recién nacidos, con el objetivo de evaluar si existe un aumento de casos que podrían estar relacionados con la llegada del zika al país. Esta medida podría servir para ampliar la muestra de casos, poder continuar los estudios y definir si el virus produce malformaciones o no.

En la práctica las medidas de prevención no varían entre una mujer embarazada y el resto de la población, se debe evitar la exposición a la picadura del insecto y promover el uso de toldillos y de repelentes, los cuales no tienen ninguna contraindicación en el embarazo, según el CDC. Este debe ser el pilar de la prevención.

Según el INS, hasta la fecha se han notificado 216 casos sospechosos con 14 confirmados por laboratorio en mujeres embarazadas, lo que obliga a clasificar estos embarazos como de alto riesgo. Esto significa que Colombia se encuentra en una fase expansiva de la epidemia.

A las mujeres embarazadas con sospecha de la enfermedad se les debe tomar una muestra de laboratorio para confirmar zika. Esto debe ser realizado en los cinco días del inicio de los síntomas. Independientemente del resultado, las mujeres deben ser enviadas a la unidad materno-fetal de cada EPS, donde se asegurará un seguimiento ecográfico estricto que logre determinar si el feto tiene microcefalia o alguna alteración neurológica. El número y el tiempo entre ecografías depende de la edad gestacional. Esto, debido a que el riesgo de microcefalia disminuye a medida que avanza el embarazo. De ser necesario, y dependiendo del concepto del ginecólogo, se debe realizar la toma de una muestra de líquido amniótico, de la semana 16 hasta la 20, para confirmar infección en el feto.

De confirmarse el diagnóstico de microcefalia, el personal de salud debe prestar apoyo psicológico y orientación sobre las posibles secuelas que pueden tener los recién nacidos. La microecefalia no tiene un tratamiento específico. El abordaje se limita al manejo de los síntomas. Estos niños tienen una alta probabilidad de presentar convulsiones, ceguera, sordera, retraso mental o alteraciones psicológicas. Por eso se debe dar la opción de una interrupción voluntaria del embarazo, no sin antes recibir información de un equipo interdisciplinario conformado por neonatólogos, pediatras, neuropediatras e infectólogos.

Hasta el día de hoy no se ha confirmado ningún caso de microcefalia en el país, aunque el protocolo se inició hace poco. Vale la pena esperar que las medidas de prevención sean suficientes para que no vivir una epidemia como la vivida en Brasil. Aunque parece un poco exagerada la decisión del Gobierno de sugerir a las mujeres no embarazarse hasta julio y que se abstengan de viajar a áreas endémicas, es la única manera que tenemos de prevenir el contagio. Esto tendrá que ser así hasta que las entidades municipales y el Ministerio de Salud encuentren la manera de educar las comunidades para que se controlen el crecimiento del Aedes Aegipty.

La pregunta es: Si el virus se vuelve endémico, ¿hasta cuándo iría la medida de evitar el embarazo? Para los demás, el consejo es buscar otros sitios, especialmente aquellos de climas fríos, para ir de vacaciones.

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