Lunes, 24 de noviembre de 2014

| 2013/09/21 03:00

Matrimonio: la segunda no es la vencida

Los divorciados que buscan rehacer su vida con otra persona deben enfrentarse a varios fantasmas del pasado. Un nuevo libro resume los mayores obstáculos de este tipo de uniones.

Matrimonio: la segunda no es la vencida Foto: Javier de la Torre Galvis / Semana

Un clavo saca otro clavo, reza el dicho popular, y así lo aplican muchos divorciados cuando tienen la oportunidad de unirse a otra pareja luego de fracasar en su matrimonio. Aunque es natural que sientan el derecho de casarse de nuevo para buscar estabilidad y evitar los mismos errores, la mayoría llega con muchas expectativas e ilusiones sin ser consciente de que la segunda vez puede ser mucho más difícil.  

Maggie Scarf, experta en relaciones de pareja y autora de varios best seller sobre el tema, lanzó la semana pasada el libro The Remarriage Blueprint: How Remarried Couples and Their Families Succeed or Fail. En este revela los obstáculos más grandes que deben enfrentar las personas que se casan por segunda vez y también les ofrece una serie de consejos prácticos para superarlos y no estar condenados al fracaso. Para ello entrevistó  durante 13 años a cerca de 100 personas que contrajeron segundas nupcias, para diagnosticar detalladamente este tipo de uniones. 

Samuel Johnson, una de las figuras históricas más importantes de la literatura inglesa, señaló alguna vez que el segundo matrimonio era el “triunfo de la esperanza por encima de la experiencia”. Su afirmación tiene mucho asidero si se tiene en cuenta que el 90 por ciento de quienes se casaron por segunda vez lo hicieron tras pasar por el doloroso proceso del divorcio, y tan solo un 10 por ciento porque quedaron viudos. 

Por esa razón, Scarf señala en su libro que lo primero que una persona debe tener en cuenta antes de subir al altar por segunda vez es que las cosas no serán más fáciles y deberá enfrentarse a nuevos desafíos durante la convivencia, incluso más duros que en la primera relación.

Para explicar la complejidad de los segundos matrimonios, Scarf se basó en un modelo creado por Patricia Papernow, psicóloga experta en familias reconstituidas, que son aquellas en las que uno o ambos miembros de la pareja tienen hijos de uniones anteriores. Papernow afirma que la estructura familiar es similar al diseño de una casa o un apartamento. Los primeros matrimonios no requieren mucha planeación, pues todo empieza de ceros y las cosas se adecuan a un espacio convencional.

“Es el tipo de grupo familiar que todos imaginamos”, dice Scarf. Pero en el caso de una familia reconstituida los espacios “deben repensarse y reconfigurarse de tal forma que se acomoden a este grupo heterogéneo en el que uno o más miembros están atados a un pasado”, afirma la autora en su libro. 

Scarf afirma que en esa estructura familiar tan distinta a la tradicional las parejas deben enfrentar desafíos que pondrán a prueba su relación. En primer lugar está el choque de costumbres, pues cada uno vivió una experiencia distinta en su primer matrimonio. Este reto es aún mayor cuando hay hijos de por medio. Por lo general los padres biológicos buscan conservar sus hábitos de crianza, mientras que los padrastros intentan modificarlos.

Este es quizás el problema más recurrente y difícil de manejar, en especial cuando uno de los dos no tiene hijos y debe asumir el rol de padre sin tener la experiencia. Esto se suma al rechazo que genera esa nueva persona que, como señalan los especialistas en el tema, siempre es recibida por los hijos como un intruso. Además de ser incómodo, dicha situación le impide a quienes contraen segundas nupcias vivir su intimidad como lo haría cualquier pareja de recién casados. 

A veces los conflictos surgen porque los hijos sufrieron la separación de sus padres y traen consigo inevitablemente un dolor profundo y el temor al abandono. Por eso es importante que los papás les proporcionen espacio para que vivan el duelo. Además, es esencial que les comenten de su nueva relación y, cuando se llegue el momento, les informen de sus planes de casarse nuevamente. 

Por otro lado, quienes deciden vivir en unión libre no le ayudan mucho a sus hijos, pues no es una señal clara de que la relación será permanente y los confunden más, en especial si son muy pequeños. “Esta telaraña de relaciones demuestra que no solo hay más personas en la nueva familia, sino que se tienen que tomar más decisiones y muchas de ellas son bastante complicadas”, señala David Olson, profesor emérito de Ciencias Sociales de la Familia de la Universidad de Minnesota y autor del libro The Remarriage Checkup.

Otro factor que afecta duramente a los segundos matrimonios es la plata. Debido al entorno familiar tan complejo que los rodea, el manejo de las finanzas no es nada fácil. Según Scarf, las parejas que se casan de nuevo tienen un mayor nivel de conciencia sobre los asuntos de dinero porque cada uno trae un historial financiero en sus espaldas y no en todos los casos es bueno.

 “La mayoría está tambaleando con deudas o bienes perdidos después de haberse divorciado. El haberse separado no solo desestabilizó su vida afectiva sino también su carrera y sus finanzas”, afirma la autora. 

El panorama es todavía más oscuro cuando algunos empiezan una nueva relación y no han resuelto los problemas financieros con su ex. En muchos casos la pareja no revela este tipo de secretos para no estropear la ilusión de rehacer su vida amorosa. Por eso los expertos recomiendan liquidar la primera sociedad conyugal antes de contraer nupcias por segunda vez. 

Para ello, pueden pedir asesoría a expertos que no solo pueden orientarlos sino también ayudarlos a establecer acuerdos prenupciales con la nueva pareja antes de dar el sí. Además es crucial que discutan cómo van a resolver las obligaciones del pasado con su anterior familia y a asumir las del futuro para evitar líos. 

Scarf afirma que si bien es cierto que son menores las posibilidades de que los segundos matrimonios duren más que los primeros, no siempre fracasan. Según sus investigaciones, los primeros cinco años son los más duros y, por ende, si logran superarlos las posibilidades de que sigan juntos son mucho mayores, incluso mejores que las de los primeros matrimonios. “Ese periodo crítico es la zona de vulnerabilidad de una familia reconstituida”, dice la autora. 

Paula Bisacre, presidente y fundadora del portal. www.RemarriageWorks.com especializado en brindar información de apoyo a más de 100 millones de parejas que se casaron por segunda vez, dice que aunque es difícil como todo matrimonio, si las parejas se toman un tiempo para autoreflexionar y sanar las heridas de la primera relación “las segundas nupcias pueden funcionar. Yo llevo diez años casada con mi segundo marido y entre los dos tenemos cinco hijos de matrimonios anteriores. Se requiere compromiso, dedicación y buena comunicación para no fracasar en el intento”, dijo a SEMANA. 

Por eso los expertos coinciden en que lo más sabio es dejar un tiempo prudencial antes de volver a unirse a otra persona y aprovechar la madurez que dejó la primera experiencia. De esa forma no se harán falsas ilusiones y sabrán a qué atenerse.

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