Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1996/08/19 00:00

LA "SEJUELA"

Un columnista caleño y una encuesta radial pusieron a los colombianos a identificar los síntomas de que se fue la juventud.

LA "SEJUELA"

Dicen que nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde. Y tratándose del 'divino tesoro' no hay quien, llegada cierta edad, no recurra a alguna fórmula para tratar de prolongar la juventud. Desde la jalea real hasta la cirugía estética, pasando por las pastillas de melatonina o la bicicleta estática. Pero a pesar de todos los esfuerzos existen signos que anuncian el paso de los años, o 'sejuela'... juventud, como dicen algunos. Y todo parece indicar que sobre este tema cada quien tiene algo que aportar. Eso fue lo que sucedió la semana pasada cuando el periodista Julio Sánchez Cristo puso a sus oyentes de La F. M. a opinar sobre los síntomas de la sejuela. El tema del día surgió a propósito de una simpática columna escrita el día anterior por Mario Fernando Prado en el diario El País de Cali (ver recuadro), quien aporta en su escrito medio centenar de síntomas que hicieron las delicias de los lectores. A partir de los datos del columnista, los colombianos se inspiraron para contribuir a esta curiosa lista con otros tantos síntomas. Durante el programa radial hubo una avalancha de respuestas y lo que quedó claro es que, a pesar de la crisis que vive el país, los colombianos no han perdido el sentido del humor. "De eso se trata -dice el periodista caleño-. La mayoría de la gente está mamada de los temas serios y del proceso 8.000, así que he decidido ponerle un poco de humor a mis escritos". Prado, un publicista de 46 años que desde hace dos escribe la columna Sirirí en el periódico caleño, cuenta que duró varios meses recopilando los datos, entre amigos y conocidos, acerca de lo que le puede suceder a la gente de su edad. Las siguientes son las manifestaciones que los colombianos identifican como señales inequívocas de que la juventud se fue:
Síntomas de sejuela...
* No hacer el amor después de comer, porque se indigesta
* Llorar en las películas de dibujos animados
* Pelear por un lado de la cama
* Pedirle al mesero de la discoteca que le dé mesa lejos de los parlantes
* Creer que siempre se tiene la razón
* Cuando el odontólogo le habla de periodoncia
* No ser capaz de dormir hasta tarde
* Cuando por segunda vez no puede hacer lo que antes hacía por primera vez
* Empezar a mentir acerca de la edad
* Cambiar la tanga por interiores de franela
* No quitarse la camisa de la pijama para hacer el amor
* Acordarse de los triunfos del Santa Fe
* Pasar a la categoría de convertible: descapotado, llanta ancha y palanca al piso
* Empezar a decir que la vejez no está en la cédula sino en la mente
* Salir de cine con el pañuelo en la boca
* Empezar a pensar que todo tiempo pasado fue mejor
* Añorar que llegue el sábado, pero para descansar
* Cuando se demora toda la noche para poder hacer lo que antes hacía toda la noche
* Despertarse a las cinco de la mañana
* Huirle al chiflón
* Empezar a pedir que le bajen el volumen al equipo de sonido
* Si un agua aromática le produce insomnio
* Usar pantuflas
* Llegar a la edad de los metales: cabello de plata, diente de oro y pájaro de plomo
* Cuando la neuralgia dura más de una mañana
* Empezar a peinarse cuidando de cubrir los claritos
* Confundir el martes con el lunes porque está lluvioso
* Decir color carmelita, en lugar de café
* Criticar al Pibe por tener 34 años
* Cuando todo le parece o muy lejos o muy caro o muy tarde
* Hacer el amor casi todos los días: casi el lunes, casi el martes...
Al parecer, más que las arrugas, la calvicie o la barriga son ciertas actitudes las que delatan a quienes están en la antesala de la tercera edad.
¿Le llegó ya la 'sejuela'? Esta columna -publicada en 'El País' de Cali por el periodista Mario Fernando Prado- agudizó el humor y el ingenio de los colombianos:
Si se tiene que bañar con agua tibia y sólo toma café con leche en las noches, si tomar cerveza lo manda ipso facto al 'pipiroom', si se ahoga en un vaso de masato y usa camiseta debajo de la camisa y buzo cuando llovizna, es que le llegó la sejuela, antesala anunciada de la ya comentada tercera edad. Si le da catarro con sólo abrir la nevera, si ya no le salen los silbidos, si le cuesta trabajo arrancar en subida, le da vértigo subirse a un banco para cambiar un bombillo, usa pantaloncillos para madurar aguacates e insiste en que las medias de rombos están de moda, sejuela, hermano, pura sejuela. Si el picante lo irrita, la carne le da gota, el cerdo lo brota, la sal lo agota. Si tomar agua lo pone cistítico, el dulce le sube la bilis, el tomate le produce agrieras, el huevo le dispara el colesterol y el pimentón lo eructa, no es más que la sejuela que entró en su vida. Si amarrarse los zapatos le da lumbago, levantar una silla lo hernia, si la limonada le alborota las amebas, un pandebono le recuerda su hernia hiatal y una cincuentona todavía le parece un 'lapo d'hembra', la sejuela ya está haciendo de las suyas. Si en lugar de clavar en la piscina se mete al agua por las gradas pasito a paso. Si tiene más de dos pares de anteojos, si luce dientes de varios colores, dejó de luchar contra los callos y los pelos de la nariz lo hacen estornudar cuando se los arranca, no hay duda: la sejuela lo tiene vaciado. Si el kumis le suelta el estómago, tiene una lupita clandestina para leer los clasificados, carga más de cuatro llaves en el llavero, dice que nadie canta como Sadel y que alcanzó a montar en Super Constelation, está usted 'sejuelado'. Si recuerda a Stellita Márquez en vestido de baño, bailó San Fernando en el San Fernando con Lucho Bermúdez en vivo y en directo, si la úlcera se le encabrita al primer aguardiente, se está jorobando poco a poco y orina sentado cuando está enguayabado, la sejuela lo está enloqueciendo. Si le tiene pánico a una caída, se pone zapatos blancos y cachuchita de capitán los domingos y festivos, si votó por Guillermo 'Lión' y enclochar le produce calambres. Si oye poco, ve poco, toma poco y come poco, la sejuela lo está comenzando a matar. Si ya se cree contemporáneo al suegro, su pelo que no se le cae se le vuelve ya no cano sino amarillo, si no come zapotes por no untarse y las hebras del mango le desajustan el puente, si le gustan las reclinomáticas y tiene billetera con monedero, si no es sejuela, ¿qué otra cosa puede ser? Si el televisor lo arrulla y un tinto lo pone a mil. Si le tienen que llenar los cheques y anda con botiquín en los bolsillos, si 'Santa-Bárbara' era su Geisha y Ciudad Jardín le parece más cerca de Jamundí que de Cali, la sejuela lo está mandando a reposar al barrio de los acostados. Si duda de todo y no cree en nadie, si llama más de lo que lo llaman, si la misa de gallo le parece tardísimo y ya no se pueden ver ciertas cosas que le son inciertas, q.e.p.d. mi amigo, la sejuela como que se lo llevó: para que nunca más pueda volver.

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