Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2001/09/10 00:00

La talidomida se reivindica

Un estudio publicado recientemente demuestra que la talidomida no es tan mala como la pintan y puede controlar uno de los tipos de cáncer más letales.

La talidomida se reivindica

Parece dificil de creer que la talidomida, el fármaco que causó terribles malformaciones en cerca de 12.000 niños en la década de los 60, sea el mismo medicamento que puede llegar a ser la cura de varias enfermedades. Hace medio siglo esta droga tuvo una gran acogida en las mujeres embarazadas pues parecía el remedio más eficaz para acabar por completo con los incómodos malestares mañaneros del primer trimestre. Pero la dicha duró muy poco debido a las terribles anomalías congénitas que se presentaron como consecuencia de su consumo. Por eso en 1962 la retiraron del mercado mundial.

Fueron necesarios 40 años para que la talidomida empezara a mostrar su cara amable. Pero ya no se trata de mitigar los mareos sino de su capacidad para aliviar males más graves. En los últimos años ha demostrado su capacidad para eliminar llagas bucales y evitar la excesiva pérdida de peso en pacientes con sida, así como para el tratamiento de la lepra, específicamente del trastorno doloroso de la piel conocido como la enfermedad de Hansen.

Ahora un grupo de investigadores de la Clínica Mayo, en Minnesota, acaba de publicar los resultados de un estudio en el que determinaron que el medicamento tiene la virtud de detener o retrasar el progreso del cáncer en la sangre cuando la enfermedad se acaba de diagnosticar. La prueba es que el estado de salud de 14 de los 16 pacientes del estudio mejoró con el medicamento mientras otros dos empeoraron. La gravedad del cáncer disminuyó aproximadamente en un 25 por ciento.

Hace dos años los mismos investigadores empezaron a descubrir la eficacia de la talidomida en pacientes que sufrían de mieloma múltiple, un tipo de cáncer incurable que se caracteriza por el crecimiento excesivo y el mal funcionamiento de las células del plasma en la médula ósea, a quienes la quimioterapia e incluso el trasplante de médula no les dio resultado. La esperanza de vida promedio de los pacientes que padecen esa enfermedad es de tres a cuatro años.

La noticia alentadora es que por lo general la enfermedad ataca a personas que se encuentran en los 65 años, lo que posibilita la aplicación del medicamento sin temor a que las pacientes puedan estar o quedar embarazadas. A pesar de los buenos resultados los médicos no aconsejan por el momento que los enfermos en la etapa inicial del cáncer sean tratados con el fármaco. Además aseguran que es necesario realizar más pruebas y no administrarlo en forma indiscriminada, en especial porque se contempla la posibilidad de que pueda llegar a ser tóxico. También produce efectos secundarios, aunque leves, como estreñimiento, fatiga, erupciones cutáneas, hormigueo o entumecimiento en manos y pies.

Pero todo parece indicar que sus beneficios justifican con creces que su uso provoque estas molestias. El estudio demuestra que si bien la talidomida no es una cura definitiva y sigue siendo un fármaco controvertido, al menos aumenta la esperanza de vida de los pacientes.

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