Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2004/04/25 00:00

La unión hace la fuerza

Una asociación colombiana se convirtió en el motor para la creación de la Red de Alimentación Escolar de América Latina.

La unión hace la fuerza

Si los colombianos son personas trabajadoras, serias y responsables, ¿por qué les resulta tan difícil sacar proyectos adelante? Una respuesta recurrente a ese interrogante es la falta de cooperación. El colombiano tiene un excelente desempeño si trabaja solo, pero cuando tiene que hacerlo en grupo los intereses particulares se anteponen al bien común y los proyectos naufragan en la misma mesa de planeación. Con ese antecedente resulta interesante la gestión que viene adelantando la Asociación Colombiana de Alimentación Escolar, un conglomerado de 90 miembros que en tan sólo cinco meses ha logrado reunir al gobierno nacional, gobiernos departamentales, ONG, gremios, productores, proveedores, educadores, investigadores y padres de familia con el único propósito de mejorar la alimentación que reciben los niños en las escuelas.

En Colombia cerca del 50 por ciento de los niños y jóvenes presentan algún grado de desnutrición y en muchos casos la comida que reciben en la escuela suple hasta el 60 por ciento de las necesidades nutricionales diarias de los escolares. La situación es tan grave que hay familias que envían a sus hijos al estudio sólo porque saben que allí van a recibir un plato de comida.

"Cuando hay hambre de corto plazo, que es la que sentimos todos los mortales cada dos horas y 50 minutos, el niño se adormece y por más bueno que sea el profesor y por muy buenos que sean los textos no podrá atender a clase. El cerebro funciona con azúcar y si los niveles de éste bajan el niño no se puede concentrar", explica Ángel Facundo, director ejecutivo de la Asociación.

La Asociación parte de un principio bastante sencillo: la unión hace la fuerza. Al estar agrupados los miembros se convierten en un grupo de presión con la fuerza suficiente para exigir mejoras legislativas en torno a la nutrición, ejercer control y vigilancia sobre el uso de los recursos, compartir información técnica y capacitación entre sectores y lograr que la lucha contra el hambre sea un tema permanente en la agenda pública. En síntesis se busca que la alimentación escolar no sea un proyecto asistencial sino un programa de desarrollo social.

La iniciativa colombiana ha trascendido las fronteras hasta convertirse en el motor para la creación, el pasado mes de marzo, de la Red de Alimentación Escolar para América Latina (LA-RAE), una organización respaldada por el gobierno de Chile, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Asociación Americana de Servicio de Alimentación Escolar. La red pretende crear vínculos más allá de las fronteras geográficas y facilitarles el acceso a la información, la asistencia técnica y la investigación a todos los sectores involucrados en la nutrición infantil.

"Esta es la primera red con estas características en el mundo y creemos que en América Latina existe el conocimiento técnico y el nivel de investigación para sacarla adelante", dijo a SEMANA Arlene Mitchell, directora del programa de alimentación escolar del PMA.

La red se retroalimentará de los avances alcanzados por la Asociación colombiana, pionera en la región, y se espera que la experiencia sirva de estímulo para que otros países latinoamericanos se organicen y adopten las ventajas del trabajo en equipo como ocurre en Europa y Estados Unidos.

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