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| 11/27/2010 12:00:00 AM

La viudez mata

Un reciente estudio confirmó que quienes sobreviven al fallecimiento de su pareja están en mayor riesgo de morir.

El 20 de diciembre de 2009, Hollywood se estremeció con la noticia de la muerte súbita de la actriz Britanny Murphy, de 32 años, quien se habría intoxicado con medicamentos para tratar una neumonía. En su funeral, su esposo, el libretista inglés Simon Monjack, se mostró compungido y desolado mientras se refería a ella como su alma gemela. Cinco meses más tarde, en lo que pareció una trágica coincidencia, el viudo Monjack, de 38, fue encontrado muerto en su apartamento, a causa de un infarto. Pero todo parece indicar que no se trata de una simple casualidad. La semana pasada, investigadores de la universidad de St. Andrews, en Inglaterra, encontraron evidencia contundente sobre un fenómeno conocido como el efecto viudez, por cuenta del cual quien sobrevive a la muerte de su pareja estaría en un mayor riesgo de morir de cualquier causa en cuestión de tres años.

El estudio se hizo con una muestra de 58.000 parejas casadas antes de 1991 y es el más extenso en este tema realizado hasta el momento. Analizando los datos hasta 2006, los investigadores encontraron que la viudez afectó al 40 por ciento de los hombres y el 26 por ciento de las mujeres, y que el riesgo para algunos es mayor en los primeros días del duelo: 40 de estos fallecimientos ocurrieron con una distancia de apenas una semana y 12 de ellos se produjeron en cuestión de 24 horas luego de la muerte del ser amado.

El efecto viudez ya se había estudiado anteriormente, y gracias a ese cúmulo de investigaciones hay consenso entre los epidemiólogos de que la muerte de un miembro de la pareja genera en el otro entre 15 y 40 por ciento más riesgo de morir pronto que el resto de la población. Los primeros 12 meses son los de más peligro, pero el efecto puede darse incluso hasta 10 años después de fallecida la pareja. Sin embargo, muchas de estas investigaciones no habían determinado si el fenómeno se debía a que las parejas compartían un mismo estrato socioeconómico, un estilo de vida similar, una actitud parecida frente a los riesgos y el mismo acceso al sistema de salud, variables que podrían explicar su ocurrencia. "Utilizamos tres diferentes maneras para mirar estas características, y encontramos evidencia poderosa de que hay un efecto de la viudez sin importar la causa de muerte del esposo", dijo a SEMANA Paul Boyle, director del estudio.

Lo anterior significa que la razón por la que se acorta la vida no es que los casados compartan la misma dieta poco saludable o los mismos hábitos riesgosos, sino por el simple hecho de que su pareja ya no está a su lado. "Es un estudio de muy alta calidad y confirma otros resultados similares", dijo a esta publicación Felix Elwert, profesor de Sociología de la Universidad de Wisconsin e investigador de este tema.

Los ejemplos abundan. El famoso cantante country Johnny Cash murió en 2003, cuatro meses después que su esposa, June. James Callaghan, ex primer ministro inglés, murió de 92 años, 11 días después de que falleció su esposa, Audrey. Eileen, y Frank Kemp, padres de Martin y Gary Kemp, de la banda de rock Spandau Ballet, murieron con una diferencia de 48 horas. Los padres de la periodista Wilma Calderón tuvieron una experiencia similar. Ella cuenta que su mamá fue diagnosticada con un cáncer linfático, que en cuestión de meses la llevó a la muerte. Falleció un 17 de octubre. Su padre, quien tenía una condición crónica en los pulmones pero estaba controlado, se sumió en una tristeza profunda, y el primero de enero, día en que su esposa habría cumplido años y dos meses después de su muerte, sufrió un infarto. Falleció al otro día.

Antes se creía que solo las parejas viejas, que son más dependientes, eran las afectadas, pero el nuevo estudio muestra que los más jóvenes incluso tendrían una vulnerabilidad mayor. Para Elwert, esto se debe al elemento sorpresa, pues la muerte de una persona de 80 es de alguna manera previsible, pero no la de una de 30. Algunos especialistas han encontrado que estas defunciones estarían asociadas a una enfermedad conocida como cardiomiopatía, que se caracteriza por un súbito debilitamiento del corazón, que se dispararía ante un estrés emocional de alto calibre, como la muerte de la pareja, considerada una de las situaciones más apabullantes de la vida. El estrés liberaría una sustancia conocida como cortisol, que deteriora la salud del afectado.

El efecto viudez también podría presentarse con más fuerza entre los jóvenes, porque cuando ellos quedan viudos vuelven a tener los mismos comportamientos arriesgados de los solteros jóvenes. Se sabe que el matrimonio tiene un efecto positivo en la salud porque los casados disminuyen el consumo de alcohol, abusan menos de las drogas, salen menos de noche y comen más sanamente, entre otras cosas. "Pero cuando fallece uno de ellos, ese efecto se acaba y el comportamiento de riesgo aumenta", dice Elwert.

En el caso de los viejos, el más estudiado, Elwert especula que se produce porque las parejas viejas se convierten en el principal guardián de la salud del otro. "Un señor de 75 años con diabetes puede volverse más distraído para cuidar su enfermedad cuando su esposa fallece -dice-. El otro ya no estará ahí para estar pendiente de que su comida sea saludable o de que debe tomar el medicamento", señala. También influye la calidad de la relación. Las parejas con un vínculo más firme, en el que se distribuyen las tareas y dependen entre sí para manejar la casa, están más propensas a sufrir este efecto que aquellas que viven cada uno por su lado. "Si estoy en una mala relación, aunque casado, yo tomo precauciones y dependo menos de mi esposa". Aunque ante estos casos muchos se refieren a morir de amor, Elwert aclara que "estos viudos no se van de este mundo solo por tristeza", sino que la muerte de ese ser querido lleva a la otra persona a un caos que de una u otra forma afecta el funcionamiento del organismo.

Elwert es coautor, con Nicholas Christakis, de la Universidad de Harvard, de una investigación publicada en 2008 en la que analizó 17 causas de muerte de parejas, para ver cómo incidían en la mortalidad del viudo o la viuda. Encontraron que el efecto puede variar según la causa, y en el caso del cáncer es mucho más significativa, seguida de la muerte por enfermedad cardiovascular. Las únicas excepciones fueron alzhéimer y párkinson, pues estos dos males van acabando poco a poco con la persona, que prácticamente muere en vida. "Estas tendrían mucho más tiempo para adaptarse a esa pérdida", dice Elwert. En otro estudio entre blancos y negros, Elwert y Christakis encontraron que la raza influye, pero más que todo por los hábitos culturales de cada grupo poblacional. Los viudos de raza negra sienten menos el efecto de la viudez, porque establecen más redes sociales que las parejas de blancos e incluso tienen la compañía de la familia extensa, que por lo general vive con ellos. "Todo esto demuestra que hay mecanismos biológicos, psicológicos y sociales que tienen un impacto en la expectativa de vida".

Teniendo en cuenta que muchas personas quedan viudas cada año, Boyle señaló que el mensaje más importante a raíz de los hallazgos es que "se deben hacer políticas de salud pública que atiendan esa vulnerabilidad de los viudos, pues el efecto puede durar hasta 10 años".
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