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| 5/18/2012 12:00:00 AM

Las 10 excusas más insólitas que se le dan a un profesor, lista final

Fallas en el correo electrónico, la institución de la fotocopia, las vidas de la abuela, actividades extracurriculares, etc.

1. Fallas en el correo electrónico

Algunas de las excusas más creíbles para darle a un profesor, tienen que ver con fallas técnicas del ‘word wide web’. Que el correo no llegó, que no se pudo abrir el archivo, que estaba demasiado pesado y no cargó, que le rebotó, etcétera. A todo el mundo le ha pasado, así que ¿cómo confiar plenamente en la engañosa tecnología?

2. La institución de la fotocopia

En la vida universitaria las fotocopias son toda una institución. Esos ladrillos de papel que se miden no por su cantidad sino por su precio, pueden manipularse adecuadamente para lograr una buena excusa ante el profesor. Que se las robaron de la carpeta (sucede mucho), que estaban incompletas, que sacaron la que no era, etcétera.
 
3. Transmilenio

Por más que se desee, se antoja bastante complicado llegar a tiempo a la primera clase del día, sobre todo si su medio de transporte es el Transmilenio. Sin duda, son más los beneficios que los perjuicios del sistema para la sociedad bogotana, pero así mismo, todos somos víctimas de la turbamulta que todos los días se toma los articulados. Así, la excusa es comprensible por cualquier ciudadano de a pie.
 
4. Presión colectiva

Cuando todo falla y ninguna excusa es creíble, es preciso acudir a la presión colectiva contra el profesor. Si todo el salón exige por ejemplo, el cambio de fecha para la entrega o la negociación de algún parámetro de trabajo, la desviación del proceso a favor de los estudiantes puede ser factible. Además, al todos ser dolientes de la misma causa, es raro encontrar traidores en el grupo que no apoyen la moción.
 
5. El ladrón de tareas

Este es todo un clásico que relata Francisco Hernán López Acevedo: "Un alumno me dijo un día lunes al inicio de clases que no me podía entregar su tarea porque un ladrón se había metido a su casa y le habían robado el bolso donde tenía sus cuadernos. Luego hablé con sus padres y constaté la falsedad de la excusa".
 
6. Las vidas de la abuela

La excusa de la muerte de la abuela es muy poco creíble, sin embargo, ¿cómo desconfiar de semejante tragedia? No hay opción para los profesores a menos que el estudiante cometa el error amateur de matarla más de dos veces frente al mismo docente.
 
7. Incapacidad médica

Siempre nos podemos enfermar. Pero para que sea creíble hay que parecer realmente enfermo o bien tener la excusa. Lo bueno es que la excusa no es más que un papel membreteado y con letra cursiva de un preescolar (con el respeto de la caligrafía de los profesionales de la salud). De esta manera, es posible inventar cualquier enfermedad y conseguir una firma de 'médico'.
 
8. Actividades extracurriculares

Sobre todo en el colegio, las actividades extracurriculares sirven muy bien como excusa. El comité cultural, el equipo de fútbol, el grupo de teatro o cualquier espacio artístico es preciso, pues deben ser valorados como un agregado valiosísimo en la 'formación integral' del joven. En la universidad, asuntos como el consejo estudiantil o el semillero de investigación pueden funcionar.
 
9. "Yo pensaba que..."

"Yo pensaba que era para la otra semana"; "Yo pensaba que no había que hacerla así"; "Yo pensaba que no había que entregar nada". Los "Yo pensaba que..." son un buen instrumento de excusa siempre y cuando el estudiante sepa actuar como un auténtico ignorante, y si es posible, un ignorante con deficiencias para ser coherente. De esta manera, el profesor puede llegar a pensar que en serio, el estudiante pensaba que era de otra manera y que él mismo se pudo equivocar.
 
10. Simplemente, "se me quedó"
 
Esta sí es bastante insólita y sin embargo puede sucederle a todos. El ajetreo de las mañanas, la levantada tarde y el martirio de tener que coger transporte público pueden jugar en contra de la concentración del individuo. "Se me quedó encima de la mesa.... por salir corriendo....". Lo peor por supuesto, es la impotencia de saber que es verdad, que no le creerán, y que no se puede hacer nada para solucionarlo.
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