Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2010/11/12 00:00

Las diez cosas que más molestan del servicio de taxis

Conseguir un taxi en una hora pico es una tarea maratónica. Y cuando esto se logra, los usuarios tienen que lidiar con la forma de conducir del taxista, tener el dinero sencillo para evitar altercados o estar precavido de que no lo vayan a asaltar.

Las diez cosas que más molestan del servicio de taxis

SEMANA consultó con varios usuarios sobre las quejas que tienen de este servicio. Estas son las 10 que más molestan.
 
1. Que no aparezcan cuando más se necesitan. Para conseguir un vehículo a estas horas hay que empezar a pedirlo con varios minutos de anterioridad y esperar eternidades pegado al teléfono. La situación empeora en los días de lluvia. Como por arte de magia los carros amarillos de servicio público desaparecen de la ciudad, y tratar de conseguir uno se vuelve una utopía, a pesar de la gran oferta de taxis que hay en Bogotá.
 
2. Que tomen la ruta más larga. Este truco por lo general lo aplican a extranjeros o personas que no conocen bien la ciudad. Los taxistas escogen un recorrido más largo para que al final la carrera cueste más de lo habitual.
 
3. Que redondeen el valor de la carrera. La costumbre de muchos taxistas es aproximar el monto de carrera, pero siempre en beneficio de ellos. Si los puntos marcan 6.700 pesos, por ejemplo, lo redondean a 7.000 y no a 6.500. Aunque algunos pasajeros prefieren pagarlo, otros terminan en discusiones con el conductor por cobrar más de lo indicado en las tablas.
 
4. Que no tengan las vueltas. Algunos pasajeros consideran esta excusa como una estrategia de los conductores para quedarse con unos pesitos. Esta queja va de la mano con la anterior pues al no tener el cambio suficiente el pasajero, casi siempre porque tiene afán, termina redondeando el costo de la carrera. Aunque es entendible que en ocasiones los taxistas no tengan cambio cuando la persona paga con billete de 50.000 pesos, hay casos absurdos en los que ni siquiera tienen para devolver de un billete de 10.000 pesos.
 
5. Que se sobrepasen con las mujeres. Esta queja se presenta cuando una mujer coge sola un taxi. Los conductores a veces se exceden en cordialidad con la pasajera, les echan piropos y hay casos hasta en los que les hacen propuestas indecentes. Además, algunos taxis están equipados con una variedad de espejos retrovisores, de distintos tamaños, que usan para ver a las mujeres en falda.
 
6. El ruido. Hay taxistas que, además de sintonizar alguna emisora a alto volumen, suelen tener varios radio teléfonos sonando al mismo tiempo. Además, algunos conductores usan dichos aparatos para decirse groserías entre ellos o para contarse las anécdotas del fin de semana, a veces con detalles soeces. Para los usuarios no solamente el ruido es ensordecedor, sino que en ocasiones resulta incómodo y sospechoso por el lenguaje clave en el que hablan, que genera desconfianza.
 
7. Que no lleguen en el tiempo acordado. Fuera de que conseguir un taxi en las horas pico es casi imposible, cuando esto se logra pocos llegan en el tiempo pactado. La respuesta de la operadora siempre es: “de cinco a diez minutos”. Pero esto rara vez se cumple, salvo que el pedido se haga en la madrugada.
 
8. Que el carro esté sucio. Este es uno de los problemas más frecuentes no sólo de los taxis sino del trasporte público en general de Bogotá. Aunque los taxistas tienen que entregar el carro lavado cada vez que cambian de turno, algunos parece que llevaran meses sin pasar por el lavadero. La situación es más incómoda cuando el pasajero va a alguna reunión formal. Un taxi que por fuera luzca descuidado ya es un motivo para no sacarle la mano.
 
9. Que sólo vayan a donde ellos quieran. Al parar un taxi en la calle es común que el taxista le pregunte al pasajero el lugar al que se dirige. Y dependiendo de la respuesta deciden si lo llevan o no. Los conductores terminan imponiendo su propia ruta y según su conveniencia disponen si prestan el servicio o no.
 
10. Que hagan el paseo millonario. Este es quizá el mayor temor de todo el que se sube a un taxi. Se trata de un secuestro de algunas horas o incluso un par de días. El objetivo es obtener de la víctima todo el dinero posible de sus cuentas bancarias o de lo que su familia logre reunir. Este temor ha llevado a que pocos cojan un taxi en la calle, y si lo hacen, por lo general hay otra persona que anota las placas y el número del móvil.

Si usted tiene otra queja sobre este servicio participe en twitter.com/SemanaDigital.

El tráfico, las obras o la lluvia son algunas de las razones por las cuales un taxi no llega a tiempo. SEMANA entrevistó a un taxista para que le explique a los usuarios por qué es tan difícil ubicar un taxi en las horas pico.
 
 

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