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| 6/18/2011 12:00:00 AM

Las dos caras del papá moderno

Los padres de hoy son más comprometidos con la crianza de sus niños y les dedican más tiempo. El problema es que cada vez menos papás conviven con su prole.

El papel de los papás en la vida moderna está cambiando de formas que no se habrían imaginado sus padres o sus abuelos, por cuenta de que parejas que hoy conforman hogares son mucho mejor educadas que sus progenitores e invariablemente ambos trabajan.
 
Un análisis del Pew Research Center de Estados Unidos encontró que en este entorno, los padres que viven con sus niños se involucran de manera intensiva en la vida de sus retoños al estar cada vez más tiempo con ellos y tomar parte de actividades conjuntas, incluso más de lo que sus propios padres se implicaron con ellos.
 
Según el doctor en sociología de la Universidad de la Sorbona Fabián Sanabria, “básicamente la figura del padre ha cambiado y no es la misma figura severa de antaño. Su papel ha cambiado, en las sociedades de hoy el padre cocina, lava y plancha. Además, puede ser más juguetón y cariñoso con su hijos”.
 
Sin embargo, la otra cara de la moneda es que en los últimos 50 años cada vez menos papás viven con sus hijos. Se trata de lo que la revista Time llamó ‘la brecha de paternidad’, que cada crece cada vez más y que afecta tanto a padres como a familias.
 
Si bien se trata de un estudio de la familia estadounidense, es aplicable a la mayoría de sociedades en el mundo occidental, donde las costumbres en el hogar están cambiando de manera vertiginosa, empezando por los roles de los papás. La mayoría de ellos (63%) considera que el camino hoy es más duro de lo que le tocó a sus padres.
 
Las cifras del Pew Research Center señalan que mientras en 1960 un 11% de los niños vivían apartados de sus padres, en 2010 esa cifra creció hasta 27%. Como referente, el porcentaje de hijos que no conviven con sus madres subió de 4% a 8% en el mismo lapso de tiempo.
 
Por razas se encontró que mientras 21% de los padres blancos hacen su vida lejos de sus hijos, la cifra más que se duplica para los afroamericanos (44%) y los hispanos están en la mitad (35%). En cuanto a nivel educativo, 40% de aquellos que no completaron su ciclo escolar no cohabitan con su prole, frente a 7% que se graduó de la universidad.
 
Según el análisis, la situación es una consecuencia no deseada de la creciente mejora en educación e ingresos económicos de las mujeres. Hoy, ellas contribuyen con cerca del 44% de los ingresos de los hogares mientras sus esposos deben ahora compartir más las mieles y las hieles de la formación de sus herederos.
 
“De 1985 a 2000”, dice el informe de Pew “la cantidad de tiempo se casó con padres pasan con sus hijos más que duplicado”. De acuerdo con las cifras ofrecidas por el reporte, los padres registran en promedio 6,5 horas semanales de cuidado de niños (eran 2,5 horas 15 años atrás), en labores como jugar, enseñar o cuidar. Las madres siguen haciendo la mayor parte de la tarea, con casi 13 horas. Es decir, la tendencia es a que se iguale el tiempo de crianza entre ambos padres.
 
Como de alguna parte tiene que salir este tiempo de más que los padres de hoy tratan de pasar con sus hijos, ellos ahora expresan más preocupación por un balance entre el hogar y el trabajo que las mismas mujeres. Según Time, citando un estudio del Boston College's Center for Work and Family, en 2008 el 60% de los hombres reportaron este tipo de conflictos frente a 50% de las mujeres. En 1975 eran ellas (42%) quienes más lo expresaban frente a lo que lo hacían los varones (35%).
 
Esta situación comienza a plantear un tipo diferente de inequidad. Ya no se trataría de la de género, aunque en países como Colombia, por cuenta del marcado machismo que aún hay en el ambiente, los cambios tardarán un tiempo más en darse. Será la económica.
 
Los padres más comprometidos con sus hijos son aquellos que tienden a ser más ricos y mejor educados. Cada vez menos padres en las familias pobres conviven con sus hijos. “Así, los niños de familias más acomodadas suelen tener más tiempo con sus padres, con todos los beneficios sociales y de desarrollo que esto a menudo conlleva”, dice Time.
 
De la misma forma, la tendencia será a crear un círculo vicioso: las familias separadas son más costosas de mantener y serán proclives a la pobreza. Allí las parejas tienen menor preparación y éxito profesional, a menudo se divorcian o no se casan y generalmente su salud (o su acceso a los servicios sanitarios) no es óptimo. Todo ello influye en las dificultades que tendrán a futuro para mejorar sus ingresos.
 
Pese a que todo esto significa un enorme reto para la comunidad y los gobiernos, lo que todo esto verifica es la importancia del papel del padre en la sociedad. Sanabria señala que la imagen de “la madre ya no es tan reverenciada como antes, e incluso ya hay parejas del mismo sexo en labores de crianza. Es algo que todos debemos empezar a entender. El papá gamonal y arriero está mandado a recoger”.
 
Por esto y todo lo demás, ¡feliz día del padre!
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