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| 4/11/1994 12:00:00 AM

LAS MADRASTRAS MODERNAS

Los frecuentes matrimonios entre personas separadas y con hijos han hecho surgir la figura de la madrastra... ¿Es ella tal y como la pintan los cuentos?

POR CULPA DE LOS CUENTOS DE HAdas las madrastras son vistas por niños y adultos como seres malvados, apenas comparables con las brujas y los ogros. Peró lo que no imaginaron los creadores de la literatura infantil, y mucho menos quienes leían esos cuentos, es que aquellos nefastos personajes que le atormentaban la vida a la Cenicienta, a Blanca Nieves, y a Hansel y Gretel, algún día entrarían a formar parte de la vida cotidiana. Hasta hace unas décadas, las madrastras se contaban con los dedos de la mano, pero con el auge del divorcio y los matrimonios entre personas separadas su figura es cada vez más frecuente en los hogares modernos. Según los expertos, para el año 2000 el número de familias reconstituidas será equiparable con el de familias biologicas.
Pero aunque los padrastros sean personajes corrientes en la sociedad actual, su función sigue rodeada de mitos. El primero de ellos es creer que una familiastra es igual a una familia tradicional. La verdad es que la dinámica de las familias integradas por hombres y mujeres separados con sus respectivos hijos es muy diferente de aquellas que han crecido y se han desarrollado unidas. Y según los especialistas en consejería familiar, la creencia de que es y debe ser como una familia convencional, es la causa de múltiples conflictos. Y no pocas veces de la separación y la consecuente frustración para los integrantes de ese segundo hogar fallido. De hecho, las estadísticas mundiales muestran que hoy por hoy las tasas de divorcio son más altas en los segundos hogares que en los primeros. Y especialmente entre parejas en las que ambos aportan hijos a la unión.
Si ser padre es una misión delicada, ser padrastro es mucho más difícil. De eso son conscientes los sicólogos y terapistas estadounidenses -país donde, según las altas tasas de divorcio, en el año 2000 las familias biológicas serán una minoría- que han inundado los estantes de las librerías con títulos tales como Madrastra otra clase de amor, Haga la paz en su familiastra, Padrastros e hijastros, Tú, yo y tus hijos... y en donde desde hace ocho años se creó una organización dedicada exclusivamente a orientar estos nuevos hogares, con la sigla de SAA (Stepfamily Asociation of America).
En Colombia, aunque en las últimas décadas ha aumentado notablemente el número de hogares constituidos por personas separadas, el tema sigue siendo tratado casi exclusivamente a nivel de consejería familiar. La mayoría de las parejas involucradas en esta problemática actúan más por intuición y sentido común que sobre orientaciones claras acerca de su nuevo papel. Una terapeuta que ha trabajado con este tipo de familias es la sicóloga clínica Myriam Alarcón de Soler, quien ha identificado la dinámica inconsciente en las familias reconstituidas o no convencionales.

TRES MAS TRES NO SON SEIS
Eso sostiene la sicóloga, quien afirma que en la unión de personas separadas cada uno aporta no sólo su historia familiar, sino la historia anterior de pareja. Y se pregunta: "¿Podemos considerarlas como dos familias que se suman y hacen una más grande? ¿O serán dos familias que conviven bajo un mismo techo?". Y explica que estas familias no están conformadas solamente por la suma de personas (un padre, una madre y sus respectivos hijos), sino que entran otros integrantes ausentes-presentes: la madre o el padre biológicos y sus respectivas familias. "Esta pareja, a diferencia de la convencional, aporta hijos de otras uniones, los cuales se ven forzados a aceptar en el lugar del padre o de la madre biológicos a otro con quienes no tienen vínculos de sangre, y a convivir 'fraternalmente' con hermanos que no lo son".
Esa gran diferencia entre una familiastra y una familia biológica genera una serie de conflictos. Y aunque en todos los hogares hay problemas, estas uniónes tienen presiones extras que hacen más difícil la convivencia. El ingreso de otra figura -materna o paterna- en el nuevo hogar está cargado de connotaciones negativas. "La lealtad hacia sus padres biológicos entra en conflicto con el otro con el cual conviven, que ejerce hacia ellos funciones de padre y madre. Los hijos resienten a la persona que ocupa el lugar de padre o madre, y esta, a su vez, espera reconocimiento y cariño correspondientes a sus esfuerzos, con poca conciencia del conflicto que su presencia ocasiona", señala la sicóloga.
El asunto no es de poca monta. Lo que los expertos parecen decir es que el hecho de que el padre la ame no quiere decir que sus hijos la amarán y el hecho de que los niños vivan con usted no significa que usted será su mamá. La pregunta entonces es: ¿qué esperar? "Cortesía y respeto" -sostiene el sicoterapeuta Harold Blomfield, autor del libro Making Peace in your Step family: "Se puede tener una maravillosa relación sin la clase de amor que usted piensa que deberia tener". Claudia, madre de un niño y quien contrajo matrimonio con un hombre separado, padre de dos, señala: "Yo sé que mis hijastros me quieren, pero el amor es algo que ellos sienten por su madre y dármelo a mi puede parecerles una deslealtad".
En algo en que coinciden la mayoría de los consejeros familiares es en que el hecho de ser madre no garantiza su éxito como madrastra. "Aun las más calidas y amorosas madrastras pueden causar severos conflictos de lealtad", afirma la sicóloga Emily Fishler, asesora de SAA.
Pero, además, las reacciones son diferentes según el género y la edad de los hijastros. "Es más fácil establecer una buena relación con los niños que con las niñas porque en ellas entra a jugar la rivalidad por el conflicto edípico. Y desde luego es más sencillo con un pequeño que con un adolescente", dice la sicóloga Alarcón de Soler.
Lo cierto es que las situaciones de la vida real llegan a ser mucho más tensionantes que las graciosas escenas cinematográficas de la comedia Los tuyos, los míos y los nuestros. Ser una buena madrastra es un proceso que toma tiempo y paciencia. "Usted desempeñará las funciones de una madre -cocinar, lavar, recogerles el desorden, llevarlos al colegio, aconsejarlos, corregirlos-, pero no podrá reemplazar a la mamá", sostiene Patricia Papernow, autora del libro Becoming a Stepfamily. Como quien dice que, a pesar de ser titular, pasará mucho tiempo en la banca o jugará en muchas oportunidades de neutral.
Pero esto no implica que no se pueda alcanzar una cálida y honesta relación con los hijastros. Al decir de los expertos, es posible pero es algo que requiere un largo proceso de trabajo y compromiso. Según la doctora Papernow, toma entre 18 y 24 meses establecer una cordial relación con los hijastros y se requieren de tres a siete años para que una familiastra forme una relación armónica. La escritora estadounidense ha identificado siete etapas de transición antes de lograr una colivivencia armónica (ver recuadro).
Para el padrastro las cosas son generalmente más sencillas. "La relación no genera tantos conflictos como con la madrastra, por el papel mismo que representa la mujer en el hogar. Y porque es más difícil para la mujer aceptar los hijos del marido que para el hombre aceptar los de la mujer", dice la sicóloga Alarcón de Soler.

MADRASTRA DE MEDIO TIEMPO
La mayoría de las madrastras modernas no lo son de tiempo completo. Como al momento de la separación de una pareja, generalmente la custodia de los hijos es otorgada a la mujer, la mayoría de las madrastras lo son sólo de medio tiempo, cuando los hijos llegan al hogar del padre los fines de semana o durante las vacaciones. Y ser madrastra de fin de semana es más estresante que serlo de tiempo completo.
Es más difícil porque su papel es más ambiguo y existe menos oportunidad de establecer una comunicación. "Cuando el niño está todo el tiempo con la madrastra les queda mucho más fácil aceptarse mutuamente. En cambio, cuando tiene dos hogares, con dos órdenes distintos es más difícil y existen más celos y rivalidades", dice la sicóloga Alarcón. Como lo describe Clemencia -una madre de dos niñas, casada con el padre de dos adolescentes-, "cuando se aproximan las vacaciones, siento como si estuviera a punto de iniciarse la Segunda Guerra Mundial. Ellos vienen a ver a su papá y apenas si logro un acercamiento. Y a veces, en cuanto las cosas empiezan a marchar, su mamá viene a recogerlos. Así que a la siguiente vez tengo que volver a empezar de cero".
Y el asunto no es sencillo. Aunque uno de los mandamientos de las familiastras es que los nuevos esposos enfrenten como pareja los problemas de los hijos, a menudo el padre, que se siente culpable acerca de su divorcio, se muestra sobreindulgente y permisivo. "Jorge quiere ser el mejor amigo de sus hijos y entonces yo tengo que imponer la disciplina, recogerles el desorden, aguantarles las malas maneras y no encuentro ningún apoyo. No le gusta que sus hijos fumen, por ejemplo, pero los deja que lo hagan a escondidas mías, diciéndoles que no me cuenten. Entonces yo quedo como la bruja cruel cuando en realidad me siento como Cenicienta", dice Clemencia.

UN PAPEL SIN LIBRETO
Lo que pasa es que no es sencillo protagonizar un papel para el cual no se ha escrito el libreto. "La implementación de normas y límites en las familias reconstituidas plantea problemas especiales" -dice la sicóloga Alarcón de Soler-. De otra parte, agrega que "muchos esperan que el nuevo cónyuge ocupe el lugar del anterior, ausente por separación o muerte, como si se tratara de una sustitución. En el fondo, el duelo no se ha elaborado y hay dificultad para aceptar las diferencias". La verdad es que las múltiples parejas que a diario conforman nuevas familias intentan construirla como si antes no hubiera pasado nada. "Tratan de recomponer de manera mágica algo que ya tiene una cicatriz -dice la sicóloga-. Y en muchas ocasiones cuando se indaga el origen de los conflictos, estos tienen más que ver con problemas no resueltos de la relación anterior. Cuando se superan los conflictos de las familias de origen, también disminuyen en la nueva. Y esto permite a los niños una manifestación más libre y espontánea con la otra persona".
En la vida real no existen las fórmulas mágicas de los cuentos. Lo importante es que cada pareja encuentre su propia forma de convivencia", añade. Pero contrario a lo que sucedía hace algunos años, cuando los problemas de los hijos involucraban exclusivamente a los padres biológicos y dejaban por fuera a los padrastros, la nueva orientación de los consejeros familiares es lograr una especie de coalición paterna entre esos cuatro adultos que actúan como padres.
Se trata entonces de una labor que exige tacto, paciencia y disposición al compromiso, caracteristicas que reúnen muchas madrastras modernas quienes, al parecer, no son tan malas como las pintan. -
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