Lunes, 5 de diciembre de 2016

| 2016/02/08 15:57

Las ‘muñecas-ángeles’ que dan buena suerte

Una nueva moda se ha expandido en Tailandia: muñecas con supuestos poderes sobrenaturales a quienes hay que cuidar y alimentar son tendencia en el país.

La creencia generalizada es que las muñecas tienen un ángel o espíritu benigno adentro. Foto: AP.

Las muñecas Luk thep (“Ángeles infantiles” en tailandés) son la sensación en Tailandia. Sus dueños las pasean en cochecitos, les cambian la ‘pinta’, las peinan y les ofrecen comida de verdad.

La creencia generalizada es que las muñecas tienen un ángel o espíritu benigno adentro, a quienes sus dueños acuden en una ceremonia espiritual. A cambio de su cuidado, la muñeca les trae buena suerte y cumple sus deseos. 

El precio del juguete espiritista varía entre 2.000 y 11.000 bat, es decir, entre 55 y 305 dólares, según la página web oficial Childsangel.com. Pero en los últimos días las muñecas plantearon nuevas problemáticas de seguridad.

La aerolínea de bajo costo Thai Smile permitió que los dueños subieran con su “ángel infantil” y las registraran no solo como equipaje de mano sino que les pagaran su propio tiquete como cualquier pasajero (siempre y cuando utilizaran el cinturón de seguridad).

La única condición de la aerolínea es que no pueden sentarse en las salidas de emergencia ni ocupar la fila 34, reservada para pasajeros con necesidades especiales.

Frente a la iniciativa, la Policía tailandesa alertó el peligro de que las muñecas fueran usadas para transportar estupefacientes o productos de contrabando y debió pedir la suma atención de las agencias de inmigración.

Las autoridades aéreas temen que algunos pasajeros nerviosos se quejen por tener que sentarse al lado de las muñecas y que crean que sus dueños tienen problemas mentales.

Tailandia tiene la tasa de fertilidad más baja del Sudeste Asiático, lo cual podría explicar que personas adultas decidan ‘adoptar’ a las Luk thep.

Sin embargo, en un país de múltiples religiones, las supersticiones son personales y los ciudadanos de Bangkok están aprendiendo a vivir en el mundo de las muñecas.

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