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| 5/2/2015 10:00:00 PM

Las redes empeoran la tusa

Según estudios, olvidar a un ex es un proceso más largo y tortuoso por cuenta de las redes sociales. Expertos explican cómo hacer el duelo digital.

No hace mucho tiempo las inevitables penas de amor se trataban de una manera natural y predecible. Casi siempre la persona sabía que la relación había llegado a su fin, que era hora de seguir adelante y que el tiempo se encargaría de sanar la herida. Los casos más complicados se manejaban con la sencilla estrategia de ‘ojos que no ven, corazón que no siente’. “Guarda en una caja todo lo que te lo recuerde –fotos, regalos, cartas–, ciérrala y escribe ‘no abrir por seis meses’ y escóndela en el cuarto de los cachivaches”, aconsejaba a sus pacientes despechados el psicólogo Robert Weiss, vicepresidente senior de Clinical Development for Elements Behavioral Health y autor del libro Closer Together, Further Apart: The Effect of Technology and the Internet on Parenting, Work, and Relationships.

Ahora, dice, la tecnología ha creado nuevos dilemas que hacen estos procesos mucho más difíciles. Con él coincide María Elena López, para quien esos duelos son hoy más largos e intensos porque implican no solo cambiar el estado de ‘en una relación’ a ‘soltero’, sino tomar decisiones complicadas como bloquear al ex o también cortar con los lazos digitales de otros miembros de la familia política. Incluso hay que pensar en la posibilidad de no volver a aparecer por esas redes, lo cual para muchos es equivalente al suicidio digital. “Antes bastaba con no pasar al teléfono, pero ahora hay que pensar en Facebook y todas las sombras que quedan de ese amor en el mundo virtual”, señala López.

Para Weiss, lo mejor es tomar distancia de la persona, pero el giro tecnológico más complicado de los duelos modernos es que hoy los ex deben seguir en contacto a través de estas redes sociales, “lo que hace el proceso de seguir adelante más lento”, dice Weiss a SEMANA. Además, cuando el rompimiento y el duelo a veces se dan en público, como sucede a veces, el dolor natural del despecho aumenta.

Un grupo de investigadores de la Universidad de Florida dirigidos por la psicóloga Tanya Tran comprobó que terminar una relación hoy es una pesadilla. En el trabajo, publicado en la última revista de Computers in Human Behavior, Tran analizó cómo Facebook afecta la recuperación emocional de los despechados, especialmente aquellos que tienden a ser melancólicos. En un grupo de 37 personas que habían finalizado la relación amorosa pero aun seguían siendo amigos en Facebook, el duelo había sido mucho más duro porque la mayoría se obsesionó con esta red social para ver cómo vivían sus ex sin ellos, un comportamiento que puede resultar emocionalmente devastador porque implica mirar hacia un mundo donde ya no es bienvenido. “Facebook interrumpió el proceso de sanación de una relación anterior”, fue la conclusión de Tran, quien hoy trabaja en la Universidad de Brown.

Los expertos saben que en el trance de olvidar es importante esconder los objetos y fotos que recuerden al ser amado. Pero eso hoy es casi imposible porque toda la historia de la relación está en línea distribuida en comentarios, videos y fotos por Facebook, Vine, Twitter e Instagram. Es una extensa y enmarañada red que permanece después del adiós y amenaza con aparecer vívidamente en cualquier momento sin que nadie pueda controlarlo. “Las redes sociales quieren que usted publique todo cuando la relación está bien, pero cuando las cosas salen mal estos sitios no hacen nada para ayudar a borrar estos recuerdos”, dice Nick Bilton, periodista del diario The New York Times, quien relató en un artículo su tragedia para olvidar a su exesposa en los tiempos de internet. Su principal dilema era qué hacer con las fotos de la pareja, pues “dejarlas sería equivalente a tener un portarretratos con la foto de mi matrimonio en la sala”.

Pese a que la gente saca al ex de su lista de amigos, sigue expuesta a sus fotos y comentarios de los amigos comunes. Esto es incómodo aun cuando la persona está de acuerdo con haber terminado la relación. El peor momento llega cuando el otro empieza a salir con alguien o tiene una pareja estable. “Es muy difícil no enterarse, a no ser que se elimine a sí mismo de la red”, señala el experto. Así le pasó a Mario, un abogado de 25 años, que creyó haber borrado todas las fotos y videos que pudieran traerle recuerdos de su exnovia. Pero un día vio un viejo comentario de ella y se dio cuenta de que la foto de su perfil había cambiado y ahora aparecía con su flamante novio. “Sin pedirlo, la información llega”, dice.

Aunque para la mayoría mantenerse activos en dichas redes sociales es una tortura, algunos prefieren ese dolor a no poder satisfacer su curiosidad. “Acepto que soy masoquista, pero es mejor saber qué hace el tipo y mirar las niñas con las que está saliendo o si ya está cuadrado”, dice María José, experta en mercadeo. Como en este proceso se ve como ganador el que primero llegue a la etapa de aceptación, algunos también quieren mantener el contacto en las redes para poner celosos a los ex y mostrarles que están bien. En ese sentido algunos creen que el rompimiento total no existe, sino que la relación continúa de manera pasiva. “Es más una prolongación de la agonía”, señala Fabiola, administradora de empresas.

El año pasado los analistas de datos de Facebook constataron en un estudio que quienes acaban de recuperar su estatus de solteros usan la red 225 por ciento más luego del rompimiento. Lo anterior puede significar una de dos cosas: que están buscando apoyo de sus amigos, o que están podando sus cuentas. En 2012 otro estudio mostró que la mitad se dedicaba a borrar de su perfil la información, mientras que un tercio de los participantes admitió que lo hacía para subir fotos que pusieran celosos a sus ex.

Las numerosas ventanas virtuales invitan a la obsesión. Hace tres años Juan Carlos y su novia decidieron terminar, y lo que antes habría concluido en un triste adiós se convirtió en una experiencia amarga porque él empezó a analizar cada detalle del pasado de ella en Facebook. “Me entró la sospecha y me dediqué por un mes a analizar sus fotos de paseos y fiestas en todas las redes y concluí que ella me había puesto los cachos”. Los psicólogos dicen que ese contacto después de romper no es sano porque genera más amargura y dificulta las etapas del duelo. Muchos permanecen en la negación y por eso se demoran mucho más en llegar a la etapa de aceptar la realidad, cuando se alivia un poco la tristeza.

Weiss señala que es importante hacer una purga de fotos para que las nuevas posibles parejas, que seguramente van a chequear esa cuenta de internet, no tengan que ver los detalles de relaciones pasadas. Pero también recomienda, de manera preventiva, no publicar todas las intimidades. Así mismo, dice que es mejor nunca hacer comentarios desagradables del ex en estos sitios y ante todo, y al menos por seis meses, es preciso cortar con el pasado y todas las redes que lo conectan a ese antiguo amor. Porque si bien es cierto que el tiempo sana las heridas, estas pueden ser eternas si permanentemente se les echa sal.

Despechados digitales


Estos son algunos conceptos básicos para superar un duelo amoroso en los tiempos de la web 2.0:

1. No saque los trapos al sol públicamente. Solo conseguirá hacer el proceso más doloroso.

2.
Aun si quiere seguir siendo amigo de su ex tómese un tiempo para alejarse de él o ella.

3. Bloquee a su ex de sus redes sociales mínimo de seis meses a un año.

4.
El despecho no es una competencia. No trate de darle celos ni de mostrar que está bien. Lo importante es ir avanzando hacia la aceptación de la pérdida.

5. Borre las fotos de su sitio web. Los nuevos prospectos amorosos estarán analizando su historia y dejar evidencia de amores pasados fallidos no es una buena estrategia.
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