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| 2/5/2011 12:00:00 AM

Las seis enfermedades financieras

Estos son los males más frecuentes que enfrentan las familias colombianas al manejar su dinero. La buena noticia es que hay tratamiento para todos.

Los colombianos creen que en materia de salud financiera se las saben todas. Pero si se mira la billetera con lupa, cualquiera podría ver que hay huecos por donde se escapa el capital. Muchas veces gastan más de lo que tienen, pero también sucede que hacen inversiones sin haber antes saneado las deudas o planificado los gastos del año. Cuando llegan las épocas de vacas flacas, esos malos manejos salen a relucir y las finanzas familiares empiezan a tambalear. Según la firma Patrimonio Consulting Services, especializada en 'coaching' financiero, ni siquiera los gerentes de compañías se libran de esta situación, pues aunque son expertos en el manejo del dinero de otros, el suyo lo administran a la ligera.

El tema no es de poca monta. "Las finanzas personales son vitales para la sostenibilidad de la economía de un país -afirma Hugo Infante, uno de los conferencistas de esta compañía-. Cuando la gente tiene buena salud financiera y hay una cultura de previsión, la economía es más sólida", señala. Para reforzar su punto, recuerda que desconocer el tema llevó a muchas familias en Estados Unidos a tomar excesivos riesgos, con las consecuencias que ya se conocen. El antídoto, como propuso el gobierno de ese país en medio de la crisis, fue la educación en el tema de finanzas personales.

La firma hizo un sondeo entre familias colombianas y encontró que estas son las enfermedades financieras más comunes.

1. Adicción al gasto

La ciencia ha demostrado que las personas pueden ser muy irracionales a la hora de consumir. Y expertos como Dan Ariely sostienen que las compañías tienen estrategias de mercadeo muy claras para aprovechar esas inconsistencias. El dos por uno sería un ejemplo clásico. También lo es comprar una cosa que no se necesita solo por el simple hecho de que su precio esté rebajado. Para los 'coaches' financieros, gastar sin evaluar racionalmente el impacto de ese comportamiento generará en el futuro adicción al gasto. En estos casos la gente se deja llevar por la emoción del momento o por el entusiasmo de adquirir cosas aunque no respondan a una necesidad o a un proyecto de vida. Se trata de un comportamiento aprendido que requiere de terapia para ser superado. Muchos solo aprenden al entrar en bancarrota, pero la idea es prevenir este desenlace fatal al aprender a ser más consciente de los gastos.

2. Laberintitis monetaria

Según esta firma, el 85 por ciento de los colombianos no tienen un plan financiero integral y esto los lleva a desorientarse y perder el norte. Un plan es una serie de pasos para saber en qué colchón caer en caso de que se den situaciones inesperadas, como perder el empleo. La recomendación es que siempre debe haber un ahorro para estos tiempos imprevistos, que se calcula al multiplicar los meses que una persona tarda en conseguir empleo por los gastos de la casa. Sin un plan financiero integral, la gente no tiene objetivos claros ni mucho menos un programa para lograrlos en el tiempo. Lo que los expertos recomiendan es preguntarse qué se quiere hacer con la plata y ponerles a esos ingresos nombre y apellido: casa de campo, matrícula universidad, viaje a Asia. Si no se hace así, es muy probable que se gaste en cualquier cosa. Una familia sin objetivos financieros se involucra en cualquier proyecto o cualquier inversión, lo que puede ser fatal. "Es como montarse en un avión pero sin saber a dónde va", señala el experto.


3. Síndrome de las vacas gordas

Cuando las cosas marchan bien y los gastos de la familia son menores a los ingresos, la situación financiera es boyante y la gente se siente bien con su ritmo de vida y su nivel de consumo. Pero esta situación puede ocultar las falencias. Es como cuando en una piscina llena no se ve la baldosa rota. Por eso lo más sano es que las familias, sin importar el nivel de riqueza que tengan, "vacíen la piscina" cada tres meses, para revisar que todo está en orden. "Las peores catástrofes se dan en las casas que lo han tenido todo y asumieron que así sería por siempre",dice Infante. La gente debe hacer un análisis de riesgo en caso de que fallezca la única persona que sostiene la casa. Hay personas con más riesgo que otras, como los ejecutivos que hacen parapente y otros deportes de alto riesgo. Se puede resolver el tema al disminuir el riesgo, pero cuando esto no es posible, habría que considerar un seguro de vida. Lo importante es revisar periódicamente los planes, las tácticas y los correctivos para llegar al destino financiero planeado.

4. Dislexia inversionista

Querer invertir es un objetivo muy loable. Pero esto no se puede hacer sin antes tener organizados los cimientos de las finanzas de la casa. Hacerlo de otra manera sería como practicar la plana de la 'c' sin haber hecho la de la 'a'. En el plano financiero saltarse un paso podría llevar a tener una mezcla indebida de los pasos a seguir. La primera tarea es sanear las finanzas personales, es decir, saber que hay cómo pagar las cuentas necesarias para vivir. No se puede ahorrar si deben 11 millones en la tarjeta de crédito. Del mismo modo, no se puede invertir la plata extra que llegó de la herencia de la tía sin tener en cuenta que en marzo hay que pagar el impuesto del carro y no hay ninguna previsión. Cuando llegue esa cuenta y no haya cómo saldarla, es probable que la familia tenga que liquidar las inversiones a pérdida, porque tuvo que venderlas cuando necesitaba y no cuando tocaba. Solo cuando la familia tiene bases sólidas para cubrir sus gastos mensuales y anuales está lista para su etapa inversionista. Antes sería un suicidio financiero.

5.  Miopía

En Colombia no es frecuente que las familias consulten un asesor financiero de la misma manera en que visitan al médico para chequear el estado de su salud. Esto es un error. Por lo general, los asesores de los colombianos son los mismos proveedores de servicios y pólizas, como los consultores de bolsa y los gerentes de bancos, que son juez y parte en esa relación y envían información sesgada. "No es que no sean buenos, sino que una persona independiente puede ser de mayor confianza", señala Infante. Esto puede ocasionar una falta de visión a largo plazo. Se debe establecer una diferencia entre un asesor financiero que vende productos y un asesor financiero independiente, transparente y sin sesgos. Es por eso que la gente en Colombia sufre de soledad financiera. "No hay quién los acompañe en sus decisiones o les ayude a organizar los cimientos de sus finanzas personales".

6. Automedicación financiera

Muchos inversionistas se enfrentan a miles de opciones de inversión y no tienen asesoría, porque creen que no necesitan a nadie para resolver qué hacer con su dinero. Es así como a veces caen en esquemas de inversión que aparentemente son muy rentables, pero que en el fondo pueden ser pirámides. Su ego los enceguece y les hace pensar que pueden navegar en el mercado financiero sin información ni experiencia. Lo peor es que siempre se sienten atraídos por las inversiones más rentables, que son las más riesgosas. El antídoto es recurrir a los expertos independientes o hacer cursos para educarse y así evitar el analfabetismo en el tema.
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