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| 4/1/2006 12:00:00 AM

Llamadas con altura

Los expertos creen que muy pronto los pasajeros de aviones comerciales podrán usar sus celulares en pleno vuelo. Para muchos, este sería el fin de los viajes tranquilos.

Imagínese viajar por cinco horas en un 767 en el que se permite hablar por celular. Es probable que tenga que escuchar la pelea de la joven en la 12A con su novio, las últimas recomendaciones de la mamá sentada en la 20C para su hijo, al ejecutivo de la 10D dándole órdenes a su secretaria, o al joven de la 15F diciendo a su amigo: "Asómate que mi avión está pasando por encima de tu casa". En este momento, la terrible escena suena descabellada. Pero es posible que en menos de dos años sea pan de cada día.

La Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC, por su sigla en inglés), que regula las comunicaciones en tierra y que prohibía el uso de celulares en vuelo, se encuentra revisando desde 2004 esa medida para decidir si cambia estas normas y propone alternativas que permitan la comunicación de los viajeros aéreos.

Al mismo tiempo, la industria del transporte aéreo está introduciendo aviones con servicio de acceso a Internet, como sucede en los nuevos Airbus. De hecho, Lufthansa y Emirates Airlines ya ofrecen ese servicio inalámbrico para que los pasajeros puedan enviar mensajes de texto desde un teclado instalado en la nave o desde su computador personal.

Otras aerolíneas, en conjunto con empresas de comunicaciones, están realizando sus propias pruebas para permitir el uso de los celulares al final de año. Entre ellas están Tap Air, de Portugal; BMI, de Gran Bretaña, y American Airlines, de Estados Unidos, que hizo sus pruebas hace más de un año en un vuelo sobre Texas. En esa oportunidad a los pasajeros se les permitió hacer llamadas desde sus celulares para probar la seguridad y la calidad de una nueva tecnología desarrollada por Qualcomm. Tanto la Administración Federal de Aviación (FAA, por su sigla en inglés) como la FCC supervisaron la prueba.

Mientras la FCC teme que los celulares activos en el aire causen caos en las comunicaciones en tierra, para la FAA la preocupación es que interfieran con el sistema de navegación de la aeronave. Por ello, tan pronto como se cierra la puerta de la misma, los pasajeros deben apagar sus móviles y otros dispositivos electrónicos. Una vez en el aire, todos ellos se pueden encender, excepto los celulares. "En las pruebas, cuando se puso un aparato celular al lado de los sistemas de navegación, se observó cómo éste alteraba su lectura", manifestó Ángel Cavaleiro, gerente de Delta Airlines en Colombia.

Las soluciones, por lo tanto, deben contemplar ambas inquietudes. La propuesta de Qualcomm consiste en instalar en el avión una especie de torre celular conocida como picocell, que recogería las señales telefónicas de los celulares y luego, dependiendo del sistema de recibo, las reenviaría a un satélite o directamente a la tierra. El avión sería una especie de hot spot en el que se permitiría la transmisión de voz y de mensajes por Internet. AirCell, otra empresa del ramo, propone un sistema mediante el cual no se usan las celdas ubicadas en tierra, sino otro grupo de receptores que sería localizados estratégicamente en el suelo para esta labor. Según Daniel Verswyvel, director comercial de Sony Ericcson, uno de los obstáculos técnicos es que el avión viaja a 10.000 metros, una altura en donde es difícil que reciba señal y a una velocidad mucho mayor que un vehículo, lo cual dificulta pasar de una celda a otra. El sistema de AirCell permitiría enviar la señal a 15.000 metros y la conexión de un transmisor al otro se podría realizar sin problemas, aun cuando el sujeto se mueva a 850 kilómetros por hora.

Para un país como Estados Unidos sólo se requerirían de 150 de estas nuevas celdas, con lo cual se cubrirían los viajes continentales. En los vuelos interoceánicos las señales se tendrían que transmitir por satélite.

Aun cuando se superaran los inconvenientes técnicos, quedarían pendientes los inconvenientes sociales de permitir el uso de celulares en un avión. Según dijo a SEMANA Chelsea Fallon, vocera de la FCC, parte del procedimiento para analizar la decisión es permitir que la gente se manifieste frente al tema. Se recibieron cerca de 8.000 comentarios y muchos mostraron una gran preocupación por tener que viajar al lado de un fanático del celular.

Paradójicamente, buena parte de los viajeros frecuentes, hombres de negocios en su mayoría, que dependen del computador y del celular para su trabajo, consideran el tiempo de vuelo un momento para descansar, leer un buen libro, escribir cartas a amigos, dormir e incluso trabajar concentrados sin tener que sentirse culpables por no estar disponibles. "Es un espacio muy pequeño y sería muy incómodo. Yo prefiero que fumen, pero que no hablen", dijo Carlos José González, un gerente que debe hacer viajes de hasta 17 horas. "Yo no anticipo ese momento. La gente habla por el celular como si no hubiese nadie a su alrededor. A veces muy alto, manifestó un abogado. Los que viajamos tendremos que encontrar una manera de establecer ciertas normas sociales para ese uso en el avión", añadió. (Ver recuadro).

Mientras la FAA y la FCC no estén completamente seguras de que el uso de los celulares en vuelo no pone en peligro la operación de la aeronave, la prohibición se mantendrá. Aún más, algunos expertos creen que es posible que los celulares nunca se permitan durante las maniobras de despegue y decolaje. Pero todo es cuestión de tiempo.
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