Sábado, 21 de enero de 2017

| 2001/01/15 00:00

¡Llegaron las vacaciones!

Todos sueñan con el descanso de fin de año pero encontrarse en casa sin nada qué hacer puede resultar un infierno. Una experta habla de cómo prevenir este mal.

¡Llegaron las vacaciones!

Las vacaciones son el momento más esperado del año para hacer lo que venga en gana, sin importar los horarios ni las presiones. Y aún más especiales son las vacaciones de Navidad, época que no sólo involucra un merecido tiempo de ocio después de un año de trabajo sino también una fecha llena de celebraciones en familia.

Pese a toda esa expectativa de alegría las vacaciones pueden no ser la maravilla esperada sino un verdadero infierno. La rutina establecida durante el año se rompe y la familia, que antes compartía sus espacios a unas determinadas horas del día, ahora está reunida todo el tiempo en el mismo lugar. Tanta cercanía puede ser peligrosa, sobre todo si no se está preparado.

La señora empieza a sentir que su esposo estorba en la casa. El, por su parte, no tolera la algarabía que hacen los niños mientras pretende ver un programa en la televisión en paz. Los niños, a su vez, se quejan de estar aburridos en medio de los grandes y sin la compañía de sus amigos de colegio. “La sorpresa es que las vacaciones ni son tan maravillosas ni tan especiales sino más bien un desastre”, afirma Annie de Acevedo, una sicóloga que por primera vez decide tocar en forma clara el descanso en familia y la importancia de celebraciones como la Navidad para el fortalecimiento de la estructura emocional de padres e hijos.

Estos temas hacen parte de un libro suyo sobre pautas y reflexiones para los padres titulado La buena crianza, que acaba de salir a la venta, bajo el sello de Editorial Norma.

Para la experta los roces y los conflictos en familia pueden aflorar fácilmente en vacaciones si se confunde la idea de descanso con la de total inactividad. “La gente olvida que las vacaciones son un cambio de actividad, una ruptura de la rutina, pero de ninguna manera significan no hacer nada”.

No se trata de planear expediciones a la Antártida ni safaris por Africa. Aun si la familia va a estar en casa durante la temporada decembrina es importante que todos sus miembros se reúnan a hablar sobre qué es lo que cada cual espera de las vacaciones y planear ciertas actividades individuales y colectivas de acuerdo con los intereses de cada uno.

La opinión de los otros se debe tener en cuenta para no caer en el error de imponer como necesarias las actividades de una sola persona.

Cuando la familia se queda en casa es bueno darles la oportunidad a los hijos de hacer actividades que nunca antes habían podido realizar. Matricularse en las clases de karate o ir de turismo por los más interesantes sitios de la ciudad puede ser una buena manera de aprovechar el tiempo.

Aun si las personas deciden salir de la ciudad para cambiar de panorama las cosas pueden complicarse. Si no se tienen las comodidades de la casa la familia puede quedar esclava de la atención del bebé. Es frecuente que los más pequeños se pongan irritables cuando les cambian la rutina. Cuando se abandona el hábitat natural de los hijos, la sicóloga les recomienda a los padres empacar en la maleta juguetes y alimentos que sean familiares para que no extrañen su casa.

Por eso es crucial que se tengan en cuenta estos aspectos antes de decidir a dónde ir. Annie de Acevedo opina que cuando hay niños pequeños es bueno pensar en viajar o permanecer en lugares donde ellos tengan oportunidad de divertirse, como en la playa o una finca.

Navidad, bella Navidad

La celebración de la Navidad le da un sello especial a esta temporada de descanso. Según la sicóloga, lo más importante es celebrar, no importa cómo. Explica que estos rituales son un alimento sicológico que nutre emocionalmente a los niños y cuyos recuerdos van quedando grabados en la mente. En el futuro la evocación de estos instantes serán como una tabla de salvación para poder atravesar los momentos más angustiosos. El siquiatra Bruno Bettelheim cuenta una anécdota en el libro No hay padres perfectos sobre cómo los niños en la Segunda Guerra Mundial guardaron como grandes tesoros adornos navideños de sus casas. Con estos objetos, que no eran otra cosa que símbolos de alegrías pasadas, lograron enfrentar el abandono del presente.

Las reuniones y novenas ayudan a establecer la idea de un vínculo familiar fuerte, lo cual les da seguridad a los pequeños. Además les produce un sentido de pertenencia, que es importante pues lo transmitirán a la siguiente generación.

Dada la importancia de esta temporada Annie de Acevedo recomienda a los padres separados con hijos comunes hacer un esfuerzo para que puedan disfrutar de ambas familias y en la medida de lo posible estar juntos para que los niños vean que sus padres pueden reunirse a su alrededor en estas fechas.

Para la especialista es muy importante también la mesura. Es una fecha familiar pero no se puede exagerar y permanecer todos los días con la tía abuela o el primo en segundo grado que hace tanto no visitaban. Así mismo se debe tener cuidado con las personas que se invitan a pasar una temporada en la casa.

Pero tal vez lo más importante es tener en cuenta que las vacaciones pueden generar un desequilibrio y que se requieren en ciertos ajustes. La mejor manera de lograrlo es definiendo con la familia inmediata en forma clara y honesta el concepto del disfrute en vacaciones y diseñar una serie de actividades de acuerdo con los intereses de cada uno.

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