Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2015/11/28 21:00

Lo que usted no sabía sobre Albert Einstein

Era un patán con las mujeres, fue un pacifista y defensor de los derechos civiles, y cuando ganó el premio Nobel en 1922 curiosamente no se lo dieron por la teoría general de la relatividad.

Genio y figura

Einstein admitió ser un inepto social cuando se le ofreció ser presidente de Israel. Se comportaba como un patán con las mujeres. Su segundo hijo fue diagnosticado con esquizofrenia y, aunque siempre lo mantuvo, luego de 1933 nunca volvió a verlo. Fue un pacifista y defensor de los derechos civiles. Se rumora que inspiró el personaje de Yoda en La guerra de las galaxias.



Nobel en 1922

Después de producir un revolcón en la física durante los primeros años del siglo XX, todo el mundo esperaba que Einstein recibiera un Premio Nobel de Física. Pero el reconocimiento, en opinión de muchos, llegó muy tarde: en 1922. Además se lo otorgaron por el descubrimiento de la ley del efecto fotoeléctrico, de 1905, y no por la teoría general de la relatividad. Einstein no asistió a la ceremonia el 10 de diciembre de 1922 porque estaba en Japón, pero cuando pronunció su discurso de aceptación, en julio del año siguiente, solo habló de esta última.

¿Autoría compartida?

Dado que varios matemáticos ayudaron a Einstein a solucionar escollos en la formulación de su teoría, se discute si su autoría debería ser compartida. En particular, analizan qué elementos de las ecuaciones matemáticas fueron descubiertos por él y cuáles por David Hilbert, un matemático que presentó una teoría muy similar una semana antes. “Si uno es justo y honesto debería hablar de la teoría de Einstein-Hilbert, pues el último la tuvo más clara más temprano”, dice Rafael Bautista Mena, profesor de la Universidad de los Andes. Sin embargo, Walter Isaacson, biógrafo de Einstein, opina que no porque “las ecuaciones solo formalizaron una teoría creada y compartida con Hilbert”.



La suerte de su cerebro

Einstein murió a los 76 años en abril 18 de 1955 como consecuencia de un aneurisma. Apenas unas horas después de su muerte, el patólogo Thomas Harvey removió su cerebro sin permiso de la familia y lo preservó con el fin de encontrar las raíces anatómicas de la genialidad. Luego envió trozos del órgano a diferentes especialistas. Hasta el momento se han publicado seis estudios sobre su cerebro y cada uno magnifica una característica anatómica de este, pero ninguno ha dado resultados que indiquen la razón de su superioridad mental.


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