Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2007/11/10 00:00

Los aeróbicos del cerebro

Mejorar la memoria y la concentración puede ser tan fácil como hacer ejercicios frente a un juego de video. El 'neurofeedback' es una alternativa para adultos y niños con déficit de atención.

Los aeróbicos del cerebro

El electroencefalograma que el sicólogo le entregó esa mañana de octubre explicó muchas de las dificultades que Sonia había tenido durante su vida. "Se detectaron caídas frontales cada cuatro segundos", le dijo el experto. Esto significaba que cada cuatro segundos ella perdía información por falta de atención. De inmediato, Sonia entendió por qué olvidaba el lugar de una cita o el momento en que el profesor ponía una tarea. Cuando leía libros, la dificultad era mucho más evidente. Luego de haber pasado 10 páginas se daba cuenta de que no había estado poniendo atención, lo cual resultaba frustrante.

Eso no fue todo. El examen mostró que sus ondas delta, las que predominan durante el sueño, registraban un nivel alto. Eso explicaba sus respuestas aceleradas e impulsivas y sus bajos niveles de atención selectiva. Ella admite que siempre se ha caracterizado por tomar decisiones rápidas, muchas veces con consecuencias graves en su vida. "El cerebro, le explicó el sicólogo, es como un armario con muchos cajones en los que la gente guarda los asuntos de su vida. Una persona con un nivel eléctrico normal abre cada cajón cuando lo necesita, en forma voluntaria, y luego lo cierra. En su caso, usted abre ese cajón, pero no lo cierra. Lo anterior se traducía en que Sonia les prestaba demasiada atención a estímulos irrelevantes que la perturbaban por más tiempo del normal. Eso sucede con quienes tienen déficit de atención: abren todos los cajones, los miran, los analizan, les dan vueltas…", añadió.

La prueba que se le practicó a Sonia es el paso inicial del neurofeedback, una técnica que ha tomado auge entre ejecutivos, deportistas y estudiantes y que sirve para mejorar la creatividad, la atención y la memoria, y en general los procesos de pensamiento. "Al aumentar todo esto, la técnica tiene un efecto sobre la inteligencia", dice el sicólogo Andrés Osuna, director médico de Recta Mente. También está indicado para quienes sufren de trastornos como epilepsia, depresión o ansiedad. Los estudios han mostrado que el 70 por ciento de los niños hiperactivos obtiene buenos resultados con el neurofeedback.

El electroencefalograma es la base del mapeo cerebral que se practica para detectar cómo está la actividad eléctrica de dicho órgano. A Sonia le colocaron 21 electrodos en diferentes partes de la cabeza y cada uno de ellos le medía alrededor de un millón de neuronas. Durante este examen, el terapeuta le pide al paciente realizar algunas pruebas, algunas tan sencillas como cumplir una misión en un videojuego o recordar una secuencia musical. Días más tarde le entrega un reporte en el que se detalla cómo están la creatividad, la memoria y la atención, de acuerdo con las gráficas de las áreas estudiadas. A continuación se diseña un protocolo que se adapte a las necesidades de cada paciente. Y ahí es cuando comienza lo interesante: el entrenamiento.

En la primera sesión, Sonia se sentó frente a una pantalla con un divertido juego. Esta vez se le colocaron sólo tres electrodos, uno en la parte superior del cerebro y otro en la oreja. Su misión era lograr que una de las dos naves llegara al espacio exterior más rápido que la otra. "Parecía magia, pues no había un 'mouse', ni teclas que presionar. La nave se movía con los impulsos eléctricos de mi cerebro", dice Sonia. El terapeuta le explicó que la nave suya correspondía a sus ondas beta, que debían subir, y la otra nave, su contendora, eran sus ondas delta, que debían bajar. En realidad era una competencia consigo misma. Cada vez que la nave suya se desplazaba en la pantalla, ella escuchaba un estímulo auditivo.

Con este tipo de ejercicios se busca que el cerebro, que responde fácilmente a los estímulos, aumente las ondas que el paciente necesita para mejorar alguna actividad del cerebro. "Es posible enseñar al cerebro a que se relaje o se duerma más fácilmente o preste atención", dice el siquiatra Pedro Delgado. Si se trata de un niño con trastorno de déficit de atención, se puede educar su cerebro para que produzca ondas relacionadas a estados de atención. Juan Javier Malaver, de 10 años, logró cambios radicales a partir de la segunda semana de terapia. Su madre cuenta que tenía problemas de atención y agresividad que lo habían llevado a un peregrinaje por seis colegios, numerosas terapias y a un laberinto sin salida. "Hoy vemos un niño más tranquilo, más pensante, analítico y sociable", dice Hilde, su madre. En síntesis, el paciente adquiere el control voluntario y consciente de funciones cerebrales que aparentemente no se pueden manipular. Vanesa Sarasty, quien acaba de terminar el entrenamiento, confirma que hoy ella controla esas ondas. Cuando se siente cansada o desatenta, sólo tiene que recordar el sonido de la computadora asociado a las ondas que aumentan la capacidad de atención.

Todo esto se logra, según Osuna, después de 40 sesiones, cada una de 20 minutos. "El 'neurofeedback' no hace milagros, pero reduce los síntomas incómodos en un 70 u 80 por ciento", dice. "Se triplicará su capacidad de resistencia para leer", le dice a Sonia. "Notará que lee durante cinco o seis horas seguidas sin molestias". Sarasty ya lo ha comprobado. Antes dejaba un libro en menos de una hora y hoy le sorprende que lee sin cansarse. "Se me quedan más cosas y no me siento agotada", dice.

La técnica se descubrió a finales de los años 50, pero el auge se dio sólo a mediados de los 90, cuando se perfeccionaron los equipos tecnológicos que permitían llevar a cabo el entrenamiento. Es reconocida en el mundo como una alternativa a los medicamentos en los niños con déficit de atención y recientemente, como una ayuda a personas normales que quieren mejorar su desempeño. Esta técnica fue clave, según los medios, para la victoria de la selección italiana en el Mundial de Fútbol y es una práctica que no falta en la rutina de entrenamiento del golfista Tiger Woods.

Sonia sólo lleva dos sesiones de neurofeedback y en esas dos oportunidades le ha ganado la carrera a su nave contendora, es decir, a las ondas delta. Las 40 sesiones cuestan alrededor de 2.500.000 pesos. Pero es una plata bien invertida, según ella. Y concluye: "Es como ir al gimnasio para tonificar los músculos, pero en este caso lo que ejercito es mi cerebro".

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