Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2008/12/23 00:00

Los chicos Facebook

Los jóvenes que lograron que 14 millones de colombianos marcharan contra las FARC el pasado 4 de Febrero cuentan a Semana.com cómo lo hicieron. El mundo mira con admiración su hazaña.

Estos cuatro jóvenes que no se conocían lograron una de la mayores movilizaciones pacíficas en la historia de Colombia.

Lograr que 14 millones de colombianos marcharan contra las FARC el lunes 4 de febrero de 2008 en 200 ciudades del mundo, de 40 diferentes países, fue una hazaña. Era la primera vez que ciudadanos comunes y corrientes, de todos los estratos, decididos y sin temor, vestidos con una camiseta blanca, le pusieron la cara a un actor del conflicto armado. En la historia reciente no hay precedentes de algo así en el mundo ni siquiera la protesta contra el Apartheid en Sur África o la de Mayo del 68 en París.

Lo más significativo es que esta movilización la convocó y organizó un grupo de jóvenes que no pasan los 35 años, que no se conocían entre sí y que no tenían acceso a los principales medios de comunicación, ni contactos con los personajes más influyentes del país, mucho menos del mundo.

Sus únicas herramientas eran Facebook, una de las redes sociales en Internet más populares en Colombia, los correos electrónicos, los foros, los chats y Skype. Con eso, lograron en solo un mes que las alcaldías de las capitales más importantes les dieran permiso para este simbólico acto. En Nueva York les facilitaron la plaza de las Naciones Unidas; en Madrid, la plaza España; el Obelisco, en Buenos Aires; la Place de la Ville, en París, y la de Bolívar en Bogotá.

La respuesta de la gente y el apoyo de las autoridades fue posible gracias a que, como ellos mismos lo afirman, coincidieron una serie de circunstancias que crearon el ambiente preciso para que la gente saliera de sus oficinas y casas a marchar. “Todo el universo estaba alineado para que fuera así”, dice Rosa Cristina Parra, una de las integrantes del movimiento.

La primera coyuntura fue la mezcla de rabia y frustración que sintió el país luego de la gran expectativa por la entrega de Emmanuel por parte de las Farc, que resultó ser un fiasco. “Con ese hecho y las condiciones de abandono en que tenían a los secuestrados, las FARC estaban mostrando su cara cruel”, dice Oscar, un ingeniero barranquillero que trabaja en el Sena en el área de tecnología. Ante su indignación, ese 3 de enero, Morales pensó: “Sería chévere que alguien hiciera algo, que alguien protestara”. Esa misma noche, en la soledad de su cuarto, se dio cuenta de que ese alguien podía ser él mismo y tomó la iniciativa de crear un grupo en Facebook al que le puso el nombre de Un millón de voces contra las FARC. Ya estaba familiarizado con la fuerza de Facebook para convocar a la gente pues una de las responsabilidades en su trabajo era mantener unidos a los aprendices del Sena en todo el país, un reto que había logrado a través de esta red social.

En menos de doce horas, el grupo ya contaba con 1500 miembros, algo muy inusual incluso para los estándares de Facebook. “Yo ya no podía detener esto, sentía la responsabilidad de hablar con la gente”, afirma Morales. Fue en esas conversaciones en que cruzó su destino con el de Carlos Andrés Santiago quien desde Bucaramanga propuso a través del mismo sitio web la idea de marchar el 4 de febrero. Ellos dos se unieron a Rosa Cristina Parra quien desde Bogotá empezó a diseñar estrategias para organizarla. A medida que iban pasando los días se les fueron uniendo otros colombianos en diferentes partes del país y en el mundo que querían también replicar la idea en sus ciudades. Ellos, desde Colombia, analizaban quienes tenían el potencial de liderarlas y “los guiábamos y les decíamos que ellos mismos trazaran las rutas en cada ciudad”, dice Rosa Cristina.

Era tal el flujo de trabajo para entonces que dispusieron de Colombia soy yo, un dominio establecido por Rosa Cristina hace un tiempo, que usaron para emitir comunicados de prensa y llegarle a la gente que no estuviera en la red de Facebook. Así mismo emplearon una herramienta de Gmail, el servicio de correo electrónico de Google, para organizar eventos en el que los diferentes coordinadores tenían un manual de instrucciones para seguir. Para cuando los medios de comunicación se enteraron del grupo, ellos ya tenían andando una organización con una estructura impecable.

Las cadenas radiales fueron las primeras en entrevistar al grupo y al poco tiempo se empezaron a publicar editoriales en los más influyentes periódicos. Fue cuando surgieron criticas sobre por qué marchar por las FARC y no por otros grupos involucrados en el conflicto. “Tratamos de estar ajenos a ese debate pero cuando tocaba siempre defendimos la propuesta como algo que respondió a una coyuntura del país y un clamor que surgió de civiles sin ningún vínculo político”, dice Morales. “Fuimos simplemente una antena que sintonizó a toda esa gente”, afirma Rosa Cristina.

La fuerza de la marcha ya no la paraba nadie. A medida que pasaban los días, surgían nuevos elementos que le daban sentido a muchos a unirse a la protesta. Precisamente otro detonante fueron las pruebas de supervivencia que trajeron los secuestrados liberados en Venezuela, en especial el video de una Íngrid Betancourt demacrada y la conmovedora carta del coronel Mendieta en la que expresaba su dolor por la “indiferencia de los buenos”. Todos estos hechos exacerbaron el sentimiento de dolor de los ciudadanos.

Para entonces los medios de comunicación de todo el mundo ya los habían contactado. Este despliegue mediático sirvió para que cuando tuvieron que pedir permiso a las autoridades de cada país no tuvieran problemas. “En todas las ciudades nos autorizaron las plazas más importantes”, recuerda Morales.

Finalmente, cuando llegó el 4 de febrero el grupo contaba con 400 mil miembros, 200 coordinadores en el mundo y una misión que cumplir. No sabían qué iba a pasar. Habían escogido el lunes para que la gente ya estuviera afuera en las calles trabajando e invitaron a salir en el horario del medio día para que la marcha no influyera en lo laboral. Pensaron que el evento duraría apenas una o dos horas. Sin embargo, en Barranquilla, cuando Morales vio por televisión las imágenes que empezaron a transmitir los noticieros a partir de las 9 de la mañana, no lo podía creer. “Ni en los mejores cálculos habíamos previsto ese resultado”, dice.

Algunos hoy creen que ésta y otras marchas no sirvieron para nada pero Morales, Santiago y Parra están convencidos de que sí fueron efectivas. Por un lado, consideran que el mensaje llegó a la selva. Según estos jóvenes, uno de los principales efectos de la multitudinaria protesta fue darles un golpe a la moral y la psique de los guerrilleros, que se dieron cuenta de que “no tenían el apoyo popular, con lo que se les derrumbó el mito de que son el ejército del pueblo”, dice Morales. Este simple hecho, según él, incidió en el número de deserciones que se dieron en el transcurso del año por parte de miembros de la guerrilla.

Por otra parte, la marcha fue una voz de aliento para los secuestrados. El teniente Raimundo Malagón, liberado por el ejército en julio, ese día estaba atento a lo que decía la radio acerca de la marcha. “Aunque es difícil decir que nos sentimos felices en el cautiverio, ese día sí pudimos interpretar la solidaridad del pueblo colombiano, que antes, desde la selva, se veía indiferente”, afirma. También cree que la marcha generó un desprestigio internacional a la imagen de las FARC pues la comunidad internacional pudo ver que buena parte del país se manifestó en contra del grupo y del secuestro como arma política. “Ese día el mundo vió que las FARC no tenían ese apoyo”, afirma Santiago.

El eco que tuvo la rápida y eficiente organización de la marcha en los medios de comunicación internacionales también dividió en dos la historia de las redes sociales. Marck Suckerberg, fundador de Facebook invitó a Morales a las instalaciones de este sitio web en Palo Alto, para que diera una conferencia a todos sus empleados sobre cómo habían utilizado esa herramienta en Colombia. “Ellos nunca sospecharon que podría servir para este tipo de iniciativas”, comenta Morales. Como resultado de esta reunión, los directivos de Facebook acordaron crear una aplicación que bautizaron como Facebook for Good, que busca apoyar otras buenas causas en el mundo. “El 4F demostró que, aunque hubo el apoyo de los medios tradicionales, la redes sociales son un motor de comunicación impresionante”, añade.

La marcha y el poder de convocatoria que se dio a través de las nuevas tecnologías también interesó a James Glassman, sub secretario de Estado de los Estados Unidos. Esta oficina buscó otros casos parecidos y encontró un puñado de movimientos que se han apoyado en la red para luchar contra diferentes flagelos, como la violencia o el terrorismo. De ahí surgió la Cumbre de lucha mundial contra el terrorismo en Nueva York, a la que fue invitado Morales y en la que el barranquillero pudo contar su historia ante un auditorio integrado por representantes de Google, YouTube, Facebook y Howcast.

La marcha, según ellos, también cambió en dos la historia de Colombia. “El 2008 pasará al recuerdo como el año en que le dimos fin a la indiferencia”, dice Morales. “Antes no éramos capaces de hablar de las Farc y luego del 4F lo hacemos sin temor”, señala.

La marcha también les cambió la vida a estos jóvenes de mil maneras. Todos admiten que cuando comenzaron en enero su visión del país era mucho más limitada mientras que hoy conocen más su complejidad. Aunque Morales sigue en su cargo en el SENA tuvo que mudarse a Bogotá y reorganizar sus prioridades. “El 4F”, dice, “nos puso la responsabilidad de ser voceros de esa sociedad que no tenía voz. Nuestra misión es que no se vuelvan a callar”. Tal vez ya no recurrirán a las marchas, pues consideran que hay que ser creativos e innovadores en las estrategias para movilizar a la gente. Pero sí seguirán apoyando a los desmovilizados y fomentando las deserciones. “Es un paso a la vez”, afirma. “Los problemas sociales son muchos y no se puede enderezar a Colombia en un día”.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.