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| 2/10/2014 12:00:00 AM

Los desórdenes del piso pélvico, una epidemia oculta

Estos trastornos afectan a aproximadamente el 30 % de las mujeres en algún punto de sus vidas. Los expertos recomiendan tratarlos a tiempo.

Hay enfermedades silenciosas que producen vergüenza y aislamiento social, pero no por eso dejan de ser habituales. Los desórdenes del piso pélvico o los daños en el grupo de músculos que sostienen los órganos de la región pélvica -como el útero, la vejiga y los intestinos- afectan a casi un tercio de las mujeres durante el transcurso de sus vidas. Sin embargo, poco se conoce al respecto.

Los músculos del piso pélvico desempeñan casi todas las funciones de dicha zona del cuerpo, entre ellas la función sexual y el control de esfínteres. Por eso cuando una persona presenta una disfunción, su calidad de vida empieza a deteriorarse. Las alteraciones de estos ligamentos puede provocar incontinencia urinaria, incontinencia fecal o prolapsos genitales, es decir “el descenso de los órganos a través de la vagina”, explicó a Semana.com Enrique Ubbertazzi, uroginecólogo del Hospital Italiano de Buenos Aires, Argentina, y representante de Latinoamérica de la Asociación Internacional de Uroginecología (IUGA, por sus siglas en inglés), dirigida por Willy Dávila, jefe de uroginecología de la Cleveland Clinic Florida Weston.

Según Ubbertazzi, existe la creencia de que este mal afecta solo a las mujeres mayores, y aunque es evidente que hay más casos en la etapa posmenopáusica, puede ocurrir a cualquier edad. El problema más grande es que muchas lo desconocen porque no lo consultan con un especialista. “Algunas pacientes pierden orina al hacer actividad física o cuando estornudan. Ese es uno de los síntomas más comunes. El prolapso genera la sensación de tener una bola o una masa en la vagina”, afirma el experto que estuvo presente en el simposio regional de la Asociación Internacional de Uroginecología (IUGA, por sus siglas en inglés) celebrado entre el pasado 7 y 8 de febrero en Bogotá.

Hay varios factores que influyen en la aparición de estos trastornos. En primer lugar la pérdida del colágeno, una sustancia del organismo que es “el pegamento que mantiene en pie los órganos. Como el cemento de los ladrillos de un edificio”, explicó a Semana.com Manuel Antonio Plata, uroginecólogo de la Clínica de Incontinencia de la Fundación Santa Fe, en Bogotá.

Las madres suelen sufrir este tipo de males luego del parto. La obesidad, el tabaquismo, la tos crónica, el enfisema pulmonar y el estreñimiento crónico también aumentan el riesgo de padecerlos. De igual forma, “las mujeres que realizan actividades que requieren mucho esfuerzo físico, como trabajos pesados o incluso las deportistas que levantan pesas, son más propensas”, dijo a Semana.com Beatriz Arias, médica ginecóloga y obstetra de la Fundación Santa Fe, subespecialista en uroginecología de la Cleveland Clinic y organizadora del simposio de la IUGA en Bogotá.

Lo anterior sumado a que la mujer moderna hace actividades físicas que en otra época no realizaba y a que la expectativa de vida ha aumentado, muestra un panorama alarmante, pues la patología podría duplicarse a mediados del siglo XXI. Por ese motivo tener un estilo de vida saludable es fundamental para prevenir este tipo de alteraciones que afectan a la mujer en su intimidad y en su vida social.

Sin embargo, también hay disponibles tratamientos realizados por expertos en uroginecología, la rama especializada de la ginecología encargada de diagnosticar y manejar los desórdenes del piso pélvico. “Hay ejercicios de fortalecimiento muscular, terapias con estimulación eléctrica y cirugías de reconstrucción vaginal que pueden ayudar a las pacientes”, afirma Plata.

Los avances en el área de la uroginecología han sido enormes en la última década. Y esto se refleja en el creciente número de sociedades uroginecológicas que han surgido y forman parte de la IUGA que cuenta con aproximadamente 3.000 miembros alrededor del mundo. Hoy día las cirugías son ambulatorias y menos invasivas. Además la recuperación es más rápida. “En el pasado al paciente le tocaba internarse durante varios días y utilizar sondas: Incluso a veces tocaba hacerle incisión abdominal para corregir los prolapsos”, dijo Ubbertazzi a este portal.

Los expertos coinciden en que la clave está en prevenir, pero también recomiendan a las mujeres que padecen trastornos del piso pélvico que consulten a un especialista tan pronto sientan alguna anormalidad en el funcionamiento de sus sistemas digestivo y genitourinario.
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