Martes, 6 de diciembre de 2016

| 2016/08/25 18:00

Efectos negativos del estrés

Cuando no sabemos controlar el estrés, este puede provocar un impacto negativo sobre nuestra salud física y mental.

El estrés hace que la glándula pituitaria aumente la producción de hormonas como la adrenalina y el cortisol. Foto: Thinkstock

El estrés es una reacción a situaciones difíciles y todos, en algún momento de la vida, lo han experimentado. Puede resultar beneficioso e incluso es necesario para mantener al cuerpo y la mente activos, rápidos, creativos y equilibrados. Sin embargo, cuando ese sentimiento de presión se desborda, puede causar efectos negativos sobre la salud.

Eso lo sabe bien Antonio, quien desde hace ocho años presenta una gastritis crónica provocada principalmente por estrés. “Me han hecho endoscopias, colonoscopias, exámenes de sangre y todo sale en orden, entonces lo que concluyeron es que el estrés me está afectando. El problema es que no exteriorizo nada y todo se somatiza en las vísceras”, cuenta.

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El médico Juan Andrés Páez explica que el estrés hace que la glándula pituitaria aumente la producción de hormonas como la adrenalina y el cortisol, con lo cual enviando una alarma al cerebro. “El cuerpo responde a este estado de alerta al generar una serie de cambios como el aumento del ritmo cardiaco, de la presión arterial y la respiración. Este proceso beneficia al cuerpo porque le ayuda a responder a situaciones de presión.

Sin embargo, cuando el estrés se acumula el organismo no alcanza a recuperarse y esta reacción empieza a alterar los sistemas digestivo, cardiovascular y reproductivo. “Además, afecta la respuesta del sistema inmune y  deja al cuerpo más vulnerable a contraer enfermedades”, explica Páez. El estrés es el gran enemigo de los procesos regenerativos del organismo y capaz de hacer que algunas enfermedades graves como el cáncer empeoren. 

Es cuando el cuerpo empieza a materializar los efectos del estrés en intensos dolores de cabeza, contracturas musculares, afectaciones en la piel como resequedad, acné, sudoración excesiva o pérdida de cabello; disminución del deseo sexual, impotencia, entre otros. Además de ocasionar obesidad y sobrepeso, pues muchas veces las personas encuentran en la comida un refugio antiestrés.  

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La salud mental es otra gran perjudicada del estrés excesivo, pues este generalmente se manifiesta en alteraciones del sueño como el insomnio y otros problemas como la ansiedad. “Las personas estresadas suelen caer en episodios de depresión, que las lleva a afectar sus  relaciones sociales e interpersonales. Cuando el estrés es demasiado, se deterioran las facultades emocionales y mentales de las personas haciendo que encuentren mucha dificultad para afrontar las situaciones cotidianas”, explica la psicóloga Paola Márquez.

Una de las soluciones es iniciar terapia psicológica para calmar la mente. “La gastroenteróloga decidió enviarme a algunas sesiones con el psicólogo para que me enseñara cómo calmar y controlar mis emociones. Desde entonces he mejorado mucho y no he vuelto a tener una crisis”, cuenta Antonio.

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Otras prácticas que puede adoptar para disminuir el estrés negativo son el ejercicio, que también es una buena terapia para relajar la mente y fortalecer el organismo, además de una alimentación sana, baja en grasas, tabaco y alcohol. “Es necesario no guardar emociones, hablar de lo que se teme, de lo que se disfruta y aprovechar los momentos libres del trabajo, el estudio o la actividad que se realice. También es recomendable encontrar alguna actividad para enfocar toda la concentración y liberar la mente del estrés”, concluye Márquez.

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