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| 6/29/2014 12:00:00 AM

Los mitos de las dietas

Un experto en nutrición señala con base en evidencia científica cuáles son las creencias más comunes de los regímenes alimenticios para adelgazar.

Cuando una persona desea bajar de peso lo primero que piensa es en hacer dieta. Sin embargo, para nadie es una tarea fácil escoger la más indicada pues hay cientos de planes nutricionales, muchos de los cuales están basados en creencias populares y no en las recomendaciones de un especialista. Esto, además de generar frustración en quienes buscan lucir una figura más esbelta y saludable, puede ser riesgoso para la salud.

El británico Michael Mosley, médico, periodista y productor de documentales de la BBC, es reconocido por haber creado la dieta 5:2, uno de los regímenes alimenticios más populares de los últimos años que consiste en no consumir más de 600 calorías durante dos días de la semana y comer sin restricciones los cinco días restantes. Recientemente, Mosley reveló los diez mitos más comunes sobre las dietas para adelgazar con base en varios estudios científicos que han demostrado lo contrario pues “en la medicina como en el campo de la nutrición todo cambia constantemente y hay que estar actualizados para no hacerle caso a viejos dogmas”, señala el autor. Estos son algunos de los mitos que Mosley denuncia.

1. Desayune siempre

El desayuno es la comida más importante del día. No solo porque ayuda a mejorar el metabolismo sino porque evita que la persona sienta hambre y consuma comida chatarra. Por eso algunos afirman que es una forma simple y práctica de controlar el peso. De hecho, varios estudios lo han demostrado. Sin embargo, una investigación reciente publicada en la revista American Journal of Clinical Nutrition reveló que no tiene ningún efecto visible en los adultos que buscan bajar de peso pues la diferencia es mínima respecto a los que saltan esta comida. Así lo comprobaron luego de seguir durante cuatro meses a cerca de 300 voluntarios con sobrepeso. Los que no desayunaron perdieron 0,76 kilogramos mientras que los que sí lo hicieron 0,71 kg.

2. Póngase metas moderadas

Para bajar de peso es necesario ser muy disciplinado y poco ambicioso, pues bajar esos kilos de más en poco tiempo resulta casi imposible. Por eso la recomendación lógica para alguien con altas expectativas es que tenga metas moderadas. Sin embargo, un estudio publicado en la prestigiosa revista The New England Journal of Medicine señaló que las personas que se proponen metas que parecen descabelladas podrían lograr mejores resultados que los menos osados. Así lo confirmaron luego de entrevistar a más de 2.000 personas con sobrepeso y hacerles seguimiento durante dos años.

3. Las dietas rápidas no sirven

Las dietas bajas en calorías (VLCD, por sus siglas en inglés), que se basan en consumir menos de 800 calorías diarias, han sido usadas por miles de personas desde la década de los setenta para bajar rápido de peso. Pero los que se someten a este régimen saben que una vez lo suspendan volverán al mismo peso en el que estaban. Un grupo de investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Pensilvania, Estados Unidos, analizó seis pruebas aleatorias en las que se había comparado durante al menos un año este tipo de dieta con una estándar. Los expertos concluyeron que, en efecto, hubo una pérdida de peso significativa en los que siguieron la dieta baja en calorías, pero que en el largo plazo no hubo mayores diferencias respecto a los que se rigieron por la tradicional. Además concluyeron que el ciclo en el que en principio la persona pierde peso y luego vuelve a ganarlo no es perjudicial para la salud ni afecta el metabolismo.

4. Las pequeñas comidas son buenas

Una de las creencias más comunes es que si la persona divide su alimentación diaria en pequeñas comidas puede aumentar el nivel de su metabolismo, disminuir la sensación de hambre y bajar de peso. Sin embargo, científicos del Instituto para la Medicina Experimental y Clínica, en Praga, pusieron a prueba a dos grupos de pacientes con diabetes tipo 2. Les dieron alimentos con la misma cantidad de calorías pero un grupo las consumió en dos meriendas mientras que el otro lo hizo en seis. Para sorpresa de todos, quienes comieron dos veces al día bajaron 1,4 kilos más que los del grupo de las pequeñas porciones. Ellos se sintieron menos satisfechos y hambrientos.

5. Ayunar frena el metabolismo

El Departamento de Medicina Interna de Viena, en Austria, demostró en un estudio que, contrario a lo que la mayoría piensa, quienes hacen ayuno durante un corto periodo aumentan el nivel de su metabolismo. Así lo comprobaron luego de evaluar a 11 personas saludables a las que les pidieron que solo consumieran agua durante tres días. Según Mosley, ayunar es malo solo si se hace durante periodos largos. De lo contrario no hay problema porque el cuerpo humano ha evolucionado de tal forma que puede sobrevivir sin comida durante un tiempo. El mismo estudio demostró que los niveles de glucosa y de ácidos grasos estaban en el mismo punto que los de una persona normal cuando le toman una prueba de sangre en ayunas. Por lo tanto, no hay evidencia de que vaya a causar un desmayo.

6. Los jugos milagrosos

Durante los últimos años se ha puesto de moda el consumo de extractos de frutas y verduras que en teoría sirven para desintoxicar el cuerpo, perder peso y ganar energía, entre otros beneficios. Aunque algunos los consideran milagrosos, otros los ven como un producto comercial promovido por celebridades. Mosley señala que con esta dieta se pueden perder hasta 3 kilos en una semana pero gran parte de ese peso será agua debido al bajo consumo de proteínas. Por eso cuando la persona empiece a comer normalmente volverá a su peso normal.

7. Dos litros de agua al día

Dos terceras partes del cuerpo son agua y se calcula que a diario una persona debe ingerir entre 1,5 y 2 litros, lo que equivale a ocho vasos. Desde la década de los cuarenta se piensa que tomar esta cantidad puede ayudar a bajar de peso porque aumenta significativamente el gasto calórico del metabolismo. Sin embargo, no se ha tenido en cuenta que la mayoría de agua que el cuerpo necesita se encuentra en los alimentos. De tal forma que puede ayudar a adelgazar solo si se consume helada porque el cuerpo necesita de energía para regular su temperatura y quemar calorías.

8. Tener sobrepeso no es saludable


La recomendación general para cualquier persona es que su índice de masa corporal (IMC) esté entre 18,5 y 24,9, pues si sobrepasa esa barrera se le considera con sobrepeso e implica una vida no longeva. Sin embargo, un análisis basado en 97 estudios que incluyó a cerca de 3 millones de personas y fue publicado en la revista Journal of the American Medical Association (Jama) reveló que las personas con un IMC entre 25 y 30 tenían 6 por ciento menos probabilidades de morir prematuramente. Es decir que tener unos kilos de más puede ser bueno siempre y cuando estos no estén en la zona abdominal. “Más allá del IMC, lo más importante es que la medida de la cintura sea menor a la mitad del peso”, concluyó Mosley.

9. Cualquier tipo de ejercicio sirve

Hacer ejercicio significa quemar calorías. Por eso parece lógico que cualquier tipo de actividad física sea útil para bajar de peso. Pero la mayoría de programas de ejercicios diseñados para este fin se han centrado en un ejercicio moderado de 30 minutos durante casi todos los días de la semana. Sin embargo, estos no ha provocado ningún cambio visible. Estudios recientes afirman que los ejercicios cortos e intensos son el camino a seguir para quemar grasa y adelgazar. La rutina moderada solo ayudará a mantener el peso, lo cual a la larga tampoco es una mala inversión.
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