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| 11/24/1997 12:00:00 AM

LOS NUEVOS BRUJOS

El computador y el celular son herramientas básicas de los adivinadores de fin de siglo. Esa tendencia ya llegó a Colombia.

Aunque hace algunas decadas muy pocas personas habrían admitido que le preguntaban a las estrellas, los números, las cartas o el péndulo por su futuro, hoy está de moda hacerlo. No hay político, diva o señora bien queno confiese tener su 'brujo' de cabecera. Sin embargo no se trata ya solamente del panorama que mostró Germán Castro Caycedo en su novela La Bruja . En este libro el periodista recorrió una magia ancestral que tenía su origen en prácticas negras e indígenas. Estas brujas analfabetas atravesaban la escala social desde las regiones más inhóspitas hasta las grandes capitales y llegaban incluso a la clase política. Su ámbito de acción era un campo sin luz eléctrica, ni televisión, olvidado de Dios, del diablo y de Internet. Muy distinta es la situación de los adivinadores de fin de siglo. A ellos no hay que imaginarlos volando en escobas sobre parajes oscuros poblados por gatos negros descabezados a la luz de la luna llena. Y en esto tienen su mayor celo. "Por favor no nos llamen brujos", insisten. A renglón seguido empiezan a mostrar sus credenciales de habitantes vigorosos de la nueva era para que no queden dudas. Para empezar, las consultas de estos adivinadores urbanos y posmodernos se hacen a plena luz, en confortables consultorios equipados de instrumentos tan funcionales como el celular y el computador. Esotericos ilustradosTambién tienen en común su formación profesional, aunque después de estudiar una carrera clásica terminaron por comprender que el mundo estaba en otra parte. Claudia Ortegón, astróloga y grafóloga, estudió ingeniería química antes de hundirse en los caminos de los símbolos esotéricos. "Siempre me he sentido esquizofrénica con un pie en la razón y otro en la magia. Necesito las dos visiones para entender el mundo". Pedro Rojas, conocedor del tarot, es un biólogo y periodista que siempre se sintió incómodo en la camisa de fuerza de los valores de la sociedad actual. "Desde la universidad conocí el tarot, pero al principio no ocupaba totalmente mi atención. Sin embargo con el tiempo se convirtió en mi prioridad". La numeróloga Ana María Sobreiro tiene una historia similar. Nació en el sur de Brasil y junto a sus cultos padres, quienes eran diplomáticos, recorrió el mundo. En el seno de su hogar no tuvo ningún acercamiento al mundo esotérico, aunque alguna vez un maestro en ciencias ocultas reconoció en ella "poderes de mediumnidad". Sin embargo solo muchos años después, cuando ya era diseñadora gráfica, empezó a sumergirse de una manera inconsciente en la extensa oferta bibliográfica esotérica que definió su camino. "En este momento combino tanto mi profesión ortodoxa como mis investigaciones en numerología. No tengo que dividirme en dos porque una cosa complementa la otra". El astrólogo y periodista Norberto García es un argentino que dio varias vueltas por el periodismo, la música y toda Suramérica antes de caer de narices al mundo apasionante de la astrología. "Fui bastante escéptico en mis inicios pero al fin dejé de coquetear con la astrología para convertirla en mi esposa oficial".
Sí futuro
Con este perfil los nuevos adivinadores están preparados desde sus cómodos nichos rodeados de esencias orientales, mapas astrales y símbolos antiguos para navegar por el agitado mar del porvenir de los desorientados hijos del fin de siglo. El futuro es una palabra que no les asusta. No se trata apenas de credulidades gratuitas. Para comprender estos métodos de adivinación hay que partir del presupuesto de que son sistemas de pensamiento que dejan de lado las tradicionales concepciones espacio temporales. Son varias las técnicas ocultistas que existen para mirar lo que desde el punto de vista del hombre sería el futuro.La numerología que practica Sobreiro es una de ellas. Esta ciencia parte de la base de que todos los planetas tienen una vibración que afecta a los seres humanos desde que nacen hasta que mueren. Estas vibraciones pueden traducirse a números y así el destino del hombre estaría determinado por el 'cuadro numerológico' que se realiza a partir de la fecha de nacimiento, el nombre y los apellidos de cada persona. Estos números determinan, según Sobreiro, "lo que somos y a dónde vamos". Por esto un numerólogo puede indicar en qué días será propicio pedir un aumento de sueldo, o fatal tomar un avión. Sobreiro ha asesorado a Mercedes Baquero, Margarita Rosa de Francisco, dirigentes del M-19, políticos y empresas.El péndulo es otro sistema que se precia de poder hablar con el destino. La técnica es simple. Al tomar un péndulo en la mano, según Oscar Fernando Rodríguez, éste empezará a moverse en diferentes direcciones para responder a las preguntas que le formule un iniciado. Si los movimientos son en el sentido de las manecillas del reloj la respuesta es positiva, si se mueve al contrario es negativa. Muchas cosas del futuro se pueden conocer de esta manera porque la fuerza que mueve el péndulo proviene, según Rodríguez, "del Archivo Akashico, una especie de central universal de información que todo lo sabe". Para el tarot, como lo explica Rojas "existe una sincronicidad universal en la que todo está conectado. Por lo tanto no hay antes ni después sino un eterno presente en el que el tarot puede navegar y dar respuestas sobre el futuro, aunque esta no es su finalidad principal". La técnica de la astrología consiste en realizarle una carta astral a cada persona teniendo en cuenta la fecha, año, lugar y sobre todo hora de nacimiento. De esta manera se determina cómo estaban localizados exactamente los astros en el momento del nacimiento de una persona. Según García, "la posición en el cielo vista desde un solo punto de la Tierra sólo se repite cada 25.900 años, lo que implica que no hay dos seres iguales y que los astros siempre se comportarán distinto para cada cual". García ha asesorado a Carolina Sabino, Miryam de Lourdes, Víctor Mallarino y María Cecilia Botero, entre otros, además de muchos políticos que prefiere no mencionar.Pero aunque estos nuevos adivinadores se sienten en la capacidad de interrogar al esquivo futuro prefieren no profetizar. Creen que lo que las técnicas ocultistas pueden determinar son tendencias, procesos y no hechos puntuales en un supuesto devenir inmodificable .Pero sobre todo lo que el tarot, la numerología, la grafología, la radiestesia y la astrología pueden ofrecer es una herramienta infinita de autoconocimiento. Al menos así lo pregonan estos adivinadores modernos que van al supermercado, hablan varios idiomas y tienen sus consultorios en los mejores barrios de la ciudad.
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