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| 7/26/2017 3:27:00 PM

Los otros síntomas del párkinson

Algunas señales no motoras, como depresión o trastornos del sueño, pueden alertar sobre la aparición de esta enfermedad mucho antes de que empiecen los temblores típicos de este trastorno neurológico.

No siempre los temblores son la señal más evidente del párkinson. De hecho, no todos los pacientes los experimentan, pues esta patología se puede manifestar a través de otros síntomas más sutiles que suelen aparecer antes que tales espasmos. El párkinson es una enfermedad crónica que afecta de diferente manera a cada persona que la padece y según la Organización Mundial de la Salud (OMS) es considerada la segunda dolencia neurodegenerativa más común después del alzhéimer.

Es común que aparezca después de los 65 años, aunque cada vez se presenta a edades más tempranas y la velocidad de la progresión es variable en todos los pacientes. Aunque no tiene cura, existen tratamientos y terapias de rehabilitación para que los pacientes tengan una calidad de vida satisfactoria, que son más efectivos en cuanto más precoz sea la detección. Por esa razón, es importante conocer diferenciar los síntomas motores y no motores de la enfermedad.

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Claudia Moreno, neuróloga de la Unidad de Trastornos del Movimiento de la Fundación Cardioinfantil, explica que el síntoma principal de la enfermedad de párkinson es la lentitud en los movimientos, lo que se conoce como bradicinesia o lentitud motora. “El temblor en reposo y la rigidez constituyen elementos esenciales en el diagnóstico de la enfermedad que usualmente ataca un lado del cuerpo, para luego comprometer al otro”, afirma. Estos síntomas motores son los que, por lo general, dificultan la realización de las actividades diarias.

Por su parte, los no motores abarcan desde trastornos del sueño y depresión, hasta dolor de articulaciones y espalda. “El paciente que está soñando, pierde la inhibición motora que tenemos todas las personas y empiezan a vivir el sueño, es decir, pueden darse golpes, caerse de la cama, gritar, entre otros”, afirma Moreno. La relación entre los síntomas motores y no motores va de la mano. Sin embargo, desde que se identifica la aparición de un síntoma no motor pueden pasar hasta 15 años para que alguno de los síntomas motores se manifieste y se pueda hacer el diagnóstico de la enfermedad.

A estas manifestaciones como la depresión, la reducción del olfato, el estreñimiento y trastorno de conducta del sueño se les conoce como “síntomas premotores”. Según el consenso nacional para el tratamiento de la enfermedad de Parkinson realizado por el grupo de Trastornos del Movimiento de la Asociación Colombiana de Neurología, la depresión se presenta en un 60 y 80 por ciento de los pacientes, mientras que la ansiedad en alrededor del 40 por ciento.

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“Para mejorar la vida de quienes padecen esta enfermedad existe una terapia conocida como Estimulación Cerebral Profunda, que estabiliza los síntomas motores, y por tal, los no motores, pues también son dependientes de los niveles de dopamina y de la respuesta a la medicación”, explica la especialista, quien añade que los candidatos para este tratamiento son escogidos con cuidado, pues “no todos los pacientes que tienen párkinson pueden ser operados” puntualiza la neuróloga.

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