Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1999/06/14 00:00

LOS PELIGROS DEL FUTUTRO

El desarrollo de la tecnología hará más fácil la vida de las personas. Pero el costo de ese confort <BR>se pagará con salud.

LOS PELIGROS DEL FUTUTRO

Quizás el aspecto que más llama la atención del futuro es hasta dónde puede llegar el impacto
de la tecnología sobre la vida cotidiana de las personas. Muchos, por ejemplo, sueñan con el día en que, al
igual que hoy lo hace Super, el personaje de la popular serie de dibujos animados Los Supersónicos, solo
baste oprimir un botón para tener el plato del almuerzo listo. Hasta hace poco, sin embargo, lograr un estilo
de vida parecido al de Los Supersónicos parecía algo inalcanzable y circunscrito a las historias de ciencia
ficción. Pero en la medida en que las multinacionales han ido desarrollando sofisticados aparatos para
hacer la vida cotidiana más llevadera esa vida futurista se ha convertido en una realidad cercana y palpable.
Para no ir más lejos basta mencionar que las firmas Samsung y NCR ya han diseñado hornos microondas
capaces de saber qué alimentos hay en la nevera, conectarse con Internet para bajar recetas de la red y
planear el menú diario de la casa de acuerdo con las necesidades de sus moradores. Mientras prepara la
comida el aparato permite al usuario navegar, pagar facturas, enviar ensajes electrónicos, hacer
transferencias bancarias, ver la televisión e ir de compras, todo esto por la red y sin necesidad de mover un
pie. La función de compra electrónica de este supermicroondas cuenta con un lector de código de barras
que registra los alimentos. De esta forma, cuando se acaban los víveres, el aparato prepara una lista y a
solicitud del usuario podrá hacer el pedido, no sin antes haber consultado los precios más baratos de los
supermercados on-line. Aunque para algunos esto puede ser maravilloso hay quienes empiezan a
preocuparse por el impacto que estos inventos tendrán en la salud de los seres humanos. El microondas, por
ejemplo, y muchas de las nuevas tecnologías (ver recuadro) significarán mucho más tiempo de inactividad
frente a estos aparatos y, sin duda, convertirán al hombre en un ser más perezoso y sedentario de lo que ya
es. En efecto, los científicos pronostican que para 2050 todos los aparatos le ahorrarán al hombre una
hora diaria y especulan que en la medida en que las máquinas hagan cada vez más oficios por él se
extenderá la epidemia de obesidad en la raza humana, con las consecuencias en salud que este
problema puede acarrear. Menos ejercicio, más gordos Los expertos creen que, de hecho, hoy las personas
hacen un tercio menos de ejercicio que la generación anterior. "Con la posibilidad de hacer las cosas a
distancia la gente dejará de caminar dos kilómetros mensuales, lo que implica un ahorro de gasto calórico
representativo", dice el médico Rafael Gómez-Cuevas. Ese ahorro de ejercicio, según expertos en salud
en Gran Bretaña, hará que los hombres aumenten 20 libras más y las mujeres 17. "El hombre normal
quemará 180 menos calorías al día y una mujer normal 142", dice Joan Gandy, una investigadora de
la Oxford Brooke University. Sin embargo esto no es ninguna sorpresa sino la tendencia que ha
seguido el ser humano a medida que se adapta más al medio para subsistir. En el neolítico, según
Gómez-Cuevas, el hombre de las cavernas hacía mucho más esfuerzo para atrapar a un mamut que el
que realiza hoy cualquier individuo para preparar su almuerzo. Se estima que con el proceso de
industrialización a principios de siglo el hombre ha aumentado 34 por ciento su peso normal. "Es de
esperarse que las cifras se acentúen en el futuro, no solo por la inactividad sino por la mayor oferta de
comidas rápidas ricas en grasas no saludables", dice. El problema no es solo el aumento de peso sino el
riesgo que esos kilos de más pueden generar en otras patologías asociadas con el sobrepeso, como la
hipertensión, la diabetes y las enfermedades coronarias. Según el doctor Andrew Prentice, un experto en
nutrición de Londres, la obesidad en este momento ya es de por sí una causa preocupante de
enfermedades y seguirá aumentando si la gente no toma medidas al respecto. Curiosamente, aunque
las aparatos y robots dejarán al hombre con más tiempo libre, los médicos no creen que una persona dentro
de 50 años vaya a emplear ese espacio ahorrado para hacer ejercicio, caminar o correr en bicicleta. Por
el contrario, es muy probable que lo invierta en más trabajo o en actividades iguales de sedentarias, como
jugar en el computador, leer o dormir. Pero otros opinan que así como habrá equipos sofisticados para
facilitar las labores domésticas la misma tecnología se encargará de proveer a la humanidad aparatos
especializados para hacer deporte sin necesidad de salir de la casa. Con todo, mientras la tecnología
amplía sus dominios colonizados, los endocrinólogos no solo recomiendan mejorar los hábitos de
alimentación sino acostumbrarse desde ya a la práctica de algún deporte para que los beneficios del mundo
futuro no sean como un bumerán y acaben siendo más un inconveniente que una ventaja para el hombre. n
Hoy se hace un tercio menos de ejercicio que hace 30 años

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