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| 1/3/2015 10:00:00 PM

Los terribles 46

Varios estudios señalan que los 46 años marcan la fecha en que las mujeres se empiezan a ver viejas. Los expertos señalan por qué este momento marca la diferencia.

El envejecimiento es un proceso gradual que empieza a los 20 años. Aunque es difícil determinar la fecha exacta en que la gente adquiere apariencia de viejo, varios estudios coinciden en que a los 46 años las mujeres empiezan a hablar con mayor frecuencia del tema y, de hecho, sienten que su apariencia ya no es la de una joven.

Uno de los estudios, hecho con mil mujeres entre 18 y 87 años, mostró que a esa edad ellas pronuncian frases como: “Estoy muy vieja para ese bikini”, o “qué hago con esas bolsas alrededor de los ojos”. Otro estudio, hecho por una compañía de cosmética, encontró que en promedio ellas creen que se les va la juventud a los 46 años, la edad de famosas como Celine Dion, Naomi Watts y Lisa Marie Presley. En otro sondeo, realizado por una firma de oftalmología, el resultado fue similar. A los 46 años las mujeres sienten que ya son invisibles para los hombres y que ellos pierden la galantería frente a ellas, lo que se interpreta como una señal de que ya no son atractivas.  “Dejan de abrirles las puertas, de mirarlas en la calle o de ofrecerles una silla en el bus, entre otras atenciones”, señalan los autores del estudio.

Que esta edad sea un punto de quiebre para ellas tiene su explicación científica. Según el médico Hernando Harker, a los 20 años el equilibrio entre las células que nacen y las que mueren se empieza a perder. A los 35 una mujer se sigue viendo joven y bella, pero entre los 40 y los 50 los efectos del paso del tiempo comienzan a reflejarse en el espejo. 

Cabe anotar que ese fenómeno se da en todo el cuerpo, pero la piel, por ser el órgano más visible, lo exhibe con mayor facilidad. “Los cambios se ven en la textura y la coloración, así como en la aparición de queratosis, pequeñas verrugas de color café. Además aparecen los vasos sanguíneos rojos, las arrugas y los descolgamientos de pie. Esa sumatoria se empieza a percibir claramente”, señala Harker. “Se marcan las ojeras y el contorno de la boca pierde precisión”, agrega la cirujana plástica Alexandra Mora.

El envejecimiento empieza a la misma edad en hombres y mujeres, pero debido a que la distribución del colágeno es diferente entre los dos géneros, el proceso en ellos es más lento. “Pero entre mujeres es idéntico”, agrega el experto.

La genética puede marcar alguna diferencia. “Si la familia es ‘comeaños’ el proceso será más lento pero en otros puede ser al contrario, por eso hay personas de 40 que aparentan 50 años”. También influye el estilo de vida y la estructura ósea, así
como la raza y el color de la piel.

Uno de los sondeos mostró que apenas el 30 por ciento acepta feliz este proceso. La gran mayoría quisiera desacelerarlo. Frente a estos síntomas, Harker advierte que hay dos maneras de enfrentarlo. “Una es a las malas y consiste en no hacer nada”. La otra opción es prevenir el proceso lo cual implica cuidar la piel, hacer ejercicio, no fumar, tener una dieta balanceada, dormir bien y reducir los niveles de estrés. “La falta de agua y de vitaminas puede restarle luminosidad a la piel”, señala Mora. La otra opción no quirúrgica es activar el colágeno con ultrasonido a partir de los 35 años para que a los 46 los síntomas del envejecimiento de la piel no sean tan drásticos. “A pesar de esto, la gente empieza a consultar cuando los signos de la vejez ya son visibles”, dice Harker. 

Los psicólogos señalan que este momento es de ajustes pues no solo lidian con la piel sino con el aumento de peso y los problemas de visión que aparecen naturalmente después de los 40. Para las mujeres que tienen hijas el golpe es mayor porque  notan la diferencia cada vez que se comparan con ellas.

Otras investigaciones muestran que la vida es como una U y entre los 40 y los 50 se produce el descenso más importante en términos de felicidad. Esos mismos estudios han determinado que el punto más bajo se alcanza a los 46 años. La buena noticia es que a partir de ahí la felicidad empieza a subir paulatinamente y pese a las arrugas, achaques y demás, a partir de los 70 años se registra el nivel máximo de bienestar y felicidad de la vida.
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