Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1994/04/04 00:00

LOS VELLOS DE LA BELLA

Una ecuatoriana residente en Miami viaja cada mes a algún lugar del mundo con una misión: depilar a Madonna.

LOS VELLOS DE LA BELLA

APLICAR LA CEra es un arte de especialistas. Aunque esta expresión resulte incomprensible para los profanos, se trata de un procedimiento mediante el cual los antiestéticos vellos desaparecen. Si bien hay otras técnicas, la cera es la fórmula más conocida y más duradera pero también el más doloroso ritual de la vanidad femenina. Se trata de aplicar cera caliente sobre la piel y luego, con una banda plástica, arrancarla de un solo tirón. Según explicó la esteticista Elisa Jimeno, hay mujeres que prefieren depilarse completamente mientras otras se mandan a hacer figuras en el pubis. Pero mientras modelos, reinas, actrices y famosas desfilan por las playas y pasarelas o ante las cámaras con sus lampiños cuerpos, quienes logran el estético efecto quedan en el anonimato. Ahora, sin embargo, una ecuatoriana ha saltado a la fama por ser quien depila las piernas y el pubis más famoso del mundo.
Se llama Delia Bernardino, tiene 43 años, es ecuatoriana y vive en un barrio de clase media de Miami. Esta mujer recibe cada mes un mensaje en su contestador automático que dice: "Madonna te necesita". Y no es una chanza. Al otro día tiene los pasajes para viajar a cualquier ciudad del mundo donde la cantante se esté presentando con unos vellos de más. Gracias a su modestia, Delia se había mantenido en la sombra. Pero hace unas semanas, una periodista de The Miami Herald, Meg Laughlin, la descubrió y logró sacarle algunos detalles de esa secreta visita mensual.
Llegar al lugar donde Madonna la espera es todo un proceso de logística empresarial. En el aeropuerto de Acapulco, Tokio o Nueva York, la recibe una limusin que la lleva al hotel, donde se registra con un nombre ficticio. Allí, en una suite con gastos ilimitados, espera un mensaje que le avisa que Madonna estará lista para recibirla. Cuando Delia llega, la encuentra en una camilla de masajes escuchando música brasileña para relajarse. Al aplicarle la cera, la estrella contiene la respiración mientras ella piadosa, pero enérgicamente, la arranca, ya fría. Según la Bernardino, Madonna prefiere dejarse un círculo en forma de flor (pensamiento), pero mientras más pelos le quiten más contenta termina. Al parecer quedaron atrás los años de juventud, cuando posó desnuda para Playboy con pelos y señales. Ahora, Madonna quiere tener piel de barbie.
Delia llegó a Estados Unidos desde Guayaquil en 1976, y se empleó en un salón de belleza en Manhattan. Un día, revisando el libro de citas, encontró el nombre de Madonna, pero no se imaginó que fuera la misma que había visto en la película Buscando a Susan. Por eso cuando la estrella apareció en el salón de belleza, Delia casi se desmaya.
Entonces sólo le pidió que le hiciera manicure y pedicure, pero años después, cuando ya se había convertido en un símbolo sexual, le confió todo su cuerpo. Cada mes se encuentran en algún lugar del mundo y, en medio de la tortuosa labor, Madonna le da consejos para que sea más atrevida y busque otros rumbos.
Al terminar su misión, Delia regresa a su humilde casa de Miami. Un día pensó que podría hacer un gran negocio vendiendo los pubis de Madonna y aunque a la cantante le pareció una gran idea, Delia prefirió la confianza de la estrella a la publicidad.-

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