Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2015/08/07 14:00

Los viejos son más lentos pero también más sabios

Una investigación mostró que el cerebro cambia con el tiempo pero no siempre para mal.

Un estudio publicado en la revista Physiological Science, derrumba el mito de que las personas pierden sus capacidades mentales con la edad. Foto: Mateo Pérez

Así como las habilidades físicas de un individuo cambian a lo largo de la vida, el cerebro de una persona a los 20 años no es el mismo que a los 60. Eso dicen expertos del Massachussetts General Hospital quienes querían saber realmente qué pasa con el cerebro cuando envejece. Hay dos teorías: que el cerebro sufre un proceso de desaceleración de sus funciones, y la otra, que esta máquina simplemente se vuelve más sabia. El resultado de la investigación es que a la mente le pasan las dos cosas al mismo tiempo.
 
El trabajo, publicado en la revista Physiological Science, derrumba el mito de que las personas pierden sus capacidades mentales con la edad. Según el estudio, liderado por Joshua Hartsworth, hay un proceso de desaceleración de ciertas funciones pero también hay áreas que con el paso de los años se vuelven más eficaces. En otras palabras, el foco de la inteligencia cambia y el cerebro se vuelve más lento pero más sabio a la vez.
 
En anteriores estudios se había concluido que la inteligencia era estable a lo largo de la vida pero para el trabajo, Hartsworth no la miró como un todo sino en forma compartimentada, y encontró que esta se modifica debido a que las funciones mentales tienen diferentes cronogramas: algunas maduran muy pronto y otras mucho más tarde.
 
Por ejemplo, la velocidad de procesamiento de información, es decir, la rapidez con que se absorben números, cifras, nombres y hechos, tiene su pico a los 18 años y de ahí en adelante cae lentamente.
 
La cantidad de información que se puede retener en un determinado momento, lo que los científicos llaman el tamaño de la libreta de apuntes del cerebro, está en su máximo esplendor a los 20 años, luego se estabiliza a los 35 y de ahí en adelante comienza su deterioro.
 
Pero en la medida en que pasa el tiempo, la habilidad de analizar los estados emocionales de los demás mejora sustancialmente. Esta función tiene su pico a los 40 años y no declina sino hasta los 60. Los proceso relacionados con el  vocabulario también continúan en incremento hasta pasados los 70. De esta forma, la inteligencia emocional mejoraría con el paso de los años. Por eso, dependiendo de cómo se defina la inteligencia, el cerebro se volvería más lento o más brillante.

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