Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 3/7/2015 10:00:00 PM

Lujo en las alturas

Camas dobles, duchas, caviar, champaña y hasta chef particular ofrecen ahora las aerolíneas a 11.000 metros de altura.

Los pasajeros que viajen desde Bogotá a destinos internacionales en clase ejecutiva de Avianca tendrán un gran privilegio a partir de marzo 20. Aviatur y Cielos Abiertos les ofrecerán transportarlos en helicóptero al terminal aéreo sin costo alguno. Ese trayecto representa un ahorro de tiempo considerable, pues el traslado solo dura cinco minutos frente a la hora y media que tomaría llegar en carro a El Dorado por las congestionadas calles de la capital. Les recogerán las maletas tres horas antes de la salida del vuelo y los pasajeros las recibirán en el aeropuerto, donde los espera un mostrador exclusivo para los trámites de chequeo.

Este obsequio es apenas una pequeña muestra de lo que la industria aeronáutica está haciendo por los pasajeros premium en el mundo. Según los analistas del sector hace siete años la primera clase de los aviones parecía ir en caída libre pero hoy está tomando altura gracias a la prosperidad de países emergentes como China y a la llegada de aviones de gran envergadura, como el A380 de Airbus.

Según John Arlidge, periodista especializado en turismo, hoy existe un tercio más de estas sillas en el mundo que en 2010, y la idea con ellas no es solo ofrecer confort sino “algo adicional que haga la experiencia más excepcional”, agrega Jean-Claude Bessudo, presidente de Aviatur. “El 1 por ciento vuela sobre nosotros en una burbuja con camas dobles, duchas, cabinas exclusivas con bares, salas y cocina con chef”, apunta Arlidge.

Este tipo de experiencia en vuelo se ha vuelto tan atractiva que las firmas de consultores que elaboran los rankings de las mejores clases incluyeron dentro de sus criterios de medición el factor ‘rock star’, una categoría que juega con el lujo y la ostentación que exigen las estrellas del rock y en la que Etihad bien podría ganarse el primer puesto con un nuevo producto que va más allá del servicio de primera clase. Se trata de The Residence, una suite de tres ambientes: sala de recibo, cama doble y baño con ducha.

En dicha habitación, que se ha adecuado para los A380, los pasajeros tienen derecho a un mayordomo entrenado en el Savoy, uno de los hoteles cinco estrellas de Londres, y chef privado al que pueden ordenarle en cualquier momento platos del menú o personalizados. El costo de un tiquete de una vía en un tramo de Londres a Abu Dabi es de 22.000 libras, es decir, unos 85 millones de pesos.

La experiencia busca emular la ostentación que se ve en los hoteles o yates de lujo. Por eso el concepto de primera clase está evolucionando hacia dichos microapartamentos. Cada aerolínea tiene su propia versión. Por ejemplo Singapore Arlines cuenta con minisuites en las que el viajero tiene mayor intimidad al tener la opción de cerrar las puertas y persianas. Las de Emirates vienen con un minibar personal, un tocador privado con espejo y un pequeño clóset para los abrigos.

Esto, sumado a que los techos de estas cabinas en los nuevos aviones son más altos, sin compartimentos para equipaje y con una iluminación más agradable, hace la experiencia de volar algo nunca antes visto. “Estos aviones introdujeron al mundo a una nueva era. Volar en un superjumbo es una experiencia en sí misma como lo eran los viajes en tren para los ricos de la era victoriana”, dice Arlidge.

Otras aerolíneas han tratado de seguir la pauta de las del Golfo Pérsico y aunque no tienen minisuites están mejorando sus sillas de primera y ejecutiva para que sean más largas y cómodas. Algunas miden hasta 2,2 metros. Empresas como Japan Airlines cuentan con sillas cama que se convierten en la noche en una especie de cápsula que brinda intimidad y, lo más importante, libertad de pararse sin molestar al vecino.

En Qatar Airways, una de las que ofrece el más exclusivo servicio de primera clase, solo se cuentan ocho de estas sillas mientras otros incluyen hasta 14. Según Arlidge una silla en esta cabina en Qatar equivale a nueve de la clase económica. Como dice Tim Winship, del sitio web Frequentflier.com, “la brecha entre lo que sucede en la parte frontal del avión y la de atrás nunca había sido tan grande”.

Emirates instaló dos duchas spa en su línea de aviones grandes para que los viajeros puedan llegar directo a sus citas de negocios. Ellos pueden disfrutar de un tratamiento de spa de 25 minutos aunque el tiempo de ducha está limitado a apenas cinco. Al principio muchos lo consideraron una pérdida de dinero y espacio pero el concepto se ha convertido en uno de los grandes ganchos de venta de estos tiquetes. Hoy es la aerolínea número uno en servicio según los usuarios.

Los artículos de aseo personal siempre son de alta gama. Emirates ofrece jabones y champús Bulgari mientras Qatar pone a disposición de estos viajeros pantuflas Missoni. La mayoría proporciona también pijamas, toallas, levantadora y secador de pelo. En cuanto a licores, champañas premium como Krug Grande Cuvée o Dom Pérignon están disponibles en casi todos los menús, así como caviar y langosta. Las pantallas de televisión son ya de 24 pulgadas y los audífonos son marca Bose para aislar el ruido. El servicio de cama cuenta con sábanas y almohadas de la mejor calidad.

Pero cada vez más el placer de estar en clase ejecutiva o en primera comienza en tierra, mucho antes de que los viajeros se sienten y estiren los pies en esa privilegiada cabina, tal como lo deja ver la estrategia de Aviatur. Aerolíneas como Etihad y Emirates transportan a sus viajeros en limusinas Rolls-Royce o carros de lujo con chofer. En los aeropuertos tienen mostradores exclusivos donde pueden tramitar fácilmente los detalles del vuelo sin tener que hacer largas filas. Los que compran estos tiquetes son ejecutivos de alto rango y millonarios que, además del confort, buscan velocidad y eficiencia en todo el viaje.

El costo de fabricación e instalación individual de este tipo de sillas ronda los 400 millones de pesos. Teniendo en cuenta esto y todos los demás privilegios, las aerolíneas cobran a los pasajeros de ejecutiva entre seis y ocho veces más que a los de clase turista, y en primera pagan dos o tres veces más que ejecutiva. Las mayores ganancias, entonces, se dan gracias a estas cabinas premium. Por eso, las aerolíneas están dispuestas a mimarlos con privilegios que comienzan desde la reserva del tiquete hasta la llegada al destino final. Como dice a The New York Times Raymond Kollau, fundador de Airlinetrends.com, “cada vez se trata menos de venderles un solo producto sino una experiencia completa”.

Y aunque esto parece fuera del alcance de la mayoría, los programas de millas, las ofertas en temporada baja y otras estrategias están haciendo que muchos de los que hacen parte del 99 por ciento tengan acceso a estas cabinas. Arlidge recomienda a los potenciales viajeros chequear los precios en diferentes momentos de la semana y en diferentes rutas, para ver si de pronto consiguen una ganga que los lleve a disfrutar en el aire como los ricos y famosos.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

TEMAS RELACIONADOS

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.