| 2004/05/02 00:00

Mamá gallina

Cada vez más mujeres quieren tener sus hijos por cesárea para no sentir el dolor del parto natural.

La cesárea, un procedimiento que era de uso excepcional, se ha convertido en norma en las salas de parto a pesar de los inconvenientes que puede provocarles a los recién nacidos.

Las mujeres tienen miedo de sentir el dolor del parto. Esa es una de las razones para el visible aumento de las cesáreas, un procedimiento que antes sólo se indicaba en situaciones muy específicas como, por ejemplo, que el bebé estuviera muy grande o que viniera en una mala posición. Ahora muchas de las futuras mamás las programan con sus médicos meses antes. Este fenómeno sucede no sólo en Colombia sino en el mundo. Madonna, Victoria Beckham, Claudia Schiffer, Kate Hudson y Elizabeth Hurley son algunas de las mamás famosas que han optado por esta cirugía para dar a luz a sus hijos. Pero la mayoría no son famosas sino mujeres de las clases altas y con un buen nivel de educación que no quieren que ellas ni sus bebés sufran alguna complicación. La Organización Mundial de la Salud establece que las cesáreas deben ser el 15 por ciento de todos los nacimientos. Pero este porcentaje cada vez es mayor. En Inglaterra dicho procedimiento representa el 22 por ciento de todos los partos, lo mismo que en Estados Unidos. En Italia es el 33 por ciento. Según la revista Time, en algunas clínicas privadas de Brasil esta cirugía puede llegar a hacerse presente en el 90 por ciento de todos los partos. En Colombia no hay estadísticas, pero los médicos confirman que este procedimiento ha aumentado. Y aunque tampoco se sabe exactamente por qué, el miedo a sentir dolor es una de las excusas que los médicos escuchan cada vez más en sus pacientes. Ricardo Castilla, médico miembro de la Sociedad Colombiana de Ginecología y Obstetricia, afirma que la mayor causa del aumento de este procedimiento es que la paciente ya haya tenido una cesárea. "En estos casos está indicado volver a hacerla", dice. Luego están los miedos de las mujeres ante el trabajo de parto, aunque esta razón nunca queda consignada en las historias. "Muchas de ellas lo exigen y amenazan que si no es así van a donde otro médico, afirma el especialista. No quieren siquiera que inicie el trabajo de parto", agrega. En el tercer lugar está la infertilidad. Cuando una pareja ha tenido problemas para concebir y finalmente se logra el embarazo, con ayudas o sin ellas, ese bebé se considera de alto valor social y por ello se programa una cesárea para cuando cumpla el término de gestación. Los expertos creen que detrás del miedo al parto natural hay un problema cultural pues las mujeres desde niñas están escuchando hablar sobre los "terribles dolores del parto y no de las contracciones", dice Castilla. También existe poca educación acerca de los beneficios del parto vaginal, y los médicos no motivan a sus pacientes a preferirlo. Un parto natural tiene sus ventajas. Las madres se recuperan más rápido. Para el niño el beneficio es que su cráneo, todavía en formación, se compacta al pasar por el canal vaginal. Los pulmones también se llenan de aire al nacer, mientras que con la cirugía esto no sucede. "Hay evidencia de que los niños que nacen con cesárea son más propensos a trastornos respiratorios", dice Castilla. Con el desarrollo de la ciencia, las cirugías cada vez son más seguras, pero todo procedimiento quirúrgico supone ciertos riesgos. Una cesárea puede provocar sangrado abundante que, en algunos casos, lleva a la necesidad de extraer la matriz. También puede provocar infecciones que causan mayor incapacidad. En el parto normal el único procedimiento es la episiotomía, un pequeño corte de los músculos perineales que se realiza para darle más espacio al bebé. Esta situación le cuesta al sistema de salud colombiano, al punto que muchas EPS están tratando de ponerle freno a la tendencia. Pero tal vez lo más fácil sería que los médicos trataran de convencerlas a ellas de las ventajas de tener un parto natural. Después de todo, el dolor del nacimiento es recompensado más tarde con la felicidad de esa nueva vida.

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